11 de febrero de 2013

Gallo al horno con verduras

En este caso, el gallo es ese pescado perteneciente a la familia de los peces planos como el lenguado  o el rodaballo. Es un pescado de carne suave y delicada, aunque no tanto como la del lenguado, con el que a veces se confunde (por lo que hay que tener cuidado a la  hora de comprar lenguado para que no nos den gato por liebre, quiero decir: gallo por lenguado, sobre todo porque este suele ser más caro.) Esta receta es una versión del clásico gallo al horno al estilo ibicenco en donde se ha cambiado el vino blanco por un chorrito de vermut blanco, se ha añadido una mezcla de hierbas aromáticas, y se ha sustituido el aceite por mantequilla.  Sólo hay que cuidar el punto de cocción para que el pescado no quede demasiado seco y tendremos un plato rico en aromas y de un sabor suave y muy delicado que hará las delicias de nuestros comensales.

Ingredientes para cuatro personas
Cuatro gallos de ración
Dos patatas grandes
Una cebolla
Un pimiento verde
Dos tomates maduros
Un vaso de caldo de pescado
Dos cucharadas de cebollino
Dos cucharadas de eneldo
Dos cucharadas de estragón
Un vasito de vermut blanco
75 gr de mantequilla
Sal
Pimienta
Aceite de oliva

  • Pelamos las patatas y la cebolla y las cortamos en rodajas como para tortilla. Lavamos el pimiento y lo cortamos en aros  y pochamos todo a fuego suave en una sartén con un chorro de aceite de oliva y un poco de sal. Tienen que quedar blandos pero no demasiado. Escurrimos bien del aceite y reservamos.
  • Pelamos y troceamos los tomates y los freímos con una pizca de aceite, un poco de sal y una pulgarada de azúcar en la misma sartén  donde hemos pochado las otras verduras hasta que nos quede  una salsa bastante concentrada. Reservamos.
  • En una fuente que pueda ir al horno y que nos permita taparla ponemos las verduras mezcladas con las hierbas bien picadas. Sobre ellas colocamos el pescado, que habremos salpimentado al gusto, y lo regamos con el caldo. Llevamos al horno precalentado a 200º y dejamos diez minutos, pasados los cuales añadimos el tomate, regamos con el vermut y ponemos unos dados de mantequilla sobre los gallos. Dejamos otros diez minutos, y servimos en seguida, con las verduras como guarnición.



Como de costumbre, conviene recordar que los tiempos de cocción en el horno son orientativos, y que debe fiarse de su propio horno (y sus manías) a la hora de utilizarle.

7 de febrero de 2013

Il villaggio di cartone

Ermanno Olmi
Cine sobre el que planean los postulados éticos y estéticos de un neorrelaismo del que Olmi se puede considerar continuador, y a los que nunca ha renunciado del todo, pero recorrido por una veta de conciencia cristiana que en algún momento puede lastrar de adoctrinamiento unos planteamientos sociales de admirable calado ético, esta rara pero bellísima película plantea algunos de los dilemas que engendra esta sociedad de la desigualdad en la que nos movemos; desde la resbaladiza licitud (ética) de la violencia como arma contra la injusticia hasta el papel de una Iglesia que  como institución parece mirar hacia otro lado olvidando a los desheredados que se supone deberían de ser su grey. Formalmente, la película se mueve en un plano simbólico donde los personajes son más conceptos que personas, como el sacerdote lleno de dudas, la joven prostituta o la madre recién parida, en una iconografía que podría haber sido sacada del retablo  de alguna vieja iglesia. Símbolos y conceptos de los que Olmi se sirve en esta denuncia de la indiferencia en la que apenas hay trama; la anécdota se desarrolla en el interregno de una noche y esa falta de acción convierte la anécdota en una tesis socio-religiosa más que en una obra de ficción, lo que de alguna manera podría perjudicar al conjunto, riesgo que Olmi elude con buen oficio mostrando a sus personajes-símbolo sin énfasis, dejándolos moverse con una libertad bien controlada, aunque en algún momento ese control influya en la articulación de una narración que se torna en exceso morosa, casi teatral. 

