2 de julio de 2014

Zapallitos rellenos de pisto a la albahaca con guarnición de espárragos laminados al vapor

Zapallo es el nombre que se da en Argentina y en otros países de la América de habla hispana a las calabazas y calabacines en general. Y zapallito es ese calabacín redondeado, de alrededor de diez centímetros de diámetro y color externo verde brillante o jaspeado. Las  propiedades nutricionales de esta variedad de la especie Cucurbita son similares a las de sus parientes alargados, que todos conocemos por aquí como calabacines. Así que ahora que empiezan a aparecer por nuestras fruterías ( o por lo memos ahora que yo los he descubierto) aprovecho para prepararlos como suele hacerse en América, donde acostumbra a servirse los zapallitos rellenos, una idea casi inevitable, dada su forma tan tentadoramente rellenable.  Esta vez en una receta apta también para vegetarianos.

Ingredientes para cuatro personas
Cuatro zapallitos
300 gr de  cebolla
300 gr de pimiento verde
600 gr de  tomates maduros
300 gr de patatas
Un manojillo de albahaca
Un manojo de espárragos verdes
Aceite de oliva
Sal

  • Precalentamos el horno a 180º.  Lavamos bien los zapallitos, cortamos una tapa de la parte del pedúnculo y los vaciamos con ayuda de un sacabolas o una cucharilla, cuidando de no romperlos y dejando una pared como de un centímetro, salamos ligeramente el interior,  los ponemos en una fuente con un fondo de agua y los horneamos (también la tapa que hemos cortado)hasta que estén tiernos. (Dependiendo del horno, unos treinta o treinta y cinco minutos.) Dejamos enfriar.
  • Cortamos en dados la pulpa extraída y la reservamos.
  • Mientras, vamos preparando el pisto: lavamos muy bien todas las verduras, escaldamos y pelamos los tomates, pelamos también las cebollas y las patatas y quitamos la parte del tallo y las semillas a los pimientos y cortamos todo en dados no demasiado pequeños. Hacemos las patatas al vapor unos quince minutos, y cuando estén las sacamos a una fuente con papel absorbente y reservamos.
  • Ponemos un buen chorro de aceite en una sartén y freímos el tomate, con sal y un pellizco de azúcar, a fuego lento hasta que esté blando pero no deshecho y mucho menos triturado: los trozos deben quedar enteros, así que conviene remover con cuidado para no aplastarlo.
  • Simultáneamente, ponemos aceite en otra sartén y  pochamos, a fuego medio, la cebolla y el pimiento verde, salando ligeramente. Cuando la cebolla vaya estando transparente añadimos la pulpa que hemos extraído de los zapallitos y dejamos hacer hasta que todo quede blando pero entero. 
  • Freímos unos minutos las patatas a fuego fuerte, solo para que se doren, las ponemos un poquito de sal y las añadimos, junto con el tomate, al resto de las verduras, revolviendo con cuidado, y dejamos unos minutos más, a fuego suave, para que se mezclen bien los sabores.
  • Picamos finamente la albahaca (cantidad ad libitum) la mezclamos con las verduras y finalmente rellenamos con este pisto los zapallitos.
  • Lavamos los espárragos, desechamos la parte más dura, los cortamos en láminas, longitudinalmente, y los hacemos al vapor hasta que estén tiernos pero no demasiado blandos.
  • Servimos los zapallitos acompañados de los espárragos aliñados con un buen aceite de oliva y una pizca de sal y decorados con unas hojitas de albahaca.

30 de junio de 2014

Bombas de queso, orujo y frutos secos en cestillos de masa filo

Este postre, no apto para menores, es una idea descaradamente robada a las chicas del blog El mito del sofrito, un blog que recomiendo  visitar porque rebosa de buenas ideas. Entre las cuales están unos bombones de  queso que publicaron recientemente y que son el origen, ya digo, de estas bombas mucho menos sutiles que sus bombones. Claro, tampoco se trata de copiar directamente una receta, así que con algunas modificaciones (yo he usado dos tipos de queso y he añadido un toque para adultos con la adicción de una copa de orujo) y una presentación diferente (esas cestillas de masa filo, tan resultonas,) ya tenemos excusa para publicar. El resultado, lo garantizo, es espectacular. No tan ligero, calóricamente  hablando, como el original (de ahí lo de bomba del título) pero la verdad es que muy rico.

Ingredientes para cuatro bombas                                     
125 gr (una terrina) de crema de queso camembert
80 gr que queso parmesano en polvo
100 gr de almendras molidas
3 nueces
8 avellanas
Una cucharada de pistachos pelados
Una copa de orujo
Dos hojas de masa filo
75 gr de mantequilla

  • Comenzamos preparando con suficiente antelación las cestillas de masa filo. Necesitaremos doce cuadraditos de masa filo, así que cortamos nuestras dos hojas de masa en 6 cuadrados de un tamaño aproximado de 10 por 10 centímetros, o del tamaño de los moldes que vayamos a usar. En este caso yo he utilizado moldes de aluminio de los usados para magdalenas. (Sobrará masa.) Pintamos cada cuadrado con la mantequilla previamente derretida al baño maría y los ponemos unos sobre otros contrapeándolos para que nos queden las esquinas separadas: tres para cada cestilla. Forramos con ellos los moldes, pinchamos el fondo para que no suba y los horneamos a unos 180º hasta que estén dorados. Ojo que no se quemen. Dejamos enfriar antes de desmoldarlos y reservamos.
  • En un cuenco mezclamos bien la crema de queso con la copa de orujo y vamos añadiendo almendra molida y removiendo hasta conseguir una masa manejable. (Tiene que  permitirnos formar una bolas grandecitas.)
  • Trituramos el resto de los frutos secos con el mortero para que nos quede un picadillo no demasiado aplastado y los mezclamos en un plato con el queso en polvo.
  • Formamos las albóndigas con la mezcla de queso camembert y almendras,  las rebozamos con la mezcla de parmesano y frutos  secos y las colocamos en las cestillas de masa filo. (Pueden guardarse en la nevera si se prefiere tomarlas frías.)
  • Al servirlas, decoramos con unas hojitas de menta o hierbabuena.


