23 de abril de 2015

Ensalada de aguacate, nísperos y verduras de temporada

Hoy os propongo una ensalada que aprovecha dos verduras tan ricas en todos los sentidos de la palabra como son los espárragos y las alcachofas, ambos en plena temporada, aunque la de las alcachofas están ya a punto de terminar. Si las unimos con el siempre recomendable aguacate y añadimos el refrescante toque de los nísperos tendremos un plato capaz de hacer las delicias del más exigente. Una inyección de vitaminas y minerales esenciales para alegrar nuestro estómago. Y nuestra vista. Si aliñados con un buen chorro del mejor aceite de oliva virgen extra, y acompañamos con unas hojas de ensalada de su elección conseguiremos una ensalada de lujo. Hela aquí.

Ingredientes para cuatro personas
4 alcachofas
12 espárragos verdes
2 aguacates
4 nísperos
Hojas de ensalada al gusto
Aceite de oliva virgen extra
El zumo de una lima o limón
12 aceitunas negras
Sal

  • Quitamos las hojas exteriores de las alcachofas hasta dejar el corazón limpio y las ponemos a hervir al vapor. Entre quince y veinte minutos serán suficientes.
  • Quitamos la parte más dura del tallo de los espárragos y los hervimos también al vapor. Dependiendo de su grosor, entre cinco y ocho minutos: Añádalos a la olla donde se cuecen las alcachofas cuando falte ese tiempo para que estén.
  • Retiramos alcachofas y espárragos y reservamos.
  • Pelamos los aguacates, retiramos el hueso y troceamos en gajos gruesos. Rociamos con el zumo de lima y reservamos.
  • Emplatamos colocamos las hojas de ensalada y sobre ellas las verduras, el aguacate y justo antes de servir, el níspero pelado y troceado.
  • Regamos con el aceite de oliva, salamos al gusto, adornamos con las aceitunas negras y servimos.

20 de abril de 2015

Paletillas de conejo al ajillo

Hay ocasiones en las  que los blogueros cocinillas parecen ponerse de acuerdo para elegir un ingrediente determinado y la red se llena de cremas de verduras, o de bizcochos en todas sus manifestaciones, o de ensaladas multicolores... por no hablar de los ubicuos e inevitables Cupcakes, Dios nos valga. Hoy parece que le ha tocado al conejo. En mi recorrido por la breve (pero selecta) colección de sitios y blogs de recetas que visito habitualmente, he encontrado no menos de cinco maneras de preparar este pobre bicho, conque he decidido unirme a este peculiar día del conejo y aquí está mi aportación. Nada original, sólo es otra (la enésima) revisión de un clásico donde los haya. Siempre me ha parecido que las preparaciones al ajillo pecaban de exceso de aceite, lo que las hace más pesadas y menos saludables de lo que sería de desear, así que he tratado de evitar este, para mí, inconveniente. Con esta forma de hacerlo el conejo queda tierno, deliciosamente sabroso y ligero... y sin perder ni un ápice de su rico sabor.

Ingredientes para cuatro personas:
16 paletillas de conejo
4 dientes de ajo
Aceite de oliva
Sal

  • Limpiamos las paletillas de la grasa superficial que pudieran tener, damos un par de cortes en la carne, las salamos ligeramente y las reservamos.
  • Pelamos los ajos, los picamos no demasiado finos y los doramos a fuego suave  en una cazuela amplia con seis cucharadas de aceite de oliva. Ojo que no se quemen: en cuanto empiecen a tomar color los retiramos y los reservamos junto con el aceite.
  • En la  misma cazuela, ya sin aceite y con el fuego al mínimo, ponemos las paletillas, tapamos y dejamos que se hagan, dándoles vuelta de vez en cuando. No se impaciente: deben quedar bien doraditas y eso lleva su tiempo.
  • A media cocción las regamos con un par de cucharadas del aceite de freír los ajos y esperamos a que acaben de hacerse. El tiempo dependerá de la potencia del fuego (siempre al mínimo) y de la calidad de la carne.
  • Cuando ya estén a nuestro gusto retiramos del fuego, calentamos un poco el aceite y los ajos que habíamos reservado, regamos con ello las paletillas, servimos y disfrutamos.


