8 de marzo de 2013

Merluza a la naranja

La merluza, como todos los pescados blancos, tiene pocas grasas y un bajo nivel calórico pero es rica en proteínas completas de un alto valor nutritivo. Destaca su contenido en vitaminas del grupo B, y minerales tales como potasio, fósforo y magnesio.  Su carne suave y sabrosa, con pocas espinas, la hace apta para el consumo incluso de los más pequeños, siempre reacios al pescado, y su versatilidad en la cocina da lugar a muchas posibilidades al a hora de prepararla. Esta receta que os ofrezco hoy es muy sencilla y resultona, además de muy, muy rica.

Ingredientes para cuatro personas
750 gr. de merluza (lomos)
Dos cebollas
Un vaso de zumo de naranja
Una naranja para decorar el plato
Sal
Pimienta
Aceite de oliva
  • Pelamos y cortamos la cebolla en juliana no muy fina y la ponemos a pochar, a fuego suave, en una cazuela con un chorro de aceite de oliva y un poco de sal.
  • Cuando comience a estar trasparente subimos un poco el fuego y en cuanto comience a coger color (ojo que no se queme) añadimos el zumo de naranja y volvemos a bajar el fuego a medio bajo y dejamos que reduzca un poco.
  • Salpimentamos el pescado y lo agregamos a la cazuela con la piel hacia arriba. Tapamos  la cazuela y dejamos unos diez minutos o hasta que el pescado esté hecho. (No dejarlo mucho tiempo más para que no se reseque.)
  • Retiramos los lomos y si la salsa está demasiado líquida dejamos reducir un poco.
  • Emplatamos poniendo un par de cucharadas de cebolla en el plato y sobre ella el pescado. Regamos con la salsa y adornamos con una rodaja de naranja.

6 de marzo de 2013

Endibias gratinadas

De origen probablemente mediterráneo, la endibia es una variedad de la achicoria obtenida por medio de cultivo forzado y de la que se sabe que egipcios, griegos y romanos ya la consumían, aunque la variedad que actualmente conocemos se remonta sólo al siglo XIX. Al comprar las endibias hay que elegir ejemplares limpios y sin magulladuras, de color blanco, excepto las puntas de sus hojas, que deben ser de un color verde suave y brillante; son una buena fuente de potasio, calcio, fósforo, yodo y hierro, así como de vitaminas A y C; es aconsejable consumir las endibias, como todas las verduras, lo antes posible, pero aguantan bien cinco o seis días en el frigorífico. Aunque comúnmente se preparan en ensalada, lo cierto es que admiten muchas otras formas de hacerlas: desde una sencilla cocción al vapor y un suave aliño con buen aceite de oliva hasta una preparación algo más compleja ,como en este caso en el  que he partido de la clásica idea de acompañarlas con un queso fuerte, como el roquefort, lo que da un carácter fuerte y contundente a esta verdura un tanto desangelada, para rematarlas con un gratinado de bechamel que añade el toque suntuoso a un plato por lo demás muy sencillo de hacer y muy rico de saborear.

Ingredientes para cuatro personas
12 endibias
75 gr de queso roquefort
2 cucharadas de harina
50 gr de mantequilla
250 cl de leche
Una c/c de semillas de cilantro
Una c/c de granos de pimienta negra
½ c/c de nuez moscada
Una cucharada de nueces picadas
Un vasito de brandy
Sal

  • Cortamos un trocito de la parte del tallo de las endibias, (que es lo que más amarga) y quitamos las hojas exteriores. Cortamos longitudinalmente en dos las endibias y las hervimos al vapor durante diez minutos. Retiramos, escurrimos y reservamos. (Deben quedar lo más secas posible.)
  • En un cazo, y a fuego suave, ponemos el queso roquefort, lo aplastamos bien con un tenedor hasta que vaya fundiendo, y añadimos poco  a poco el brandy, removiendo bien para conseguir una crema suave.
  • Ponemos una cucharadita de esta crema sobre cada mitad de las endibias, uniéndolas a continuación y colocándolas en una fuente refractaria. Reservamos.
  • En una sartén ponemos la mantequilla a fuego bajo y cuando haya fundido añadimos la harina, removiendo bien, y dejamos que se haga durante unos minutos para que pierda el sabor a crudo pero cuidando que no se queme.
  • Vamos agregando la leche hirviendo, removiendo siempre para que no se hagan grumos; la cantidad de leche dependerá de la consistencia que deseemos para la bechamel. En este caso deberá quedar ligera pero no demasiado líquida.
  • Añadimos las especias bien trituradas y las nueces picadas, salamos con cuidado (recuerde que el roquefort ya lleva sal y su sabor fuerte no precisa de mucho más condimento) y mezclamos bien.
  • Finalmente, cuando ya tengamos nuestra bechamel a punto (será cuando se despegue sola de la sartén) la volcamos sobre las endibias y las llevamos al horno, que tendremos ya precalentado a unos 180º, y dejamos unos diez minutos, pasados los cuales gratinamos hasta que la bechamel coja un bonito color tostado, pero sin permitir que se queme.
  • Servir inmediatamente.  


