30 de octubre de 2013

Berenjenas con sepia

La sepia es uno de esos ingredientes que por lo general hacemos a la plancha, ya que su rápido tiempo de cocción la hace muy adecuada para este tipo de preparación que además respeta su sabor. Pero lo cierto es que la sepia es también muy adecuada para guisos y estofados, aparte de su invaluable aporte a los arroces y paellas. Por su parte, la berenjena, a la que casi siempre condenamos al relleno, puede utilizarse también guisada junto con otras verduras. Su pulpa esponjosa apenas necesita un hervor, por lo que (a lo que íbamos) resulta una buena compañía para la sepia, a la que no debemos hacer durante más de tres minutos o se nos quedará dura y gomosa. De todas formas, elegiremos sepias pequeñas que son las que necesitan menos tiempo de cocción. Cuidado: recuerde que la sepia es rica en sodio y colesterol, si usted tiene algún problema con uno u otro, tenga esto en cuenta.

Ingredientes para cuatro personas
Cuatro sepias pequeñas
Dos berenjenas
Dos tomates
Dos cebolletas
Dos dientes de ajo
Dos o tres hojas de laurel
Unas ramitas de perejil
500 cl  de caldo de pescado
Sal
1/2 cucharadita de pimentón dulce
Aceite de oliva

  • Lavamos bien las berenjenas, las secamos y las troceamos. (Para quitar el sabor ligeramente amargo que suelen tener, las salamos abundantemente y las dejamos escurrir durante una media hora. Las lavamos después al grifo para eliminar el exceso de sal y ya las tenemos listas para cocinarlas.) Reservamos.
  • Limpiamos, lavamos y troceamos la sepia. Reservamos.
  • Pelamos la cebolleta, la cortamos en juliana y la pochamos en una cazuela con un chorro de aceite y una pizca de sal. A media cocción añadimos los ajos pelados y picados en fino, el tomate pelado y troceado y cocemos unos minutos más hasta que la cebolleta esté blanda.
  • Retiramos el exceso de aceite, agregamos las berenjenas, la sepia, las hojas de laurel y el pimentón y rehogamos un par de minutos.
  • Regamos con el caldo justo para cubrir, comprobamos de sal y dejamos hasta que veamos que la sepia está tierna, pero recuerde que no debe hervir más de tres o cuatro minutos.
  • Servimos con un poco de perejil picado por encima.

28 de octubre de 2013

Muslitos de pollo asados al aroma de limón y cilantro

Los muslos de pollo son una buena opción, relativamente barata además, para preparar un plato muy apetitoso y nutritivo. Y puesto que asarlo es una de las formas tradicionales de hacer el pollo, vamos a seguir hoy la tradición. Intentaremos conseguir muslos de pollo de corral, de carne más sabrosa que los insípidos pollo de producción industrial. Los haremos a fuego un poco más lento de lo habitual, con lo cual conseguiremos que nos queden más jugosos y con su carne bien impregnada de los aromas del limón y el cilantro con los que vamos a sazonarlos. Pueden servirse acompañados de un arroz blanco y unos tomatitos cherry, como aquí, o con cualquier guarnición de verduras al vapor ,por ejemplo.


Ingredientes para cuatro personas
8 - 12 muslitos de pollo de corral, según tamaño y/o "saque" de sus comensales
Un limón
Dos cucharadas de cilantro picado
Media cucharadita de pimienta negra en grano
Dos dientes de ajo
Un vaso de vino blanco

