19 de noviembre de 2013

Farcellets de verduras y crema de queso

Los farcellets, también llamados caulets, son una especie de rollitos hechos con hojas de col y rellenos, en la recta original, de carne picada. Su nombre significa paquetitos, atadillos... Son típicos de la cocina occitana y de la Val d'Aran, donde suelen servirse como guarnición aunque son una muy buena opción como entrante. Como decía, en la receta original se preparan normalmente con carne picada de cordero, aunque como suele ocurrir con las recetas tradicionales hay toda clase de variaciones locales y personales. Y, claro, a estas alturas pueden encontrarse farcellets rellenos de casi cualquier cosa imaginable. Su presentación en la mesa, a poco que la cuidemos, es un éxito seguro, su elaboración es muy sencilla y admiten multitud de posibilidades con sólo variar los ingredientes del relleno. Yo he seguido las claras indicaciones de Pilar (per descomptat, Pilar, amb el teu permís...) de Per sucar-hi pa, Blog que os recomiendo, y que hace unos días publicó una estupenda receta de farcellets de la que me declaro deudor.

Ingredientes para cuatro personas
Ocho hojas de col
600 gr de verduras variadas
250 gr de setas de chopo
200 gr de crema de queso camembert
250 cl de caldo de verduras
Dos dientes de ajo
Aceite de oliva
Sal
Pimienta

  • Lavamos las hojas de col y las secamos un poco con un paño de cocina. Cortamos la parte más gruesa y  dura del nervio central y las escaldamos en agua hirviendo con sal durante tres o cuatro minutos. Pasamos a un recipiente con agua fría para interrumpir la cocción y reservamos.
  • Cortamos todas las verduras (zanahoria, calabaza, cebolleta, puerro y pimiento verde son las que yo he utilizado) en juliana muy fina, las salamos ligeramente y las pochamos con un poco de aceite de oliva y a fuego suave. Si lo desea, también  puede hacer las verduras al vapor, con lo que conseguiremos un relleno más ligero. Cuando ya estén, escurrimos bien el exceso de aceite y reservamos.
  • Picamos muy fino los dientes de ajo y los doramos con una pizca de sin dejar que se quemen. Cortamos el tallo de las setas a unos tres centímetros del sombrero, las lavamos un poco y con cuidado al chorro del grifo y las salteamos unos minutos con los ajos .
  • Retiramos unas cucharadas del pochado de verduras para hacer la salsa y añadimos el resto, junto con un cacillo del caldo de verduras, a las setas. Dejamos hasta que reduzca.
  • Agregamos la crema de queso y mezclamos bien. Debe quedarnos una mezcla lo más seca posible para que los paquetillos no se nos deshagan.  Comprobamos der sal, apagamos el fuego y dejamos entibiar.
  • Ahora vamos rellenando una por una las hojas de col, colocando en el centro unas cucharadas del relleno y doblando las hojas hasta formar un paquetito.
  • Colocamos estos paquetitos en un recipiente que nos permita cocerlos al vapor y los dejamos que se hagan durante unos cinco o seis minutos. Apagamos el fuego y reservamos al calor.
  • Trituramos en la batidora las verduras que habíamos apartado, junto con unas cucharadas del caldo de verduras, hasta conseguir una crema fina que pasaremos por el chino o un colador, salpimentamos al gusto y dejamos reducir a fuego bajo hasta conseguir la consistencia deseada para la salsa.
  • Servimos los farcellets acompañados de esta salsa.