4 de marzo de 2013

Judías verdes con salmón ahumado

Reivindicación de la sencillez, casi de la simplicidad: unas escuetas judías verdes al vapor. Rápidas de preparar, apetitosas y muy resultonas, son la receta ideal para esas personas que entran en la cocina mirando el reloj.  Aunque hay división de opiniones sobre sus origen, (América para unos, Asia para otros) parce que las judías verdes llegaron a Europa en el siglo XVI  traídas desde México por los españoles. Son ricas en vitaminas del grupo B, contienen Potasio, Calcio, Fósforo, Hierro, Magnesio, Cromo y Yodo y como son agua en un  90% y poseen abundante fibra y pocas calorías son ideales para dietas de adelgazamiento. Si acompañamos nuestras judías con una loncha de salmón ahumado estamos añadiendo un rico sabor, vitamina D y, ojo, mucho sodio. El aliño con aceite de oliva, ajo y perejil pone el toque alegre a una preparación que sorprenderá y encantará a nuestros comensales. (Un único pecado, en este caso: la temporada natural de las judías verdes  es la primavera y el verano, por lo que ahora hemos de utilizarlas de invernadero.)

Ingredientes para cuatro personas
1 kg de judías verdes
4 lonchas de salmón ahumado
2 dientes de ajo
Un manojillo de perejil
Aceite de oliva
Sal

  • Lavamos las judías verdes, retiramos los extremos, las cortamos en tiras a lo largo y las ponemos en la olla exprés, en la cestilla para cocer al vapor, con un vaso de agua y un poco de sal. Dejamos hacer 5 minutos desde que comience a salir el vapor. Despresurizamos la olla, escurrimos y reservamos.
  • En el mortero trituramos bien los ajos y el perejil previamente picado, añadimos  aceite de oliva al gusto y aliñamos las judías con esta mezcla.
  • Servimos acompañadas de una loncha de salmón ahumado.

28 de febrero de 2013

Alubias blancas con verduras

NOTA: Como parece que algunos amables lectores tienen dificultad para encontrar las alubias, aclaro que alubias y judías son la misma cosa. Así que tranquilos, mis queridos amigos: las alubias no faltan. Simplemente unas veces las llamo alubias y otras judías... (Cuestión de enriquecer -también- el lenguaje.)

Por estas tierras aún sigue haciendo un frío que pela como decían en mi pueblo, (mientras escribo esto veo caer la nieve detrás de la ventana.) Así que vamos a preparar un reconfortante plato de cuchara. Por su alto contenido proteínico, su riqueza en hidratos de carbono y fibra, minerales y vitaminas, las legumbres son una acertada solución para una comida sana y además rica al paladar. Habría que hacer una reivindicación de las legumbres, olvidar tópicos que  las asocian con absurdas ideas sociales (pobreza frente al consumo de carne considerado símbolo de riqueza, por ejemplo, o considerar su consumo como una cierta grosería gastronómica en contraposición a un falso refinamiento que las desprecia.) La forma tradicional de prepararlas, en estofados con abundantes añadidos de productos del cerdo (tan ricos, eso sí) las ha convertido en un plato del que huyen como de la peste los adeptos de y los adictos a las dietas de adelgazamiento y otros talibanes del placer del bien comer, pero pueden prepararse de muchas otras maneras no tan calóricas e igualmente suculentas. El problema de la flatulencia puede solucionarse con la adicción de una cucharadita de semillas de hinojo o de comino, lo que proporciona a demás un rico aroma y sabor a nuestra receta. Y basta de retórica. Vamos a preparar unas sencillas judías blancas con verduras: reconfortantes, como decía y realmente deliciosas.

