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7 de octubre de 2015

Mantequilla de ajo y perejil



Me encanta la definición de mantequilla que hacen en Nuestra Santa Madre Wikipedia, así que no resisto la tentación de copiarla in extenso: "la emulsión de grasa, agua y sólidos lácteos, obtenida como resultado del batido, amasado y lavado de los conglomerados de glóbulos grasos, que se forman por el batido de la crema de leche o nata y es apta para el consumo humano, con o sin maduración biológica producida por bacterias lácticas específicas". En fin, ¿no es una hermosura? Es, en todo caso, (la mantequilla) uno de los alimentos elaborados más antiguos que se conocen pues hay datos sobre su empleo en la alimentación humana ya entre el 9000 y el 8000 a. C.  Su uso en la cocina comenzó a estar mal visto cuando en la segunda mitad del siglo XX se desarrolló la preocupación por el colesterol, aduciendo que su consumo podía aumentar los niveles de este coco moderno. Actualmente las cosas parecen estar cambiando y ya pueden encontrase estudios que afirman que las "(...) recomendaciones nutricionales que se endurecieron especialmente en relación a la grasa en los 70 y 80 en EEUU y Reino Unido no estaban fundamentadas en estudios clínicos", como se dice en este artículo del diario Libertad Digital que cita este otro aparecido recientemente en el British Medical Journal. Viene todo esto a cuento del truco que hoy les ofrezco para aromatizar y dar sabor a la mantequilla, un truco muy sencillo y de resultados espectaculares. Eso sí, para nada intento convencer a nadie de que  comience a consumir mantequilla a calca porra: sólo recordar que la mejor dieta es aquella que anima a comer de todo sin abusar de nada. Y vamos a ello. (Ya sé que la especificación de los ingredientes pondría de los nervios a aquel personaje de La mesa limón de Julian Barnes al que le gustaba que los ingredientes se  especificaran con precisión de laboratorio, pero como esto no es una fórmula química, sino un truco para enriquecer la mantequilla, decida usted mismo cómo le gusta más...)

Ingredientes
250 gr de mantequilla
3 - 4 dientes de ajo según gustos
Un ramillete de perejil, tamaño según gustos

  • Dejamos que la mantequilla alcance el llamado punto pomada, ese estado cremoso en que resulta fácil batirla. Para ello sólo es necesario dejarla fuera del frigorífico el tiempo necesario, que naturalmente dependerá de la temperatura ambiente. En algún blog he visto que recomiendan meterla en el microondas para conseguirlo (¡por Dios, bendito, qué barbaridad!) Francamente, hágame caso y deje que ella sola se ablande.
  • Pelamos y trituramos muy bien los ajos quitando el germen.
  • Picamos muy finamente el perejil.
  • Mezclamos ajos, perejil y mantequilla removiendo bien para conseguir una mezcla uniforme y guardamos en un recipiente que pueda taparse herméticamente, como una de esas fiambreritas que ahora que somos tan modernos y dominamos el espanglis  llamamos tuper, o tupper, o táper...
  • Guardamos en el frigo y usamos cuando queramos disfrutar de ella.

8 de octubre de 2014

Aceites aromatizados

Uno de los más antiguos ingredientes culinarios es sin duda el aceite de oliva, usado desde tiempos inmemoriales. (se cree que las primeras plantaciones se remontan al V milenio a. C. ) y que se utilizaba tanto como combustible en la iluminación como para la alimentación. Hoy nadie pone en duda que el aceite de oliva sea uno de los milagros de la naturaleza. Ingrediente básico de la dieta mediterránea, posee tal cantidad de propiedades beneficiosas que su ingesta debería ser obligatoria por ley, (bueno, quizá no tanto.) En cualquier caso, recordemos que el aceite de oliva es  muy beneficiosos para el corazón, que contiene mucha en vitamina E que como se sabe es antioxidante. También es rico en  polifenoles, substancias que podrían reducir el riesgo de contraer cáncer, y sus grasas monoinsaturadas  ayudan a reducir los niveles de colesterol. Alivia la acidez de estómago y disminuye el riesgo de aparición de úlceras gástricas. Puede ayudar a bajar el nivel de azúcar en la sangre, por lo que es recomendable  para  las personas con diabetes... y un largo etcétera. Así que su consumo es más que recomendable, dejando aparte su rico sabor que realza el de cualquier alimento al que se agregue. Eso sí, conviene saber que el aceite de oliva no debería tener más de dos años desde el momento de la cosecha y que la exposición al calor, la luz o el aire perjudica nos sólo al sabor sino a sus propiedades. Conviene pues guardarlo en  un envase opaco y un lugar fresco y oscuro. Y por supuesto , debe tomarse crudo, añadiéndolo a los alimentos después de haberlos cocinado o en ensaladas. También puede mezclarse con especias o hierbas aromáticas, y esa es la razón de este exordio porque hoy vamos a ver cómo preparar tres tipos de aceite aromatizado para enriquecer nuestras ensaladas o nuestras preparaciones a la plancha. Una única condición para lograr un buen resultado: utilice sólo aceite de oliva virgen extra de la mejor calidad. (Y por supuesto, use usted las hierbas o especias que prefiera.)

 
Aceite a la albahaca
Ingredientes
Un litro de aceite de oliva virgen extra
Unas ramitas de albahaca

Lavamos y secamos cuidadosamente la albahaca (no debe quedar nada de humedad en las hojas) y la ponemos en una botella. Rellenamos con el aceite y dejamos reposar unos quince o veinte días. Filtramos y ya podemos añadirlo a nuestras ensaladas, platos de pasta o pescados a la plancha.

 



 
Aceite al ajo
Ingredientes
Un litro de aceite de oliva virgen extra
Una cabeza de ajos

Ponemos en una botella los dientes de ajo enteros, cubrimos con el aceite y dejamos en reposo alrededor de veinte días. No precisa filtrado y es ideal para aliñar unas verduras a la plancha o al vapor, o una carne a la plancha.

 



Aceite al pimiento picante (chiles)
Ingredientes
Un litro de aceite de oliva virgen extra
Tres o cuatro chiles frescos

En una botella ponemos los chiles bien lavados y secos, rellenamos con el aceite y dejamos reposar tres o cuatro semanas. Recuerde que cuanto más tiempo permanezca, más picante resultará. Filtramos y ya tenemos un aliño ideal para platos de pasta, pizzas o ensaladas.