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19 de enero de 2016

Galletas saladas de queso y hierbas aromáticas

Aperitivo, tentempié, capricho... irresistible tentación, estas galletitas son tan fáciles de hacer como difíciles de dejar en el plato una vez que se han probado. La mezcla de quesos y hierbas aromáticas es tan seductora que el paladar siempre pide más... Yo he utilizado romero, pero puede elegir la hierba o la mezcla de hierbas que prefiera. Eso sí, en este caso es mejor que sean secas. En cuanto al queso, yo prefiero comprarlo en cuñas y rallarlo en casa a la hora de trabajarlo, porque nunca se sabe cuánto tiempo lleva embolsado el que se vende ya rallado. Pero a cada uno según sus gustos. Sea prudente con la sal, los quesos ya suelen llevar más de la necesaria.


Ingredientes
50 gr de queso cheddar
50 gr de queso parmesano
100 gr de mantequilla  
150 gr de harina
1 yema de huevo
2 cucharas de romero
2 cucharadas de agua
Una pizca de sal
Una cucharada de semillas de amapola
 
  • Derretimos la mantequilla al baño maría.
  • Trituramos muy bien en el mortero en el romero, y quitamos los "palitos" que queden.
  • Cernemos la harina en un cuenco y la mezclamos con la mantequilla, añadimos los quesos rallados, el romero, la yema de huevo, la sal y el agua y amasamos. Deben quedar muy bien unidos todos los ingredientes, así que trabájelos con paciencia. (Utilice un tenedor, por ejemplo, y si los quesos no se unen bien ponga la mezcla unos minutos a un baño María suave).
  • Una vez bien amalgamada la mezcla la metemos en el frigorífico durante unos 20 o 30 minutos.
  • Precalentamos ahora el horno a 180º y con un rodillo estiramos la masa entre dos hojas de papel film hasta conseguir una lámina  de medio centímetro (más o menos) de espesor.
  • Con ayuda de un cortapastas vamos cortando las galletas y las colocamos en una fuente de horno sobre papel sulfurizado. Repetimos la operación hasta acabar la masa.
  • Espolvoremamos con las semillas de amapola y horneamos durante unos 20 minutos o hasta que estén doradas. Ojo que no se quemen.
  • Sacamos las galletas del horno y las colocamos en una rejilla para que pierdan la humedad. Esperamos que se enfríen y ya podemos disfrutarlas.

16 de octubre de 2015

Bizcocho anisado de yogur y frutos secos

Si hay una receta de éxito seguro, tanto entre los cocinillas como entre los comensales, esa es la del bizcocho en cualquiera de su múltiples variantes. Tan sencilla de hacer, a poco que se sigan unas mínimas reglas, que no hay blog de cocina que no incluya más de una versión. Y si del bizcocho de yogur hablamos, entonces el señor Google encuentra ochocientos mil resultados, que ya son bizcochos, en 0,28 segundos, que ya es rapidez. Y eso sólo en español. Esta variedad de bizcocho tiene la ventaja de que no hay que andar pesando y midiendo los ingredientes, pues el mismo recipiente del yogur sirve de medida para todo ellos. Bueno, en el caso del bizcocho que vamos a preparar hoy, de casi todos. Porque vamos a añadirle frutos secos, y semillas de anís, y ralladura de piel de limón, con lo que obtendremos una sinfonía de sabores, si se me permite la sonora hipérbole, tan sorprendente como rica. Y además muy atractivo a la vista pues el jarabe de arce que usaremos en lugar de azúcar le dan un bonito toque tostado, además de un ligero deje ahumado muy agradable.



