7 de julio de 2014

Berenjenas gratinadas con queso gouda

Rico en proteínas, calcio, zinc vitamina K2 y vitamina B3, el queso gouda es un queso perfectamente apto para gratinar ya que por su alto contenido en grasa funde muy bien, además de que su delicado sabor suave no enmascara el de los ingredientes con los que se mezcla. Y al ser tan rico en proteínas (25,52 g de proteínas en cada 100 gr de queso) es un buen complemento en recetas de vegetales. Como en esta nueva preparación de berenjenas gratinadas, rellenas aquí de verdura, y a las que la mezcla de hierbas aromáticas y especias añade un toque muy especial. Fáciles de preparar y tan satisfactorias para el paladar que gustarán a todos.  (Si no encuentra queso gouda ya rallado, cómprelo en cuñas o lonchas y rállelo o píquelo en trozos muy pequeñitos.)

Ingredientes para cuatro personas
4 berenjenas medianas
100 gr de queso gouda rallado
 tomates
Dos cebolletas
Dos puerros
Una rama de apio
1/2 bulbo de hinojo
Una cucharada d perejil picado
Una cucharada de orégano picado
Una cucharada de albahaca picada
Una cucharadita de cominos
Una cucharada de semillas tostadas de sésamo
Una cucharada de semillas de amapola
Sal
Pimienta
Aceite de oliva

  • Lavamos las berenjenas, las cortamos longitudinalmente en dos mitades,  las salamos y dejamos que escurran durante unos quince o veinte minutos. De esta manera pierden el sabor amargo. Pasado este tiempo las lavamos al grifo, escurrimos bien y secamos.
  • Retiramos la pulpa de las berenjenas con cuidado de no romperlas, dejando un poco junto a la piel, y las ponemos a hervir al vapor unos quince minutos. Retiramos y reservamos dejando que se enfríen.
  • Mientras, cortamos en juliana muy fina todas las verduras (de los tomates, pelados, retiramos las semillas) y las ponemos a pochar a fuego lento con un chorro de aceite y una pizca de sal.
  • A media cocción añadimos  la pulpa de las berenjenas troceada, removemos y dejamos hasta que las verduras estén  blandas , procurando que no queden muy aplastadas.
  • Retiramos del fuego y escurrimos muy bien del exceso de aceite.
  • Picamos finamente las hierbas aromáticas y las mezclamos. Reservamos.
  • Trituramos los cominos con el mortero y reservamos.
  • Encendemos el horno, sólo el grill, a 200º.
  • Salpimentamos al gusto las mitades de berenjena, ponemos en cada una un poco de la mezcla de hierbas, y las rellenamos con el pochado de verduras. Acabamos con un poco más de la mezcla de hierbas y espolvoreamos con los cominos molidos.
  • Finalmente, cubrimos con el queso gouda rallado y espolvoreamos con las semillas de sésamo y amapola.
  • Gratinamos hasta que el queso haya fundido y servimos inmediatamente.

4 de julio de 2014

Crema de remolacha y aguacate con anacardos

Aunque lo habitual suele ser utilizar la remolacha en conserva como ingrediente decorativo en ensaladas, lo cierto es que resulta muy recomendable consumir esta raíz fresca, incluso cruda rallada en ensaladas, ya que se aprovechan mejor sus propiedades nutritivas, que son muchas: rica en potasio, yodo y folatos, en Vitamina B2 y B3, es moderadamente calórica, tiene propiedades depurativas y su sabor es ligeramente dulce lo que la hace muy adecuada para preparar pasteles y bizcochos. Y hasta sus hojas (estas con un  sabor más bien amargo)  pueden prepararse como se hace con las acelgas, por ejemplo. También es apta para preparar  sopas y cremas, como esta que os sugiero ahora, perfectamente vegetariana, además. La mezcla con el aguacate puede sonar un poco extraña,  pero el sabor neutro de esta fruta conjuga muy bien con la remolacha y añade al acabado final una textura cremosa muy atractiva. Para equilibrar un poco los sabores dulzones de estos dos ingredientes, nada como un  toque de romero. El crujiente suplemento de los anacardos corona (nunca mejor dicho) esta crema que puede servirse fría o caliente, según se prefiera. (Es aconsejable comprar las remolachas más o menos del mismo tamaño para que se cocinen por igual en el mismo tiempo.)