17 de noviembre de 2013

Arroz con brócoli

Hoy vamos a preparar una receta muy sencilla pero muy resultona, ideal para acompañar como guarnición doble un plato de carne o pescado y también como entrante. La combinación del ajo en el arroz y la suavidad del brócoli alla mantequilla, pero al dente, resulta muy atractiva para el paladar mientras que el cromatismo verde/dorado de la presentación es un atractivo sensual añadido. Al saltear sólo ligeramente el brócoli, la mantequilla no añade calorías en exceso y el toque de los cominos ayuda a evitar el aroma demasiado fuerte del brócoli a la vez que le hace más fácilmente digerible y evita desagradables flatulencias. A la cocina, pues. Ah, reservaremos el tronco del brócoli, ya que podemos usarlo para preparar otras recetas, como este Solomillo de bonito en salsa verde con brócoli  o esta Terrina templada de verduras con salsa de castañas


Ingredientes para cuatro personas
350 gr de arroz
Un brócoli (unos 500 gr.)
Caldo de verduras
100 gr de mantequilla
Dos dientes de ajo
Unas hebras de azafrán
Un vaso de vino blanco
1/4 cucharadita de cominos
Aceite de oliva
Sal

  • En un cazo ponemos un chorro de aceite y doramos los dientes  ajo picados. Añadimos el arroz, rehogamos brevemente y regamos con el vino. Dejamos reducir.
  • Añadimos el caldo de verduras, salamos y cocemos el arroz hasta que quede blando pero suelto.
  • Separamos los ramilletes del brócoli y los escaldamos en agua hirviendo con sal y los cominos durante cinco minutos. Retiramos a un recipiente con agua fría y reservamos. (Al pasar el brócoli del agua hirviendo al agua fría, cortamos la cocción impidiendo así que con el calor residual siga cociéndose y quede excesivamente blando.)
  • Derretimos la mantequilla en una sartén y salteamos unos minutos los ramilletes de brócoli.
  • Servimos disponiendo artísticamente el arroz y el brócoli en el plato.

16 de noviembre de 2013

Cómo comprar alimentos a través de Internet. Y cómo venderlos.

Muestra de los productos recibidos
Comprar a través de Internet, on line, como suele decirse con ese precioso e innecesario anglicismo, tiene ventajas e inconvenientes como todo en esta vida donde, ya se sabe, nada es verdad ni es mentira. Esta perogrullada parece especialmente cierta cuando lo que compramos son alimentos, y más aún si se trata de alimentos perecederos como las frutas y verduras. ¿Ventajas? Claro: cómodamente sentados ante el nuevo altar hogareño, ese ordenador cuyo nombre cada vez tiene más sentido, sólo tenemos que pulsar unas pocas teclas, elegir entre unas preciosas fotos, y ya tenemos nuestra compra hecha: comodidad y rapidez innegables. ¿Inconvenientes? No sabemos qué estamos comprando, el servicio de entrega puede demorarse... con el consiguiente riesgo de pérdida de calidad del producto. Hablo, ya lo he dicho, del ejemplo típico de alimentos perecederos. Naturalmente, a los proveedores de estos productos les interesa que todo funcione correctamente ya que es la forma de que su negocio marche como debe, y esa es también la mejor garantía que tenemos los compradores. Luego está el factor suerte, claro, pero eso ya es otro cantar. A mi juicio, lo mejor es no comprar en la primera página que nos enseñe el señor Google, conviene investigar un poco comparando precios y no fiarse de las fotos; elegir sitios que ofrezcan una dirección de atención al cliente y ponerse en contacto con el vendedor antes de la primera compra e informarse directamente también es buena idea. Pregunte a amigos y conocidos por su experiencia si ya han comprado de esta forma... Por su parte, las empresas de venta por Internet de este tipo de mercancía tienen, aparte de la obvia publicidad, una forma muy curiosa para darse a conocer: lo que yo llamaría, sin ninguna intención peyorativa, la publicidad inducida: se hace un obsequio a, pongamos por caso, un bloguero que hable de cocina y de recetas de cocina y se le pide que comente lo que considere oportuno, y con toda libertad sobre los productos recibidos. El sutil mensaje queda tan claro que casi resulta ingenuo. Bueno. Pues eso es lo que Vivelafruta.com , a través de RED facilisimo.com (o viceversa) han hecho: han tenido la gentileza, que yo les agradezco enormemente, de enviarme una muestra de sus productos: una enorme caja de hortalizas. Así que yo, con toda libertad y cumpliendo mi parte del pacto implícito al aceptar el obsequio, les doy mi opinión. El envío, teniendo en cuenta que Vivelafruta operan desde Castelldefels en Barcelona y que yo vivo en Madrid, ha llegado con una rapidez realmente encomiable: dos días. Perfectamente empaquetado y embalado en una caja de cartón. Su contenido: puerros, tomates, patatas, cebollas, ajos, pimientos verdes y rojos, berenjenas, calabacines, pepino, coliflor, col, lechuga (iceberg, lástima) limones, zanahorias, calabaza... Y creo que no me olvido de nada. Sí. Y un ramillete de perejil. La calidad de todas estas hortalizas es en verdad muy buena y no hay ninguna pega que ponerles: frescas y como recién cortadas. Un pero, que es más una manía, seguramente: la lechuga iceberg, ese engendro insípido que debería desaparecer de las verdulerías de calidad. No puedo hablar de precios: un regalo es un regalo y yo no he pagado ni un céntimo por esta  especie de cuerno de la abundancia, aunque los precios que aparecen en su página web parecen muy interesantes. En cualquier caso, dejadme acabar con otra frase hecha: cada uno habla de la feria según le va en ella. Quiero decir que la única ley por la que uno debe guiarse en estos asuntos es la propia experiencia. Yo, por supuesto, reitero mi agradecimiento a Vivelafruta.com  y a  RED facilisimo.com.