Ingredientes
1 yogur natural (puede ser de limón, si lo prefiere)
1 medida de yogur de aceite de oliva suave
1 medida de yogur de jarabe de arce
3 medidas de yogur de harina
1 medida de yogur de almendras molidas
3 huevos
1 sobrecito de levadura tipo Royal
50 gr de pistachos limpios
50 gr de nueces limpias
30 gr de piñones limpios
Una cucharada generosa de semillas de anís verde
Una estrella de anís estrellado
La ralladura de la piel de un limón
Una cucharada de almendras picadas para decorar
Mantequilla para untar el molde

  • Precalentamos el horno a 180º.
  • Trituramos muy bien en el mortero las semillas de anís verde y la estrella de anís estrellado. Reservamos.
  • Mezclamos en un cuenco el yogur, el aceite, los huevos y el jarabe de arce y batimos bien hasta conseguir una crema suave.
  • Mezclamos aparte la levadura con la harina y vamos añadiendo esta mezcla tamizada a los ingredientes líquidos, batiendo bien para que se integren debidamente. Mejor hacerlo en dos veces.
  • Añadimos las almendras molidas, el anís que habíamos reservado y la ralladura de la piel del limón y mezclamos.
  • Recuerde que el bizcocho será más esponjoso cuanto más batamos la mezcla: puede usar una batidora a baja velocidad en este punto para conseguir una masa bien aireada.
  • Añadimos ahora los frutos secos: las nueces ligeramente trituradas. Los pistachos y piñones pueden ir enteros. Mezclamos bien y vertemos en un molde pintado con mantequilla y enharinado, procurando no llenarle más que en sus dos terceras partes.
  • Espolvoreamos con las almendras picadas y llevamos al horno.
  • Dependiendo del horno, alrededor de 40 minutos serán suficientes, pero lo mejor es hacer la prueba del pincho: si sale limpio, ya está cocido el bizcocho.
  • Esperamos que temple un poco, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla para que pierda el exceso de humedad. Y a disfrutarlo.

21 de marzo de 2015

Galletas de avena, almendras y sésamo

Hacer galletas en casas es tan sencillo como divertido: es una receta rápida, permite multitud de variaciones y si hay niños en casa es una manera de solucionar desayunos y meriendas sabiendo que los ingredientes son saludables y naturales. Y hasta pueden preparase sin azúcar ni lácteos, como estas deliciosas galletas que os propongo, aptas incluso para tomar como aperitivo. Las almendras y el sésamo aportan su característico sabor y su textura crujiente, lo que unido a la densidad de la avena da como resultado una sorprendente galleta, tan rica que es difícil comer sólo una. El único ingrediente algo más calórico es la almendra, por lo que al no llevar azúcar ni lácteos resultan ligeras y digestivas a la par que nutritivas. Son muy fáciles de hacer y pueden conservarse varios días sin que pierdan calidad. En ese caso es conveniente guardarlas envueltas en papel sulfurizado, del que habitualmente usamos para el horno. Con las cantidades especificadas salen alrededor de veinte galletas.

125 gr de almendras molidas
100 gr de copos de avena
3 cucharadas de semillas tostadas de sésamo
3 cucharadas de almendras picadas
2 huevos
100 ml de leche de soja
50 ml de aceite de oliva
Un sobrecito de levadura tipo Royal
Almendras laminadas para adornar

  • Con ayuda de un molinillo de café (o cualquier robot de cocina) trituramos los copos de avena hasta conseguir una harina no demasiado fina. Reservamos en un cuenco.
  • Hacemos lo mismo con las semillas de sésamo y las unimos a la avena.
  • Añadimos las almendras molidas y la levadura y mezclamos bien.
  • En un cuenco aparte mezclamos los huevos ligeramente batidos con el aceite y lo vamos añadiendo al cuenco donde tenemos los ingredientes secos, removiendo cuidadosamente con una espátula hasta que esté todo bien mezclado.
  • Vamos agregando la leche de soja, removiendo siempre, para conseguir una masa manejable. No debe quedar demasiado fluida ni demasiado seca. Tendrá una textura granulosa, pero es así como debe ser.
  • Añadimos ahora las almendras picadas y mezclamos bien. Dejamos reposar unos veinte minutos.
  • Mientras, encendemos el horno a 200º.
  • Ahora, y sobre la bandeja de horno cubierta con papel sulfurizado, vamos poniendo montoncitos de la masa con ayuda de un par de cucharas. No deben quedar muy juntos porque crecen un poco. Les damos forma más o menos redondeada y ponemos por encima unas almendras laminadas y algunas semillas de sésamo.
  • Llevamos al horno y dejamos entre diez y quince minutos. Como siempre, fíese de su propia experiencia con su horno. La prueba del pincho le ayudará a saber cuando están cocidas. Finalmente, podemos encender el grill y dejar que se doren un par de minutos. Ojo que las almendras se queman enseguida.
  • Dejamos enfriar y ya están listas para comer.