  
Pero es en esa libertad interpretativa donde radica uno de los mejores atractivos de la película, con un extraordinario Michael Lonsdale en el papel del viejo sacerdote. Admirable el final: narrativamente perfecto, éticamente necesario, dolorosamente real. Quizá habría que haber exigido un poco más de sutileza en la elección de esos símbolos, (que Olmi otorgue la representación de la Iglesia a un viejo sacerdote que ha perdido la fe, o que los desheredados sean un grupo de inmigrantes clandestinos negros resulta demasiado obvio) pero reconozcamos que los panfletos políticos no pueden ser demasiado sutiles… y digo panfleto en el mejor sentido de la palabra y con todo el respeto que ese género me merece. Película en todo caso que vale la pena ver, que se sale de los trillados senderos de la llamada denuncia social para ofrecer una interpretación de un problema bien actual donde la belleza formal no está reñida con planteamientos más profundos. Película de visión más que gratificante que, como todo buen panfleto, acaba con una admonición que tiene mucho de profecía: “O cambiamos el curso de la Historia o la historia nos cambiará a nosotros.”





 
Ficha:
Título original: Il villaggio di cartone
Año de producción: 2011
Duración: 87 min.
País: Italia
Dirección: Ermanno Olmi
Guión: Ermanno Olmi
Música: Sofia Gubaidulina
Fotografía: Fabio Olmi

Reparto: Michael Lonsdale, Rutger Hauer,
                John Geroson,  Massimo De Francovich, 
                Alessandro Haber, Souleymane Sow
Género: Drama

5 de febrero de 2013

Bocaditos de bacalao

Es esta una sencilla receta de bacalao rebozado, apta tanto para un aperitivo como para un segundo plato de pescado si lo acompañamos de unas verduras, como aquí que he incluido unas judías verdes cortadas en tiras finas y cocidas al vapor. La única originalidad del invento, si es que lo es, radica en el rebozado, elaborado con una masa hecha con cerveza, harina y hierbas aromáticas, lo que le da un toque muy especial y agradable.

Ingredientes para4 personas
600 gr de bacalao
Un vaso de cerveza
100 gr de harina
Una cucharada de orégano
Una cucharada de estragón
Una cucharada de semillas de cilantro
Una cucharadita de granos de pimienta negra
Pan rallado
semillas tostadas de sésamo
Aceite de oliva
Sal

  • Ponemos a desalar el bacalao con tiempo suficiente (vea aquí una forma de hacerlo) y cuando nos pongamos a prepararlo lo escurrimos bien y hacemos trozos de unos cinco o seis cm. Procurando quitar las espinas que tuviere. Compruebe de sal y si lo ha desalado en exceso añádale una pizca. Si no, déjelo así.
  • Es mejor usar en este caso hierbas secas, por lo que las molemos en el mortero junto con las especias.
  • Preparamos ahora el rebozado mezclando la harina con las hierbas y las especias y la cerveza batiendo cuidadosamente hasta conseguir una pasta homogénea y lo bastante fluida para que nos permita hacer un buen rebozado.
  • Pasamos los trozos de bacalao por la mezcla, por pan rallado y por las semillas de sésamo y los freímos a fuego medio-fuerte hasta que queden dorados, cuidando que no se quemen.
  • Escurrimos en papel absorbente y servimos acompañados de las judías verdes (o la verdura que se prefiera) aliñadas con un hilo de aceite de oliva y una pizca de sal.

 

3 de febrero de 2013

Rollitos crujientes de acelgas y aguacate

Ya se sabe que las acelgas tienen muy pocas calorías, que son prácticamente agua (el 91%) lo que las hace ideales para los regímenes de adelgazamiento.  También son ricas en vitaminas A y B9, contienen mucho calcio y son diuréticas y al tener mucha fibra son también laxantes. (En casos de estreñimiento severo, se aconseja tomar medio vaso de zumo de acelga con una cucharada de aceite de oliva.) Son, en cambio, un plato un tanto insípido y aburrido al que conviene animar un poco para que resulte más apetecible. El hecho de ser tan parco en calorías hace que podamos combinarlo con otros ingredientes más calóricos. En esta receta que os ofrezco hoy la he mezclado con aguacate y crema fresca para dar forma a unos rollitos crujientes de masa filo en los que la textura cremosa del relleno contrasta deliciosamente con la masa frita.