15 de noviembre de 2013

Crujientes berenjenas rebozadas

El problema de las berenjenas rebozadas, aparte de sonar a título de una novela de Jo Nesbo o Michael Connelly, es la cantidad de aceite que absorben al ser su pulpa tan esponjosa, lo que las convierte en pesadas, indigestas e hipercalóricas. Y es una lástima ya que en realidad pueden estar muy ricas hechas de esta manera. Hay una forma de prepararlas que evita en gran medida que las berenjenas absorban demasiado el aceite de la fritura: si las preparamos de esta manera que hoy os sugiero (ver más a delante, que seguimos en plan novela de misterio...) conseguiremos una deliciosa guarnición para un plato de carne o pescado. La berenjena queda crujiente en el exterior y jugosa y con una delicada textura en el interior, sin apenas aceite.

Ingredientes para cuatro personas
Dos berenjenas grandecitas
Dos huevos
Cuatro cucharadas de pan rallado
Cuatro cucharadas de almendra molida
Cuatro cucharadas de semillas tostadas de sésamo
Sal
Pimienta
Aceite de oliva

  • Lavamos muy bien las berenjenas y las cortamos en lonchas como de un centímetro de gruesas. Las salamos abundantemente y las dejamos alrededor de media hora en una fuente para que vayan soltando el exceso de agua y resulten menos amargas.
  • Lavamos al chorro del grifo las rodajas de berenjena, las secamos con un paño de cocina y las hacemos al vapor durante ocho minutos. Sacamos y reservamos.
  • Batimos los huevos y salpimentamos al gusto.
  • Ahora  vamos rebozando las rodajas de berenjena en el huevo, la mezcla de pan rallado y almendra y las semillas de sésamo. Por ese orden.
  • En una sartén con abundante aceite, muy caliente, freímos las berenjenas. Aquí está el secreto:  hay que conseguir que se forme una costra en torno a la berenjena, puesto que ya la hemos cocinado al vapor. Por eso el aceite debe estar muy caliente. Damos la vuelta a las rodajas cuidando que se doren bien por los dos lados y las escurrimos sobre papel absorbente. Es recomendable freírlas en pequeñas tandas.
  • Ya puede disfrutarlas.



Una sugerencia: si lo desea puede añadir al huevo batido las especias o hierbas aromáticas que prefiera, así conseguimos distintos acabados para nuestras sabrosas y crujientes berenjenas rebozadas.