8 de diciembre de 2014

Bizcocho de limón y speculoos

Hoy os invito a preparar un rico bizcocho al que vamos a añadir una de esas mezclas de especias de las que ya hemos hablado: el speculoos. (Vea aquí como prepararlo.) Su sabor, en el que destaca la canela, le hace muy adecuado para usarlo en repostería, que es como lo utilizan en Alemania, Holanda y Bégica, de donde es original. Allí lo ponen en esas galletas típicas de la Navidad llamadas precisamente Speculaas. Su carácter un tanto exótico convierte el tradicional bizcocho en un nuevo y exquisito regalo para el paladar. Algunos consejos para conseguir un bizcocho de premio: primero de todo, y muy importante, tener todos los ingredientes a temperatura ambiente; batir muy bien los huevos con el azúcar o el edulcorante elegido; añadir la harina, tamizada y mezclada con la levadura, pero no de golpe, sino poco a poco y según la vayamos mezclando; tener el horno precalentado a  unos 200º, bajarlo a 180º al meter el bizcocho y no abrirle durante la cocción para evitar que se baje. Y recordemos que lo esponjoso que salga nuestro bizcocho dependerá de cuánto batamos la mezcla: a más batido, más esponjoso. El tiempo de cocción depende, como suele ocurrir, del horno: alrededor de cuarenta y cinco minutos como mínimo y según el grosor del bizcocho, pero fíese de su experiencia y utilice el truco de pinchar en el centro para ver si el palito sale limpio. Pero recuerde: no abra el horno antes de que hayan pasado unos cuarenta minutos. Finalmente esperamos unos diez minutos más ya con el horno apagado, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla para que pierda el exceso de humedad.

Ingredientes
170 gr de harina
175 gr de azúcar (puede sustituirse por el edulcorante que prefiera. En ese caso tenga en                                 cuenta la equivalencia de la capacidad endulzante del producto que use)
3 cucharadas de almendras molidas
3 huevos
70 ml de leche
70 ml de aceite de girasol o de oliva suave
1 limón
Un sobre de levadura tipo Royal
Una cucharada de speculoos

  • Precalentamos el horno a 200º.
  • Lavamos muy bien el limón, rallamos la piel que reservamos y exprimimos el zumo que reservamos también.
  • Batimos  en  un cuenco los huevos con el azúcar o el edulcorante elegido hasta que nos queden bien aireados .
  • Añadimos el aceite, la leche, las almendras molidas y el zumo y la ralladura del limón  y mezclamos batiendo bien de nuevo, debe quedarnos una mezcla lo más homogénea posible.
  • Mezclamos la harina con la levadura y el speculoos y lo vamos añadiendo, batiendo cuidadosamente para que se mezcle bien y no queden grumos.
  • Pintamos el interior del molde con aceite y lo enharinamos para evitar que se nos pegue, volcamos en él la mezcla, cuidando que no sobrepase las dos terceras partes del mismo, y llevamos al horno, bajando la temperatura hasta los 180º.
  • El tiempo de cocción, ya se ha dicho, dependerá del horno y del grosor del bizcocho, pero a partir de los cuarenta o cuarenta y cinco minutos podemos comprobar si ya está.
  • Retiramos el bizcocho del horno, esperamos a que temple y desmoldamos dejándolo sobre una rejilla para que suelte el exceso de humedad.