Ingredientes para cuatro personas.
Un manojo grande  de acelgas
Un aguacate grandecito
Un paquete de masa filo
Dos o tres cucharadas de crema fresca
Sal
Pimienta
Aceite de oliva
Una bolsa de canónigos (opcional)

  • Lavamos y troceamos las acelgas y las ponemos a hervir en agua con sal. Con ocho minutos será suficiente. Escurrimos y reservamos.
  • Pelamos el aguacate y le ponemos en el vaso de la batidora junto con la crema fresca, una pizca de sal y pimienta al gusto. Trituramos bien y mezclamos con las acelgas.
  • Extendemos la masa filo y cortamos trozos de unos quince por veinte cm. Es mejor usar dos hojas, una sobre otra, para que el relleno no se salga.
  • Colocamos un par de cucharadas del relleno sobre la masa y enrollamos cuidadosamente, formando un rollito que freiremos en abundante aceite muy caliente hasta que la masa quede bien dorada pero cuidando que no se queme.
  • Escurrimos en papel absorbente y servimos .Podemos acompañar con una ensalada de canónigos aliñados con un poco de sal y un chorro de aceite de oliva.



1 de febrero de 2013

Bestias del sur salvaje


Benh Zeitlin
Es esta la típica película festivalera: rodada con cuatro cuartos, (algo que hoy se valora mucho, a lo que parece) ópera prima de su autor, (joven y comprometido con el cine independiente… si es que algo así existe…) y rodada sobre un guión inexperto pero calculadamente tremendista…  Y claro, innecesario es decir que ganadora de premios en la meca de ese cine independiente (Sundance: Mejor película y mejor fotografía) y además en Cannes, meca del glamour… y del cine comercial (Cámara de Oro y Premio FIPRESCI.) ¿Qué más se puede pedir? ¿Alguna nominación a la lotería de los Oscar? Cuatro, entre ellas mejor película y mejor actriz. Ya se ve que reúne todos los ingredientes para volver locos tanto a los críticos más in como a los públicos más fashionably. Vale, pero ¿merece la pena? ¿Es para tanto? Pues ni sí ni no sino todo lo contrario. Entendámonos, no es una mala película, aunque a su autor le falta mucho por aprender. Pero tampoco es esa maravilla que unos y otros quieren vendernos. Yo diría que es una interesante película fallida porque la distancia entre lo que se propone y lo que consigue es demasiado grande.  Algo chirría en un guión que mezcla un escenario y unos personajes (donde la degradación humana y ambiental llega a extremos de pesadilla) con un intento de lirismo de inocencia new age puesto en boca de una niña de seis años. Ni siquiera la idea es original, ¿cuántas películas se ha rodado en las que se ve el mundo a través de los ojos de un niño? Y en mi opinión todas adolecen del mismo error: se trata en realidad de cómo creen los adultos que un niño ve el  mundo, algo que todos hemos olvidado… o magnificado e idealizado en nuestros recuerdos. También aquí se da ese curioso fenómeno, con el agravante de que la voz en off de la pequeña protagonista va desgranando ideas y reflexiones (tan bonitas, tan de manual de autoayuda) que mal casan ni con su edad ni con el mundo que la rodea. 

 
Metáfora, supongo, de la inocencia sobreviviendo en un mundo de degradación o quizá de la defensa de la libertad y el derecho a vivir y a morir como uno quiera, en ella Benh Zeitlin (que no sólo dirige sino que firma el guión y la música) acumula situaciones cuanto más al límite mejor en una carrera de obstáculos contra sí mismo, filmando con un estilo entre documental y free cinema que poco tiene de original y sí mucho de cansino y ya demasiado visto. Hay que destacar, desde luego, la fascinante interpretación de la pequeña Quvenzhané Wallis (pero un niño de seis años no interpreta: se muestra tal cual es… por eso hay algo de artificioso y poco digno en la decisión de nominarla a los Oscar…) un prodigio de desarmante naturalidad ante la cual el resto de intérpretes quedan casi empequeñecidos.  En fin, que lo mejor que se puede decir de esta peliculilla es que se deja ver, aunque aburre a ratos y resulta poco creíble en otros.





Ficha:
Título original: Beasts of the Southern Wild
Año de producción: 2012
Duración: 91 min.
País: USA
Dirección: Benh Zeitlin
Guión: Benh Zeitlin, Lucy Alibar
Música: Dan Romer, Benh Zeitlin
Fotografía: Ben Richardson
Reparto: Quvenzhané Wallis, Dwight Henry,
                Levy Easterly, Lowell Landes,
                Pamela Harper, Gina Montana,
               Nicholas Clark, Jovan Hathaway
Género: Drama