11 de septiembre de 2013

Quiche de calabaza, jamón y queso

La quiche, esa especie de tarta salada sobre masa quebrada y original de la región francesa de Lorena, es una buena manera de experimentar con texturas y sabores diversos ya que admite toda clase de mezclas, con la única condición, claro está, de que estas resulten armónicas y gratas al paladar. Pero cumplido este requisito no hay otro límite que el de la imaginación del cocinero. Los únicos ingredientes imprescindibles, comunes a todas las quiches que se preparen, son la leche y los huevos. El resto, como ya he dicho, queda librado a la imaginación e inspiración del artista. O a las existencias en la despensa. Hoy os propongo una quiche en la que la mezcla está compuesta de calabaza, una combinación de cuatro quesos y jamón serrano más cebolla y puerro. Como colofón, dos cucharadas de semillas de sésamo tostadas y molidas añaden su rico sabor avellanado.  El resultado es muy apetitoso y la textura resulta tan suave como atractiva. Veámoslo. Ah, la mezcla de quesos se puede encontrar ya preparada en el comercio. (Nota: por favor, no diga nunca pasta brisa, absurda traducción del francés pâte briseé)

Ingredientes
Una lámina de masa quebrada
400 gr de calabaza limpia
100 gr de queso (mezcla de 4 quesos para fundir)
100 gr de jamón serrano picado
3 huevos
250 cl de leche evaporada
Una cebolla
Dos puerros
2 cucharadas de semillas tostadas de sésamo
Sal
Pimienta
Clavo de olor, Nuez moscada
                                                                                  
  • Forramos un molde con la lámina de masa quebrada, pinchamos el fondo para evitar que suba y la ponemos al horno previamente calentado hasta que la masa comience a dorarse.  Sacamos del horno y reservamos.
  • Ponemos a cocer la calabaza limpia y troceada junto con cuatro o cinco clavos de olor. Cuando esté tierna, la escurrimos y la trituramos con la batidora, junto con un cacillo del agua de la cocción, hasta conseguir una crema suave. Reservamos.
  • Pelamos y cortamos en juliana la cebolla y los puerros y los pochamos con un poco de aceite y una pizca de sal, cuidando que no cojan color. Es preferible añadir el puerro cuando la cebolla casi esté lista, ya que tarda menos en hacerse. Escurrimos bien el aceite sobrante y reservamos.
  • En un cuenco batimos los huevos, añadimos la leche, las semillas de sésamo molidas y el resto de los ingredientes, la pimienta y la nuez moscada al gusto, y vamos mezclando bien sin batir para que la mezcla no coja aire. Compruebe de sal, pero recuerde que el jamón y la mezcla de quesos suele llevar bastante.
  • Vertemos ahora la mezcla en nuestra galleta de masa quebrada (sin sacarla del molde, claro está) y horneamos a unos 180º hasta que haya cuajado. (Compruebe pinchando con un palillo para saber cuándo está.)
  • Sírvala, y a disfrutar.


9 de septiembre de 2013

Pierna de cordero al vino blanco

La carne de cordero, si es de calidad, es una de las más sabrosas y una de las más tradicionales en la cocina mediterránea, ya que la oveja  ha sido criada por el  hombre desde hace 9.000 años. La más rica es la de cordero lechal, que es el cordero que aún no ha sido destetado, de entre  cuatro y seis semanas de edad, y su sabor y textura son in igualables. Hoy vamos a preparar una pierna de cordero de una manera que se sale un poco de la habitual pierna de cordero al horno, pero que resulta igual de apetitosa y resulta muy fácil de hacer. El vino con  el que vamos a guisarla le da un toque muy especial y con la forma de hacerlo vamos a conseguir casi caramelizar la carne, lo que hace que quede muy jugosa, algo muy de agradecer en una parte del cordero que tiende a ser un tanto seca. La salsa con la que lo acompañamos es de las que invitan a mojar pan, así que no se olvide de poner suficiente. Y vamos a ello. (He especificado una botella de vino: obviamente sobrará, pero no creo que eso sea un problema, ¿verdad? Procuremos, eso sí, que sea un vino de buena calidad.)