10 de marzo de 2014

Muffilenas de cuatro quesos

A ver, pregunta de premio: ¿cuál es la diferencia entre un muffin y una madalena?  Pues fundamentalmente, que la madalena  siempre es dulce,  se elabora con aceite en lugar de mantequilla, no se acostumbra a mezclar otros ingredientes en la masa (como frutos secos, chocolate...) y la masa se bate mucho más para incorporar aire, lo que da como resultado un bizcocho mucho más esponjoso.  Ah, claro, y es de origen francés. Los muffins vienen de Norteamérica, son más grasos ya que suelen elaborarse con mantequilla, admiten todo tipo de añadidos a la masa, que se bate mucho menos, con el resultado de un bizcocho más compacto y pueden ser dulces o salados... Para los puristas, que también los hay en este asunto, claro que sí, nunca deben confundirse unos con otras (y no hablemos ya de los cupckaes...) Así que cuando me he puesto a hacer estos riquísimos, os lo aseguro, minibizcochos (que es lo que en el fondo son tanto madalenas como muffins)me he dado cuenta de que en realidad no eran ni una cosa ni otra sino una especie de híbrido. Me explico: las proporciones de los ingredientes, y los propios ingredientes, estaban más en la línea muffin. Pero he usado aceite en lugar de mantequilla y he batido mucho la masa para conseguir un bizcocho esponjoso, que es como a mí me gusta. El resultado es... pues eso: una riquísima muffilena.
(Recuerde:  no hay que abrir el horno al menos durante los primeros treinta minutos para que la masa no se baje.)

Ingredientes (salen entre doce y catorce unidades)
250 gr de harina
40 gr de queso  emmental rallado
40 gr de queso goudda rallado
40 gr de queso cheddar rallado
40 gr de queso mozzarella rallado
250 ml de leche evaporada
2 huevos
90 ml de aceite de girasol
2 cucharadas de cebollino picado
1 sobre de levadura tipo Royal
1/2 cucharadita de bicarbonato
Una taza de copos de avena
Sal

  • Precalentamos el horno a 180º.
  • Tamizamos en un cuenco  la harina mezclada con la levadura, el bicarbonato y un poco de sal.
  • En otro cuenco batimos los huevos, añadimos la leche y el aceite y mezclamos bien.
  • Vertemos esta mezcla sobre la harina, removiendo para incorporar bien todos los ingredientes.
  • Añadimos los quesos y el cebollino picado y mezclamos bien.
  • Ahora, con unas varillas, batimos toda la mezcla hasta conseguir una masa fluida y bien aireada.
  • Rellenamos con esta mezcla los dos tercios de unos moldes del tipo de que dispongamos (de papel, de aluminio, de silicona...) y espolvoreamos por encima con los copos de avena.
  • Llevamos al horno hasta que estén cocidos: dependiendo de cada horno, ya se sabe, entre treinta y cuarenta minutos. Comprobamos con un pincho, y cuando salga limpio es que ya están.
  • Dejamos enfriar, desmoldamos si  queremos y disfrutamos de nuestras muffilenas.