  • Limpiamos bien los muslos, quitándoles la piel y los restos de grasa que pudieran tener. Salpimentamos y los ponemos en una fuente para horno.
  • En el mortero trituramos los dos dientes de ajo pelados, el cilantro picado y los granos de pimienta. Añadimos el vaso de vino y mezclamos bien.
  • Lavamos muy bien el limón y rallamos la piel cuidando de no llegar a la parte blanca, que es amarga.
  • Regamos los mulos de pollo con la mezcla del mortero, añadimos la piel rallada del limón y dejamos marinar una media hora.
  • Llevamos entonces al horno que habremos precalentado a 160º y dejaremos que se vayan asando, dando vuelta a los muslitos de vez en cuando, hasta que estén hechos. (Ya sabe, el tiempo dependerá de su horno así como de la calidad de la carne. Vigile para que no se quemen. Si se consumiera el jugo de la salsa, podemos añadir un poco más de vino.)
  • Cuando ya estén, colamos la salsa y dejamos reducir en un cazo durante unos minutos a fuego suave.
  • Para servir, salseamos el plato y sobre la salsa ponemos los muslitos. Acompañar con la guarnición deseada.

25 de octubre de 2013

Calabaza asada


Una forma sencilla y rápida de preparar ese lujo del otoño que es la calabaza. Asada conserva todo su sabor y el deje ligeramente dulce queda compensado con el aroma de las especias con las que vamos a aromatizarla. Solución ideal para una original guarnición que igual puede acompañar un plato de pescado como servir de excelente aperitivo con una cerveza cuyo sabor amargo contrasta con el dulzor de la calabaza. Sólo hay que cuidar que nos quede al dente, por lo que el tiempo de cocción, dependiendo siempre del tipo de calabaza, será muy corto.

Ingredientes
500 gr de calabaza pelada y limpia
100 ml de vino blanco
100 ml de brandi
Cuatro vainas de cardamomo
Tres clavos de olor
1/2 cucharadita de pimienta negra en grano
Una pizca de sal
  • Una vez pelada y limpia la calabaza, la cortamos en bastoncillos de un centímetro (más o menos) de grosor, los salamos ligeramente y los ponemos en una recipiente que pueda ir tapado al horno.
  • Añadimos las especias, (las vainas de cardamomo las pondremos enteras) regamos con el vino y el brandi y llevamos al horno, que habremos precalentado a unos 190º.
  • Controle el punto de cocción, pero no debería dejarlo más de diez minutos, recuerde que la calabaza debe quedar al dente.
  • Puede servirse fría o caliente. (Y está igual de rica en ambos casos.)


23 de octubre de 2013

Judías blancas con chorizo

No sé quién es el autor de la frase "todo aquello por lo que vale la pena vivir, o es pecado o engorda", pero seguro que cuando la dijo no estaba tan de moda el colesterol como ahora, porque si no hubiera añadido "y además sube el colesterol." En fin, que todo esto viene a cuento porque la receta que hoy os propongo no sólo engorda y seguramente sube el colesterol, sino que además está tan buena que seguro, seguro, que es pecado. Pero la vida es un ratito y no hay que negarse nada,  como sabiamente dice mi admirada Clara de Los antojos de Clara, un estupendo blog que os invito a visitar y a deleitaros con él. Así que vamos a olvidar penas y a darnos un fastuoso capricho con estas judías blancas preparadas al más tradicional estilo, incluso guisadas en olla a fuego lento, nada de ollas rápidas o exprés. (Digresión sobre ese acto aparentemente irracional  que se llama “asustar” a las judías,  y que consiste en romper el primer hervor con agua fría. La razón es, según parece,  para evitar que la piel se rompa. Según los expertos el número de veces que hay que asustar a las judías depende de lo secas que estén, es decir de la antiguas que sean. A más vejez más veces hay que cortar el hervor: hasta tres veces en los casos más extremos . En todo caso, y teniendo eso en cuenta, decida usted mismo el número de sustos que dará a sus judías.) Y ahora, a disfrutarlas, que vale la pena.