13 de noviembre de 2013

Terrina templada de verduras con salsa de castañas para #RecetasSolidariasParaNavidad

Con esta receta quiero unirme a  la estupenda idea  #RecetasSolidariasParaNavidad que Helena del valle nos propone, en su blog El Puchero de Helena,  para la realización de una serie de platos con los que demostrar la posibilidad de hacer buenas recetas por poco dinero: como si dijéramos llevar a la práctica lo de las tres "B": bueno, bonito y barato. Pero no es sólo eso, que ya es mucho. Con esta iniciativa, cuyas realizaciones pueden verse aquí o pinchando en el logo "Blog solidario" ahí a la derecha, se pretende también ayudar al pequeño comercio de nuestro barrio comprando menos en las grandes superficies, así como convencernos de que son innecesarios los absurdos gastos a los que nos entregamos en las (para mí) nefastas fiestas navideñas, y denunciar el desaforado consumismo. En fin, ahí está la idea para quien quiera apuntarse.
Y es cierto, además, que es posible hacer platos de calidad, nutritivos, sabrosos y saludables y con una presentación esmerada por no mucho dinero. Esta terrina que os ofrezco, elaborada sólo con verduras de etemporada, no sólo está buenísima sino que cumple perfectamente como plato festivo y a un precio más que aceptable: con las cantidades especificadas obtenemos de cuatro a seis generosas raciones y el coste total no supera los ocho euros: vamos, menos de un euro y medio por persona.

Ingredientes
2 puerros
2 zanahorias
200 gr de calabaza limpia
Un manojo de rabanitos
2 cebolletas
Un brócoli (sólo el tallo)
400 gr de castañas
4 huevos
250 cl de nata
Una cucharada de semillas de hinojo
Una cucharada de hierbas provenzales
Una cucharada de cebollino picado
Sal
Pimienta

  • Comenzamos pelando las castañas, que herviremos durante unos quince o veinte minutos junto con las semillas de hinojo. Retiramos y dejamos enfriar para poder quitar la piel intermedia. (Pero no deje que se  enfríen demasiado o no podrá quitar la piel.) Reservamos.
  • Lavamos  y pelamos las verduras. Cortamos los puerros y las zanahorias en trozos de unos cinco o seis centímetros y la calabaza en bastoncillos del mismo tamaño. Dejamos enteras las cebolletas y los rabanitos.
  • Separamos las flores del brócoli y pelamos el tronco central, cortándole también en trozos parejos a las zanahorias y los puerros.
  • Hacemos todas las verduras al vapor durante ocho o diez minutos. No es necesario que queden muy blandas, ya que vamos a hornearlas después y acabarán de cocinarse.
  • Batimos los huevos en un cuenco, salpimentamos y añadimos el cebollino picado, las hierbas provenzales y la nata. Batimos de nuevo para obtener una mezcla homogénea.
  • En el vaso de la batidora trituramos la mitad de las castañas con un vaso de la mezcla anterior y reintegramos todo al cuenco donde mezclamos bien.
  • Untamos con aceite el interior de un molde del tipo plum cake y espolvoreamos con harina.
  • Cortamos las cebolletas en dos longitudinalmente.
  • Ponemos una parte de la mezcla de huevo y nata en el fondo y vamos alternando las verduras con nuevas capas de huevo y nata hasta finalizar.
  • Llevamos al horno, que tendremos precalentado, y dejamos a 190º  hasta que haya cuajado. Entre cuarenta y cinco minutos y una hora. Recuerde: pinche con un palo de brocheta, por ejemplo, para saber si ya está. Si sale limpio es que está listo.
  • Deje templar antes  de desmoldar (y desmolde cuidadosamente para evitar desastres... Los moldes de silicona son los mejores para ello.)
  • Finalmente trituramos el resto de las castañas, (reservando algunas enteras para decorar el plato) junto con unas cucharadas del caldo de cocción de las verduras. Salpimente al gusto y deje reducir ligeramente a fuego suave. Una sugerencia: no triture excesivamente estas castañas: deje que se note la textura de las mismas en la salsa.
  • Servimos salseando el plato y con unas castañas enteras como decoración.