18 de enero de 2014

Bizcocho de vainilla y café

Los bizcochos son una de las especialidades de la repostería más asequibles a la hora de  elaborarlos, y por eso se encuentran entre las que más satisfactorias nos resultan a los cocinillas con más (buena) voluntad que mañas y conocimientos. Es difícil hacer un mal bizcocho, a poco que se tengan en cuenta unas pocas reglas elementales, y es de las preparaciones que admiten múltiples variaciones con sólo añadir o cambiar algún ingrediente. Partiendo de una idea básica que incluye harina, leche o mantequilla, huevos y algún edulcorante, podemos dejar volar la imaginación, y ahí está la blogosfera culinaria llena de bizcochos de limón, naranja, chocolate, almendras, yogur, cualquier futa que imagine... o mezcla de cualquiera de ellos para dar fe.  ¿La reglas elementales? Bien sencillas:  Elaborar la masa sin prisas, mezclando cuidadosamente los ingredientes hasta conseguir una masa fluida y sin grumos. Añadir los huevos de uno en uno y no añadir el siguiente hasta no tener bien incorporado el anterior. Recordar que cuanto más se bata la masa más esponjoso será el bizcocho. Tener el horno precalentado a unos 180º - 190º. No abrir nunca la puerta del horno mientras la masa está subiendo para evitar que la temperatura baje bruscamente, ya que entonces nuestro bizcocho no subiría como debería. Si el bizcocho se dora demasiado pronto porque hemos puesto el horno un poco más fuerte de lo necesario, tapar con un papel para horno humedecido para que el bizcocho acabe de cocerse sin que se queme... Dejarle enfriar antes de desmoldarle y dejar que acabe de enfriarse sobre una rejilla para que pierda el exceso de humedad... Y vamos ya a la cocina. (Aunque yo he utilizado sacarina, es evidente que puede utilizarse el edulcorante preferido, incluido, es claro, el azúcar, en cuyo caso no más de 100 gr. Si usa otro edulcorante, como estevia, por ejemplo, siga sus propias preferencias.  Y por supuesto que el café puede ser descafeinado si se quiere. Las cantidades especificadas sirven para un molde del tipo plum cake de unos 20 cm.)

Ingredientes
200 gr de harina
4 huevos
125 gr de mantequilla
60 gr de almendras molidas
1 sobre de levadura tipo Royal
2 cucharaditas de café soluble o 1/2 taza de café concentrado
1 cucharadita de esencia de vainilla
2 gr (2 sobrecitos) de sacarina

  • Dejamos que la mantequilla se ablande hasta que adquiera el punto pomada.
  • Disolvemos el café en media taza de agua y reservamos.
  • Untamos el molde con un poco de mantequilla y harina y encendemos el horno a 180º.
  • Batimos en un cuenco la mantequilla con las varillas, o con un tenedor,  hasta conseguir una crema fluida. Añadimos el edulcorante y mezclamos bien. Si utiliza azúcar, bata bien hasta tenerla perfectamente integrada.  
  • Añadimos las almendras y mezclamos de nuevo muy bien.
  • Vamos añadiendo los huevos de uno en uno y batiendo para integrarlos en la masa, no añadiendo el siguiente hasta tener bien integrado el anterior.
  • Mezclamos la levadura con la harina y vamos incorporándola tamizada con ayuda de un colador, mezclando muy bien para que no queden grumos. (Es más fácil si no agregamos toda la harina de un golpe.)
  • Separamos en dos cuencos esta masa y añadimos la vainilla en uno y el café en el otro, mezclando cuidadosamente.
  • Vertemos ahora en el molde la masa con el café, y sobre ella la masa con la vainilla procurando que no se mezclen del todo. Recuerde que el molde sólo debe quedar lleno en sus dos terceras partes.
  • Llevamos al horno y dejamos hasta que al pinchar en el centro el pincho salga limpio. 
  • Dejamos enfriar antes de desmoldar y ponemos nuestro bizcocho sobre una rejilla para que pierda el exceso de humedad.
 

20 de septiembre de 2013

Bizcocho de naranja y almendras

Os ofrezco hoy un riquísimo bizcocho elaborado sin azúcar, que sustituiremos  por un edulcorante natural  que a buen seguro conocéis: la estevia o stevia. De esta planta se dicen maravillas: reduce la tensión arterial, es diurética, favorece la digestión,  posee propiedades reguladoras de los niveles de azúcar en sangre... (aunque yo empiezo a mirar con un cierto recelo estos entusiasmos por todo lo que sea raro y "natural", como si en la naturaleza no hubiera potentes venenos y otras desdichas...) En fin, al menos ofrece a los enfermos de diabetes la posibilidad de no renunciar a los sabores dulces. En cualquier caso, está claro que aquí se puede utilizar azúcar si así se desea: unos 150 gr. serán suficientes. Recuerde que el bizcocho saldrá más o menos esponjoso en función de que batamos más o menos nuestra mezcla. Al gusto. Un consejo: saque del frigorífico los ingredientes que guarde en él al menos un par de horas antes, para que estén a la temperatura ambiente cuando nos pongamos a trabajar.