21 de marzo de 2015

Galletas de avena, almendras y sésamo

Hacer galletas en casas es tan sencillo como divertido: es una receta rápida, permite multitud de variaciones y si hay niños en casa es una manera de solucionar desayunos y meriendas sabiendo que los ingredientes son saludables y naturales. Y hasta pueden preparase sin azúcar ni lácteos, como estas deliciosas galletas que os propongo, aptas incluso para tomar como aperitivo. Las almendras y el sésamo aportan su característico sabor y su textura crujiente, lo que unido a la densidad de la avena da como resultado una sorprendente galleta, tan rica que es difícil comer sólo una. El único ingrediente algo más calórico es la almendra, por lo que al no llevar azúcar ni lácteos resultan ligeras y digestivas a la par que nutritivas. Son muy fáciles de hacer y pueden conservarse varios días sin que pierdan calidad. En ese caso es conveniente guardarlas envueltas en papel sulfurizado, del que habitualmente usamos para el horno. Con las cantidades especificadas salen alrededor de veinte galletas.

125 gr de almendras molidas
100 gr de copos de avena
3 cucharadas de semillas tostadas de sésamo
3 cucharadas de almendras picadas
2 huevos
100 ml de leche de soja
50 ml de aceite de oliva
Un sobrecito de levadura tipo Royal
Almendras laminadas para adornar

  • Con ayuda de un molinillo de café (o cualquier robot de cocina) trituramos los copos de avena hasta conseguir una harina no demasiado fina. Reservamos en un cuenco.
  • Hacemos lo mismo con las semillas de sésamo y las unimos a la avena.
  • Añadimos las almendras molidas y la levadura y mezclamos bien.
  • En un cuenco aparte mezclamos los huevos ligeramente batidos con el aceite y lo vamos añadiendo al cuenco donde tenemos los ingredientes secos, removiendo cuidadosamente con una espátula hasta que esté todo bien mezclado.
  • Vamos agregando la leche de soja, removiendo siempre, para conseguir una masa manejable. No debe quedar demasiado fluida ni demasiado seca. Tendrá una textura granulosa, pero es así como debe ser.
  • Añadimos ahora las almendras picadas y mezclamos bien. Dejamos reposar unos veinte minutos.
  • Mientras, encendemos el horno a 200º.
  • Ahora, y sobre la bandeja de horno cubierta con papel sulfurizado, vamos poniendo montoncitos de la masa con ayuda de un par de cucharas. No deben quedar muy juntos porque crecen un poco. Les damos forma más o menos redondeada y ponemos por encima unas almendras laminadas y algunas semillas de sésamo.
  • Llevamos al horno y dejamos entre diez y quince minutos. Como siempre, fíese de su propia experiencia con su horno. La prueba del pincho le ayudará a saber cuando están cocidas. Finalmente, podemos encender el grill y dejar que se doren un par de minutos. Ojo que las almendras se queman enseguida.
  • Dejamos enfriar y ya están listas para comer.

19 de marzo de 2015

Judías blancas con langostinos

Legumbres y mariscos forman parejas quizá no muy habituales, lo que es una lástima porque de su combinación se obtiene unos resultados más que satisfactorios. Aparte de las más conocidas fabes con almejas, he descubierto por ahí unos garbanzos con cigalas que me he prometido a mí mismo preparar un día de estos, pero apenas si se encuentran recetas que mezclen estos dos ingredientes. Aquí hicimos una vez unos judiones de La Granja con berberechos y unos garbanzos con sepia, así que hoy vamos con otro guisote en el que langostinos y judías blancas (o alubias, que también se llama así esta legumbre) bailan una riquísima danza acompañados por unas verduras que ponen su nota de frescor en un plato suculento, nutritivo y mucho menos calórico de lo que puede parecer.