Ingredientes para cuatro personas
Dos piernas de cordero lechal en filetes
Dos cebollas
Tres dientes de ajo
Una botella de vino blanco
Sal
Pimienta
Una cucharada de tomillo
Aceite de oliva

  • En un mortero mezclamos el tomillo con un par de cucharadas de aceite. Salpimentamos los filetes y los pintamos con el aceite y el tomillo. Reservamos.
  • Pelamos los ajos, los cortamos en láminas y los freímos en una cazuela, cuidando que no se quemen. Cuando estén dorados los retiramos y reservamos.
  • En ese mismo aceite, y a fuego vivo, doramos los filetes por los dos lados. Los escurrimos en papel absorbente y los reservamos.
  • Pelamos las cebollas, las cortamos en juliana y las pochamos en la misma cazuela a fuego suave.
  • Cuando estén, escurrimos el aceite sobrante y añadimos los filetes y las láminas de ajo a la cebolla. Subimos un poco el fuego y regamos con el vino, sin llegar a cubrir la carne.  Bajamos el fuego, tapamos la cazuela y dejamos hacer hasta que el vino reduzca.
  • Damos la vuelta a los filetes y volvemos a regar con el vino igual que la primera vez. Tapamos y dejamos hasta que el vino haya reducido. Repetimos esta operación hasta que la carne esté tierna. Un par de veces serán suficientes, si la carne es de calidad.
  • Retiramos la carne y la reservamos al calor.
  • En la batidora trituramos la cebolla y el resto de la salsa y lo pasamos por el chino o por un colador. (Si queda muy espesa puede aclararse con un poco de vino y darle un ligero hervor. Si está muy clara, la dejaremos reducir a fuego muy lento.)
  • Servimos la carne con esta salsa por encima.

5 de septiembre de 2013

Espaguetis con sobrasada

La sobrasada es ese rico embutido típico de las Baleares, de sabor intenso y delicioso, ideal para comer untado en una tostada. Pero no es esa la única manera de disfrutar con ella: puede preparase a la plancha, frita para acompañar unos huevos también fritos, o como ahora, aliñando unos espaguetis. Su fuerte sabor, resaltado con unas láminas de ajo fritas, hace innecesario otro aderezo por lo que resulta una receta muy sencilla y fácil de preparar... y muy rica de degustar.

Ingredientes para cuatro personas
400 gr de espaguetis
150 gr de sobrasada
Cuatro dientes de ajo
Cuatro hojas de laurel
Sal
Pimienta
Aceite de oliva
Perejil

  • Cocemos los espaguetis con sal (pero recordando que la sobrasada suele llevar bastante) siguiendo las instrucciones del fabricante, y a media cocción le agregamos las hojas de laurel. Cuando ya estén, los escurrimos bien y retiramos las hojas de laurel.
  • Mientras, pelamos los ajos, los  cortamos en láminas y los freímos con una cucharada de aceite, cuidando que no se quemen. Retiramos y reservamos.
  • En la misma sartén o cazuela donde hemos frito los ajos ponemos la sobrasada, a fuego moderado, y dejamos que vaya fundiendo, removiendo con una cuchara de madera para que no se pegue.
  • Agregamos los espaguetis bien escurridos, y los mezclamos muy bien con  la sobrasada, añadimos el perejil picado y pimienta al gusto, revolviendo para que la pasta se impregne de todos los sabores.
  • Servimos con las láminas de ajo por encima.

3 de septiembre de 2013

Dados de salmón marinado al horno

Pues aquí estamos de nuevo, acabado el tiempo de la holganza, con renovadas energías y dispuestos a seguir dando la lata con las aficiones personales...  Así que vamos a ello. Comenzamos la temporada con una receta sencilla pero sabrosa y nutritiva cuyo único secreto estriba en el marinado del salmón. Debe hacerse con tiempo suficiente (yo aconsejo dejarlo en adobo desde la noche antes) para que el pescado se impregne con los aromas de las hierbas y especias que usaremos y que van a dar un sabor muy atractivo a nuestro plato. Después, no más de ocho minutos en el horno y tendremos listo un exquisito y jugoso salmón que acompañaremos con una guarnición de espárragos y champiñones  a la plancha.