Ingredientes
250 gr de harina
3 huevos grandes
100 gr de mantequilla
150 cl de leche evaporada
50 gr de almendras molidas
50 gr de almendras picadas
1 sobre de levadura tipo Royal
1 naranja
1 vaina de vainilla
30 gr de stevia en polvo

  • Lavamos bien la naranja, la secamos y rallamos la piel procurando no llegar a la parte blanca. Reservamos.
  • Exprimimos la naranja y reservamos el zumo.
  • Ponemos en un cazo la leche, le añadimos la vainilla incluida la vaina, (recuerde: extraemos las semillas del interior de la vaina cortándola cuidadosamente a lo largo) llevamos al fuego y en cuanto empiece a hervir la retiramos y reservamos en infusión hasta que esté tibia.
  • Mezclamos  bien en un cuenco todos los ingredientes secos: la harina, las almendras molidas, la levadura, la ralladura de naranja y la stevia.
  • En otro cuenco batimos los huevos (si utiliza azúcar, mezcle ahora con los huevos), agregamos la mantequilla que habremos desleído al baño maría, la leche tibia (de la que habremos retirado la vaina de vainilla) y el zumo de la naranja. Mezclamos bien, removiendo sin batir mucho ahora.
  • Juntamos por fin las dos mezclas, removiendo cuidadosamente para que se amalgamen todos los ingredientes. (Ahora es el momento de decidir si queremos nuestro bizcocho más o menos esponjoso: bata enérgicamente si le gusta más esponjoso o mezcle con delicadeza si lo prefiere menos.)
  • Agregamos las almendras machacadas y mezclamos.
  • Volcamos en un molde enharinado procurando no llenar más de los dos tercios del mismo y horneamos, con el horno precalentado a unos 180ª, hasta que al pinchar en el centro el pincho salga limpio.
  • Dejamos entibiar, desmoldamos y dejamos que acabe de enfriarse sobre una rejilla para que pierda la humedad.


27 de enero de 2013

Muffins de jamón y queso

Aunque los muffins son muy parecidos a las madalenas y se elaboran de manera muy similar, hay algunas diferencias en la forma de prepararlos que hacen que el resultado sea diferente. La masa de los muffins apenas se bate, con el fin de que la mezcla no contenga demasiado aire y la miga quede más compacta, menos ligera que las madalenas, en las que sí debe batirse bien la mezcla para que nos queden esponjosas. El muffin, además, suele rellenarse con frutas, mermeladas, etc. a diferencia de la madalena que, por lo menos la tradicional, es siempre sólo de masa. Esa característica de los muffins de ir rellenos hace que sea casi lógico el paso de los habituales ingredientes dulces a los salados, dando lugar a esa otra delicia que son los muffins salados. Como éstos que os ofrezco hoy: ricos, fáciles de hacer y muy sabrosos. Yo los he hecho mezclando un poco los estilos, aumentando un poco el batido de la masa. Así, la miga queda algo menos compacta que en los muffins pero un poco menos esponjosa que en las madalenas. En todo caso, eso va en gustos… o en amor a la ortodoxia. 
Ingredientes para una docena de muffins
150 gr de harina de trigo
175 ml de leche
1 huevo
50 gr de mantequilla
50 ml de aceite de oliva suave
½ sobre de levadura Royal
¼ de cucharadita de café de bicarbonato
75 gr de queso emmental rallado
50 gr de jamón serrano
Una cucharada de nueces picadas
Una cucharada de semillas de hinojo
Una cucharada de semillas tostadas de sésamo
Una cucharadita de semillas de amapola