Ingredientes para cuatro personas
500 gr de judías blancas
250 gr de langostinos
Un vaso de vino blanco
Media cebolla
Un puerro
Un pimiento verde
Un tomate
Dos patatas medianas
Un diente de ajo
Dos hojas de laurel
Una cucharadita de pimentón
Sal
Aceite de oliva

  • Dejamos las judías en remojo la noche antes, y cuando nos pongamos a hacerlas las lavamos bien al chorro del grifo, dejamos que escurran y las hervimos en la olla exprés junto con las hojas de laurel, el ajo entero y un poco de sal. Unos veinte - veinticinco minutos serán suficientes. Dejamos despresurizar la olla, colamos y reservamos por separado las judías y el caldo. (Si toda esta operación le resulta enojosa, puede usar judías precocidas: a su gusto.)
  • Pelamos los langostinos. Reservamos la carne y con las pieles y las cabezas preparamos un caldo con medio litro de agua, dejando que hierva unos cuatro o cinco minutos. Colamos y reservamos.
  • Lavamos, pelamos y trocemos en juliana fina la cebolla, el pimiento verde, el puerro, y las patatas y pochamos todo en una cazuela con un poco de aceite y una pizca de sal.
  • Cuando ya estén, añadimos el tomate pelado, troceado y sin las semillas. Removemos, dejamos rehogar cinco minutos y agregamos el pimentón mezclando bien.
  • Regamos con el vino y dejamos reducir, añadiendo entonces el caldo de las judías, pero sólo el necesario para cubrir las verduras. Dejamos hervir unos veinte minutos o hasta que las patatas estén tiernas.
  • Comprobamos de sal, añadimos las judías y los langostinos, mezclamos bien y regamos con un  par de cacillos del caldo de los langostinos, dejando que den un hervor de cuatro o cinco minutos.
  • Servimos inmediatamente.
 

17 de marzo de 2015

Buñuelos de bacalao

El libro De Agri Cultura de Catón el Viejo,  (siglo segundo antes de Cristo) es una especie de manual con consejos para dirigir una granja e incluye un apartado con  recetas de cocina, y en  él aparece la primera referencia conocida a los buñuelos. En esa receta, el buñuelo es una mezcla de  harina y queso con la que se hacen bolas que se fríen, untándolas finalmente con miel y semillas de amapola. Y esa es todavía la fórmula de esta deliciosa delicatessen: una masa de harina a la que se añaden diversos ingredientes y que se fríe después. Dependiendo de que esos ingredientes sean dulces o salados tendremos las distintas clases de buñuelo. Por estas fechas es tradicional preparar los buñuelos de bacalao, así que vamos con ellos. Son muy sencillos de preparar, a poco que se cuiden unos pocos detalles. La masa debe quedar ligera, ni demasiado espesa ni demasiado fluida y  sin grumos. Puede utilizarse una batidora eléctrica para lograr una masa más homogénea. En cuanto a los ingredientes, los básicos son harina, agua y huevos más un poco de levadura, aunque  he visto por ahí recetas con  mantequilla y leche. Al gusto. Yo he usado una masa más tradicional, pero puede utilizarse la que se prefiera. Con las cantidades de ingredientes especificadas salen alrededor de 16 buñuelos.

Ingredientes
100 gr de harina
250 gr de bacalao desalado
1 huevo
150 ml de agua
50 ml de cerveza
Un sobre de levadura tipo Royal
Uno o dos dientes de ajo
Un ramillete de perejil
Aceite de oliva
Sal

  • Desmigamos con los dedos el bacalao ya desalado y bien escurrido, procurando que nos queden trozos no demasiado pequeños, para que se noten al comerlos. Reservamos.
  • Pelamos los ajos, los picamos muy finamente y los añadimos al bacalao.
  • Cortamos el perejil también muy fino y lo agregamos al bacalao.
  • En un cuenco ponemos la harina tamizada y la levadura. Añadimos el huevo y mezclamos con unas varillas. Vamos agregando poco a poco la mezcla de agua y cerveza y mezclando bien, cuidando que no queden grumos.
  • Añadimos el bacalao con el ajo y el perejil y volvemos a mezclar cuidadosamente. Si utiliza batidora, no la use en este paso: el bacalao debe quedar entero.
  • Dejamos reposar unos veinte minutos.
  • Ponemos una sartén honda al fuego con abundante aceite. Use un aceite de oliva suave, o si lo prefiere uno de girasol.
  • Cuando el aceite esté bien caliente, vamos añadiendo cucharadas de la masa, que caerá al fondo de la sartén para flotar enseguida formando el buñuelo. Podemos darlos una forma más redondeada ayudándonos con una cuchara.
  • Dejamos que se doren bien, dándolos vuelta de vez en cuando para que se hagan por todos los lados, y cuando ya estén los sacamos a una fuente con papel absorbente para que suelten el exceso de aceite.