Ingredientes para cuatro personas
500 gr de remolacha
Un aguacate
Un cebolla mediana
Unas ramotas de romero
250 ml de caldo d ver duras
50 gr de anacardos
Sal
Aceite de oliva

  • Calentamos el horno a 180º. Lavamos bien las remolachas usando un cepillito si es necesario para quitar toda la tierra que puedan tener. Las envolvemos en papel sulfurizado cerrándole bien y las horneamos unos treinta minutos.  (Ya sabe, fíese de  los tiempos de cocción de su horno, no del mío.) . Dejamos que se enfríen y las pelamos. Reservamos.
  • Pelamos la cebolla, la cortamos en juliana y la pochamos a fuego suave en una sartén con un chorro de aceite y una pizca de sal. Cuando esté blanda pero sin  que se queme, escurrimos bien el exceso de aceite y reservamos.
  • Machacamos  en el mortero el romero finamente picado, añadimos dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra y mezclamos.
  • Trituramos en la batidora las remolachas troceadas, la cebolla pochada y la pulpa del aguacate hasta conseguir una crema homogénea, añadiendo un poco de caldo parta aligerarla, aunque debe quedar espesita. Comprobamos de sal.
  • Agregamos el aceite con el romero y volvemos a triturar para lograr una buena mezcla.
  • Servimos con una cucharada de los anacardos, machacados, por encima y adornada con una ramita de romero

2 de julio de 2014

Zapallitos rellenos de pisto a la albahaca con guarnición de espárragos laminados al vapor

Zapallo es el nombre que se da en Argentina y en otros países de la América de habla hispana a las calabazas y calabacines en general. Y zapallito es ese calabacín redondeado, de alrededor de diez centímetros de diámetro y color externo verde brillante o jaspeado. Las  propiedades nutricionales de esta variedad de la especie Cucurbita son similares a las de sus parientes alargados, que todos conocemos por aquí como calabacines. Así que ahora que empiezan a aparecer por nuestras fruterías ( o por lo memos ahora que yo los he descubierto) aprovecho para prepararlos como suele hacerse en América, donde acostumbra a servirse los zapallitos rellenos, una idea casi inevitable, dada su forma tan tentadoramente rellenable.  Esta vez en una receta apta también para vegetarianos.

Ingredientes para cuatro personas
Cuatro zapallitos
300 gr de  cebolla
300 gr de pimiento verde
600 gr de  tomates maduros
300 gr de patatas
Un manojillo de albahaca
Un manojo de espárragos verdes
Aceite de oliva
Sal

  • Precalentamos el horno a 180º.  Lavamos bien los zapallitos, cortamos una tapa de la parte del pedúnculo y los vaciamos con ayuda de un sacabolas o una cucharilla, cuidando de no romperlos y dejando una pared como de un centímetro, salamos ligeramente el interior,  los ponemos en una fuente con un fondo de agua y los horneamos (también la tapa que hemos cortado)hasta que estén tiernos. (Dependiendo del horno, unos treinta o treinta y cinco minutos.) Dejamos enfriar.
  • Cortamos en dados la pulpa extraída y la reservamos.
  • Mientras, vamos preparando el pisto: lavamos muy bien todas las verduras, escaldamos y pelamos los tomates, pelamos también las cebollas y las patatas y quitamos la parte del tallo y las semillas a los pimientos y cortamos todo en dados no demasiado pequeños. Hacemos las patatas al vapor unos quince minutos, y cuando estén las sacamos a una fuente con papel absorbente y reservamos.
  • Ponemos un buen chorro de aceite en una sartén y freímos el tomate, con sal y un pellizco de azúcar, a fuego lento hasta que esté blando pero no deshecho y mucho menos triturado: los trozos deben quedar enteros, así que conviene remover con cuidado para no aplastarlo.
  • Simultáneamente, ponemos aceite en otra sartén y  pochamos, a fuego medio, la cebolla y el pimiento verde, salando ligeramente. Cuando la cebolla vaya estando transparente añadimos la pulpa que hemos extraído de los zapallitos y dejamos hacer hasta que todo quede blando pero entero. 
  • Freímos unos minutos las patatas a fuego fuerte, solo para que se doren, las ponemos un poquito de sal y las añadimos, junto con el tomate, al resto de las verduras, revolviendo con cuidado, y dejamos unos minutos más, a fuego suave, para que se mezclen bien los sabores.
  • Picamos finamente la albahaca (cantidad ad libitum) la mezclamos con las verduras y finalmente rellenamos con este pisto los zapallitos.
  • Lavamos los espárragos, desechamos la parte más dura, los cortamos en láminas, longitudinalmente, y los hacemos al vapor hasta que estén tiernos pero no demasiado blandos.
  • Servimos los zapallitos acompañados de los espárragos aliñados con un buen aceite de oliva y una pizca de sal y decorados con unas hojitas de albahaca.

30 de junio de 2014

Bombas de queso, orujo y frutos secos en cestillos de masa filo

Este postre, no apto para menores, es una idea descaradamente robada a las chicas del blog El mito del sofrito, un blog que recomiendo  visitar porque rebosa de buenas ideas. Entre las cuales están unos bombones de  queso que publicaron recientemente y que son el origen, ya digo, de estas bombas mucho menos sutiles que sus bombones. Claro, tampoco se trata de copiar directamente una receta, así que con algunas modificaciones (yo he usado dos tipos de queso y he añadido un toque para adultos con la adicción de una copa de orujo) y una presentación diferente (esas cestillas de masa filo, tan resultonas,) ya tenemos excusa para publicar. El resultado, lo garantizo, es espectacular. No tan ligero, calóricamente  hablando, como el original (de ahí lo de bomba del título) pero la verdad es que muy rico.