  • Mezclamos bien en  un cuenco los ingredientes secos: la harina, que tamizaremos con ayuda de un colador, la levadura, el bicarbonato y las semillas de hinojo bien machacadas.
  • En otro cuenco mezclamos los ingredientes húmedos: la  leche, la mantequilla derretida, el aceite y el huevo y los mezclamos batiendo ligeramente.
  • Hacemos un hueco en el recipiente donde tenemos la harina y volcamos en él la mezcla húmeda, batiendo con las varillas para conseguir una masa homogénea. (Aquí es donde se debe batir más o menos según queramos obtener una miga más o menos esponjosa.)
  • Añadimos el jamón bien picado y el queso, mezclamos todo y dejamos reposar en el frigorífico unos diez minutos, mientras se precalienta el horno a unos 200º.
  • Pasado ese tiempo rellenamos los moldes que vayamos a utilizar llenando sólo dos terceras partes de los mismos, y espolvoreamos con las nueces picadas, el sésamo y las semillas de amapola.
  • Llevamos al horno manteniendo unos cinco minutos la temperatura fuerte, para bajar  luego a 180º, y dejamos que se hagan durante unos treinta minutos, o hasta que se vea que están hechos.
  • Esperamos a que se entibien y ya podemos servirlos, aunque yo los prefiero cuando ya han reposado unas cuantas horas y la miga se ha asentado. 
(No se me ha olvidado la sal, es que el jamón y el queso ya llevan bastante)

 

19 de diciembre de 2011

Bizcocho salado de jamón y puerro

Hoy vamos a preparar un bizcocho salado. Es una rica variación del bizcocho clásico y puede servir para picotear acompañando unas cervezas o como entrante de una comida si le unimos con una ensalada. La idea es la misma que para el bizcocho clásico dulce, aunque aquí sustituiremos el azúcar por un poco de sal, pimienta, nuez moscada y algunas hierbas como el orégano o el tomillo, romero, etc. Además añadiremos algunos tropezones al gusto de cada uno: jamón serrano o cocido, panceta ahumada… así como alguna verdura: puerro, cebolla… Es  fácil de hacer, aunque requiere algo de atención, y el resultado es siempre muy gratificante. (Y muy sabroso.) 
 

Ingredientes.
180 gr de harina
250 cl de leche
2 huevos
Un puerro
Una chalota
75 gr de jamón serrano picado
75 gr de mantequilla
1 sobre de levadura tipo Royal
1 cucharada de orégano
1 cucharada de cebollino picado
½ cucharadita de nuez moscada molida
Pimienta al gusto
Sal

Mezclamos  muy bien en un bol la harina con la levadura, la sal, las especias,  las hierbas y el picadillo de jamón. Pelamos, lavamos y cortamos en rodajas finas el puerro y la chalota y lo juntamos con la mezcla anterior.  En otro bol batimos ligeramente los huevos y añadimos la leche y la mantequilla  previamente derretida, mezclando todo bien y lo agregamos a los ingredientes secos removiendo hasta obtener una masa suave pero no demasiado batida.
Vertemos  todo en un molde (para estas cantidades será suficiente uno de unos 18 o 20 cm) cuidando de llenar solo las dos terceras partes del mismo y lo metemos al  horno. El bizcocho estará listo cuando al pinchar en el centro con una aguja esta salga limpia. Calcule entre treinta y cuarenta minutos. Dejar enfriar. Desmoldar e ir cortando en rebanadas según se vaya comiendo. Si no se consume todo, puede guardarse durante un par de días sin problemas, pero no lo ponga en la nevera. Envuélvalo en papel cebolla y déjelo en algún lugar fresco y seco.
Un truco útil para evitar sorpresas: Es preferible precalentar el horno a temperatura moderada y subir la temperatura hasta unos 180º al meter el molde en el horno. Así evitaremos que el calor excesivo forme una costra en la masa y el interior del bizcocho quede crudo…