Ingredientes para cuatro personas
600 gramos de lomos de salmón
12 espárragos verdes
300 gr de champiñones laminados
250 cl de vino de ribeiro
El tallo verde de dos cebolletas
Una cucharada de semillas de cilantro
Seis hojas de laurel
Sal
Una cucharadita de granos de pimienta
Una cucharada de perejil picado
Aceite de oliva

  • Limpiamos bien los lomos de salmón de piel y espinas si las tuvieran, los salpimentamos y los cortamos en dados grandecitos, de unos dos o tres centímetros.
  • En un mortero trituramos las semillas de cilantro y los granos de pimienta, añadimos el vino y mezclamos bien.
  • Limpiamos y troceamos en brunoise (juliana muy fina) los tallos de las cebolletas.
  • En un recipiente adecuado colocamos los dados de salmón a los que agregamos las hojas de laurel ligeramente troceadas, la juliana de cebolleta y el vino con las especias. Dejamos marinar en la nevera durante toda la noche.
  • Al ir a prepararlo sacamos los dados de salmón del adobo y los colocamos en una fuente de horno. Colamos el vino y regamos con él el pescado.
  • Llevamos al horno previamente calentado a 180º y dejamos hacer ocho o diez minutos.
  • Mientras, pasamos por la plancha ligeramente aceitada los espárragos hasta que estén a nuestro gusto. Reservamos.
  • Hacemos lo mismo con los champiñones a los que añadimos el perejil bien picado un minuto antes de retirarlos.
  • En un plato colocamos tres espárragos y un par de cucharadas de champiñones y sobre ellos los dados de salmón, ligeramente espolvoreados con perejil.

24 de julio de 2013

Tomates rellenos de crudités y crema de queso


Siguiendo con la serie de recetas de platos que apetezcan con el calor veraniego, vamos a preparar hoy uno para el que ni siquiera vamos a necesitar encender la cocina. Rellenaremos unos ricos tomates con una brunoise de hortalizas variadas mezcladas con la crema de queso que prefiramos, unas nueces picadas y unas hierbas aromáticas, (estragón y yerbabuena.) El resultado es un aperitivo, e incluso un entrante, jugoso y refrescante y muy sencillo de preparar. Al utilizar todas las verduras crudas aprovechamos al máximo sus propiedades nutritivas enriquecidas en esta peculiar ensalada con las proteínas del queso y los frutos secos.  Es recomendable servir enseguida para evitar que la crema de queso se licúe demasiado. Ah, lo de crudités, como se sabe, es una palabra francesa que alude a una forma de presentar las verduras en una especie de ensalada: naturalmente, crudas.

Ingredientes para cuatro tomates
Cuatro tomates maduros
125 gr (una terrina) de crema de queso
Una cucharada colmada de pimiento rojo picado
Una cucharada colmada de pepino picado
Una cucharada colmada de cebolla dulce picada
Una cucharada colmada de zanahoria picada
Una cucharada colmada de apio picado
Cuatro nueces picadas
Dos cucharadas de yerbabuena picada
Una cucharadita de estragón
Pimienta
Sal

  • Lavamos muy bien todas las verduras que vayamos a utilizar y las secamos con un paño.
  • Cortamos una tapa a los tomates y con ayuda de un descorazonador o una cucharilla los vaciamos, teniendo cuidado de no romperlos, reservando la pulpa. Espolvoreamos el interior con pimienta y una pizca de sal. (Ojo con la sal, la crema de queso suele llevar bastante.) Reservamos bocabajo en un plato para que suelten el agua.
  • Colocamos la pulpa bien troceada en un colador, la mezclamos con el estragón y dejamos que suelte el agua.
  • Cortamos en brunoise muy fina todas las verduras y las mezclamos en un cuenco con la yerbabuena bien picada y las nueces, también picadas muy menudas.
  • Añadimos la crema de queso y mezclamos bien. Corregimos de sal.
  • Colocamos en el fondo de cada tomate una cucharadita de la pulpa que habíamos reservado con el estragón y acabamos de rellenar con la mezcla de verduras y crema de queso.