Ingredientes para cuatro personas
400 gr de alubias blancas
Dos patatas medianas
Una cebolla
Un pimiento verde
Dos zanahorias
Un vasito de vino blanco
Una cucharadita de semillas de hinojo
Dos dientes de ajo
Dos hojas de laurel
Aceite de oliva
½  cucharadita de pimentón
Sal
Pimienta

  • Pondremos las judías en remojo la noche antes, y cuando nos pongamos a prepararlas las escurrimos y las lavamos bien al agua el grifo.
  • En la olla exprés ponemos los ajos enteros pero con un golpe para aplastarlos un poco, las judías, las semillas de hinojo, sal y un toque generoso de pimienta recién molida. Cubrimos con agua y dejamos hervir unos veinticinco minutos desde que comience a salir vapor.
  • Cuando ya estén, dejamos despresurizar la olla, colamos y reservamos. (Usaremos el caldo para cocinar las verduras.)
  • Lavamos y pelamos las verduras,  las troceamos en pequeños dados y las ponemos juntas  a pochar con un chorro de aceite y un poco de sal.
  • Cuando la cebolla comience estar trasparente añadimos el pimentón y rehogamos un par de minutos más.
  • Regamos con el vino, dejamos reducir y añadimos caldo justo para cubrir las verduras. Agregamos las hojas de laurel y dejamos a fuego bajo hasta que estén tiernas, vigilando que no se queden sin caldo.
  • Agregamos entonces las judías, mezclamos bien y damos un ligero hervor. Comprobamos de sal , apagamos el fuego y dejamos reposar unos minutos antes de servir.

26 de febrero de 2013

Croquetas de bacalao

Una nueva receta de dos de mis vicios personales: las croquetas y el bacalao, juntos esta vez en una deliciosa combinación. Como ya hemos dicho alguna vez, el secreto de unas buenas croquetas está en la besamel y sobre todo en la fritura: ha de hacerse con el aceite muy caliente para que se forme una costra crujiente y resulte jugoso el interior, lo que nos lleva a la manera de preparar la masa, que debe quedar no demasiado espesa aunque con la suficiente densidad como para poder manejarla, dejando de cocinarla cuando se despegue de la sartén. La cebolla o el puerro ayudan a conseguir mayor cremosidad y deben picarse en juliana muy fina, mientras que el bacalao (en este caso: vale igual para el pollo, jamón… o lo que sea que empleemos) debe desmenuzarse  de manera que luego sea reconocible su textura al comerlas.  Y  basta de teoría, vamos a la práctica.

Ingredientes
250 gr de bacalao
Una cebolla
125 gr de harina
500 cl de leche
50 gr de mantequilla
Dos huevos
Pan rallado
½ cucharadita de nuez moscada
Aceite de oliva
Sal
Pimienta

  • Ponemos el bacalao, ya desalado, en un cazo con la leche y lo llevamosa fuego suave hasta que rompa a hervir. En ese momento lo retiramos y esperamos que temple.
  • Desmenuzamos el bacalao y reservamos.
  • Picamos en brunoise (juliana muy fina) la cebolla y la ponemos a pochar, a fuego suave, con un chorro de aceite y una pizca de sal.
  • Mientras, tostamos ligeramente la harina, cuidando que no se queme,  para quitarle el sabor a crudo. Reservamos.
  • Cuando la cebolla esté ya pochada, pero sin que tome color, retiramos y escurrimos bien del exceso de aceite.
  • En la misma sartén ponemos la mantequilla y cuando haya fundido agregamos la cebolla y el bacalao desmenuzado, la nuez moscada, sal y pimienta. Tamizamos la harina y rehogamos un par de minutos removiendo bien.
  • Vamos añadiendo poco a poco la leche en la que hemos confitado el bacalao, según nos lo vaya pidiendo la masa, removiendo constantemente para evitar los grumos y siempre a fuego suave. (Comprobamos de sal y rectificamos si hace falta)
  • La masa estará lista cuando se despegue de la sartén. Si quedara demasiado dura añadiremos un poco más de leche, removiendo bien siempre.
  • Volcamos en una fuente y dejamos reposar tapado con film trasparente para que no se reseque. Mejor dejar de un día para otro.
  • Formamos entonces las croquetas, las pasamos por huevo batido y pan rallado y las freímos en aceite muy caliente, vuelta y vuelta para que se pongan doraditas y crujientes y escurrimos sobre papel absorbente.
  • Pueden servirse con una ensalada verde aliñada con aceite de oliva y un poco de sal, o utilizarlas como tapa con una cerveza o un vaso de vino.