Ingredientes para cuatro personas
500 gr de judías blancas
100 gr de chorizo ibérico de calidad
100 gr de panceta ahumada
Una cebolla
Una patata grandecita
Dos dientes de ajo
Dos hojas de laurel
Aceite de oliva
Sal

  • Ponemos las judías en remojo la noche de antes, y cuando vayamos a prepararlas las escurrimos bien y las lavamos al chorro del grifo. Dejamos que escurran.
  • En una olla con un chorro de aceite de oliva ponemos los ajos pelados pero enteros, la cebolla troceada en octavos y las judías. Cubrimos con agua y cuando comiencen a hervir añadimos un poco de agua fría para romper el hervor. (Ver cometario en el preámbulo de la receta.)
  • Bajamos el fuego a potencia media y dejamos que se hagan hasta que estén tiernas, lo que dependerá de la calidad de las judías, sobre todo. Calcule una hora y media, más o menos. (Vigile, y si es necesario añada algo de agua a lo largo de la cocción.)
  • Cuando falte una media hora, añadimos el chorizo cortado en trozos,  la panceta también troceada, la patata pelada y así mismo en trozos y las hojas de laurel. Salamos ahora con cuidado, el chorizo suele llevar bastante sal.
  • Dejamos que acabe de cocerse y cuando ya estén tiernas, comprobamos de sal, apagamos el fuego y dejamos reposar unos minutos antes de servir. (Se puede engordar un poco el caldo, si ha quedado muy claro, triturando con un tenedor un par de cucharadas de judias, agregándolas a la olla y dejando que de un hervor.)

  

21 de octubre de 2013

Conejo en salsa

Hoy vamos a preparar un suculento guiso de conejo. Le dejaremos cocinarse a fuego muy lento para que se impregne bien del aroma de los ingredientes que le acompañan. Sin embargo no será mucho tiempo el que necesitemos, ya que el conejo es una carne normalmente tierna y que se hace enseguida, sobre todo si se trata de un animal criado en granja pues el de caza resulta algo más duro. Para su cocción usaremos una mezcla de vino blanco, preferiblemente ribeiro, y una infusión de semillas de cilantro, pimienta negra y clavo de olor. Y ya sólo recordar que la carne de conejo  es rica en ácidos grasos que la hace muy adecuada para luchar contra el colesterol, que es una de las carnes con menor contenido en grasa y que al ser una carne magra es fácil de digerir.

Ingredientes para cuatro personas
Un conejo troceado
Una cebolla grandecita
250 ml de vino blanco de ribeiro
250 ml de agua
Un chorro de brandi
Dos dientes de ajo
Una cucharadita de semillas de cilantro
1/2 cucharadita de pimienta negra en grano
4 clavos de olor
Una cucharadita de tomillo
Dos o tres hojas de laurel
Aceite de oliva
Sal

  • Ponemos en un cazo el agua, las semillas de cilantro, la pimienta y los clavos de olor y lo ponemos a fuego muy bajo. Cuando empiece a hervir retiramos y reservamos en infusión hasta el momento de usarlo.
  • En una cazuela con un chorro de aceite doramos los ajos pelados y cortados en cuatro o cinco trozos y los retiramos cuando empiecen a tomar color. Reservamos.
  • Salpimentamos la carne y la doramos bien por todos lados en el aceite de freír los ajos. Retiramos y reservamos.
  • En ese mismo aceite pochamos la cebolla a fuego lento con, una pizca de sal, hasta que esté blanda pero sin que coja color. Retiramos y escurrimos bien del aceite sobrante.
  • Ponemos ahora juntos el conejo,  la cebolla y los ajos y lo regamos con el brandi. Dejamos que de un hervor hasta que reduzca completamente.
  • Añadimos el vino blanco y la infusión, colada, a partes iguales justo para cubrir el guiso y dejamos hacer a fuego lento durante unos treinta minutos. El tiempo total dependerá de la calidad de la carne y de la potencia del fuego. Si redujera mucho el caldo añadimos un poco más de vino e infusión, siempre a partes iguales.
  • Unos cinco minutos antes de apagar el fuego agregamos las hojas de laurel y la cucharadita de tomillo.
  • Retiramos la carne, que reservaremos al calor, y trituramos la salsa con la batidora. Debe quedar una salsa consistente, así que si nos queda demasiado líquida dejaremos reducir un poco a fuego lento.
  • Para servir, salseamos el plato, colocamos encima  los trozos de carne y los regamos con un poco más de la salsa.