Ingredientes para cuatro bombas                                     
125 gr (una terrina) de crema de queso camembert
80 gr que queso parmesano en polvo
100 gr de almendras molidas
3 nueces
8 avellanas
Una cucharada de pistachos pelados
Una copa de orujo
Dos hojas de masa filo
75 gr de mantequilla

  • Comenzamos preparando con suficiente antelación las cestillas de masa filo. Necesitaremos doce cuadraditos de masa filo, así que cortamos nuestras dos hojas de masa en 6 cuadrados de un tamaño aproximado de 10 por 10 centímetros, o del tamaño de los moldes que vayamos a usar. En este caso yo he utilizado moldes de aluminio de los usados para magdalenas. (Sobrará masa.) Pintamos cada cuadrado con la mantequilla previamente derretida al baño maría y los ponemos unos sobre otros contrapeándolos para que nos queden las esquinas separadas: tres para cada cestilla. Forramos con ellos los moldes, pinchamos el fondo para que no suba y los horneamos a unos 180º hasta que estén dorados. Ojo que no se quemen. Dejamos enfriar antes de desmoldarlos y reservamos.
  • En un cuenco mezclamos bien la crema de queso con la copa de orujo y vamos añadiendo almendra molida y removiendo hasta conseguir una masa manejable. (Tiene que  permitirnos formar una bolas grandecitas.)
  • Trituramos el resto de los frutos secos con el mortero para que nos quede un picadillo no demasiado aplastado y los mezclamos en un plato con el queso en polvo.
  • Formamos las albóndigas con la mezcla de queso camembert y almendras,  las rebozamos con la mezcla de parmesano y frutos  secos y las colocamos en las cestillas de masa filo. (Pueden guardarse en la nevera si se prefiere tomarlas frías.)
  • Al servirlas, decoramos con unas hojitas de menta o hierbabuena.


29 de junio de 2014

Siete platos de pasta

Vamos a continuar con la idea de las selecciones de platos ya publicados en este blog. A las ensaladas y a las cremas frías se une hoy esta recopilación de ideas para preparar unas sencillas recetas de pasta, ese genial invento que los italianos defienden como suyo, aunque también los chinos reivindican su autoría basándose en unos "fideos" hallados en una tumba de hace cuatro mil años. Sea como fuere, está claro que la pasta, rica en carbohidratos y mucho menos  calórica de lo que se cree , es una de soluciones ideales para una comida completa y saludable. Y que además gusta a (casi) todo el mundo. Como siempre, las recetas completas pueden verse pulsando el enlace corresondiente.
Las pappardelle son esas cintas anchas de hasta  3 cm. Su nombre viene de un verbo que significa engullir, pero en singular (pappardella) también significa discurso o escrito largo, y sobre todo aburrido. Nada que ver con esta receta, pues ni su elaboración es larga ni comerla resulta aburrido: todo lo contrario, véase.



Lo que contribuye al exceso de calorías en los platos de pasta proviene de las salsas con las que se acompaña. Vamos, que si comemos unos espaguetis con una sencilla salsa de tomates, aportaremos menos grasas que si añadimos quesos, natas, carnes, etc.  No como en estos sencillos espaguetis , sabrosos y muy poco calóricos.



Una forma fácil y muy rica de preparar un plato de pasta consiste en añadir unas almejas que previamente habremos cocinado con una sencilla salsa de vino, consiguiendo así un suculento complemento sin aumentar demasiado las  calorías y proporcionando un delicioso toque marino en estas fechas de vacaciones.



Una receta rica y suculenta para preparar un plato de pasta. Las hierbas usadas para condimentar estos espaguetis proporcionan un carácter muy especial al plato, que se acentúa con el sabor ahumado de la panceta y del queso scamorza, y es tan fácil de preparar como satisfactorio es el resultado.



La llamada crème fraîche (literalmente, crema fresca) Se obtiene inyectando cultivos de lactobacillus en la crema ligera no pasteurizada y dejando estos últimos desarrollarse hasta que la crema sea ácida y grasa. En esta ocasión os propongo unos espaguetis acompañados por una crema fresca que habremos mezclado con cebollino picado y semillas de cilantro machacadas. El resultado es muy rico y gratificante.


En algunos tipos de pasta es frecuente la adicción de ingredientes que la colorean, lo que da un carácter más atractivo al plato, y si esos ingredientes son de origen natural (verduras como la zanahoria, remolacha, espinacas... ) enriquecen también su contenido nutricional. No suelen afectar al sabor, salvo que se hayan añadido especias, por ejemplo, ya que las salsas con las que suele servirse enmascaran casi siempre esos sabores.


Mirando un poco por la red se encuentran sitios en los que se deshacen en alabanzas sobre las virtudes poco menos que milagrosas de la pasta, desde que puede ser beneficiosa para las personas con diabetes hasta que puede reducir el riesgo de cáncer de mama pasando por "que no causa adicción" (sic.) No es que todo ello sea creíble, me temo, pero sin duda que está muy rica y es muy nutritiva, como demuestra esta receta.