29 de junio de 2014

Siete platos de pasta

Vamos a continuar con la idea de las selecciones de platos ya publicados en este blog. A las ensaladas y a las cremas frías se une hoy esta recopilación de ideas para preparar unas sencillas recetas de pasta, ese genial invento que los italianos defienden como suyo, aunque también los chinos reivindican su autoría basándose en unos "fideos" hallados en una tumba de hace cuatro mil años. Sea como fuere, está claro que la pasta, rica en carbohidratos y mucho menos  calórica de lo que se cree , es una de soluciones ideales para una comida completa y saludable. Y que además gusta a (casi) todo el mundo. Como siempre, las recetas completas pueden verse pulsando el enlace corresondiente.
Las pappardelle son esas cintas anchas de hasta  3 cm. Su nombre viene de un verbo que significa engullir, pero en singular (pappardella) también significa discurso o escrito largo, y sobre todo aburrido. Nada que ver con esta receta, pues ni su elaboración es larga ni comerla resulta aburrido: todo lo contrario, véase.



Lo que contribuye al exceso de calorías en los platos de pasta proviene de las salsas con las que se acompaña. Vamos, que si comemos unos espaguetis con una sencilla salsa de tomates, aportaremos menos grasas que si añadimos quesos, natas, carnes, etc.  No como en estos sencillos espaguetis , sabrosos y muy poco calóricos.



Una forma fácil y muy rica de preparar un plato de pasta consiste en añadir unas almejas que previamente habremos cocinado con una sencilla salsa de vino, consiguiendo así un suculento complemento sin aumentar demasiado las  calorías y proporcionando un delicioso toque marino en estas fechas de vacaciones.



Una receta rica y suculenta para preparar un plato de pasta. Las hierbas usadas para condimentar estos espaguetis proporcionan un carácter muy especial al plato, que se acentúa con el sabor ahumado de la panceta y del queso scamorza, y es tan fácil de preparar como satisfactorio es el resultado.



La llamada crème fraîche (literalmente, crema fresca) Se obtiene inyectando cultivos de lactobacillus en la crema ligera no pasteurizada y dejando estos últimos desarrollarse hasta que la crema sea ácida y grasa. En esta ocasión os propongo unos espaguetis acompañados por una crema fresca que habremos mezclado con cebollino picado y semillas de cilantro machacadas. El resultado es muy rico y gratificante.


En algunos tipos de pasta es frecuente la adicción de ingredientes que la colorean, lo que da un carácter más atractivo al plato, y si esos ingredientes son de origen natural (verduras como la zanahoria, remolacha, espinacas... ) enriquecen también su contenido nutricional. No suelen afectar al sabor, salvo que se hayan añadido especias, por ejemplo, ya que las salsas con las que suele servirse enmascaran casi siempre esos sabores.


Mirando un poco por la red se encuentran sitios en los que se deshacen en alabanzas sobre las virtudes poco menos que milagrosas de la pasta, desde que puede ser beneficiosa para las personas con diabetes hasta que puede reducir el riesgo de cáncer de mama pasando por "que no causa adicción" (sic.) No es que todo ello sea creíble, me temo, pero sin duda que está muy rica y es muy nutritiva, como demuestra esta receta.

27 de junio de 2014

Desmigado de bacalao con tomate

Hoy, una receta muy sencilla, (variación de otra ya publicada en este blog) pero tan rica como la más elaborada fantasía culinaria, uniendo las virtudes nutritivas del bacalao con las del tomate en uno de las preparaciones más conocidas de nuestra cocina popular, y  en  la que lo más complicado es la salsa de tomate, así que ya podéis imaginar el resto. Aquí, la única variación un poco exótica es la inclusión de una guindilla que le va a dar el toque alegre a nuestro plato. Eso sí, recomiendo tomarse el tiempo necesario para preparar la salsa de tomate, pochando con mimo las cebolletas y el ajo y dejando que el tomate reduzca a fuego suave hasta conseguir ese punto en que ya es casi una crema espesita... Pero si tenemos la salsa hecha con antelación y  el bacalao desalado, preparar este suculento regalo para el paladar apenas lleva unos minutos.

Ingredientes para cuatro personas
600 gr de bacalao
1 kg de tomates maduros
Dos cebolletas grandecitas
Dos dientes de ajo
Una guindilla
Sal
Una pizca de azúcar
Aceite de oliva

  • Ponemos el bacalao a desalar (vea aquí una forma de hacerlo) con suficiente antelación. También puede comprarse ya desalado, si lo prefiere.
  • Comenzamos preparando la salsa de tomate, que también puede hacerse con anterioridad. Para ello pelamos los dientes de ajo, los picamos finamente y los doramos en una sartén con un poco de aceite de oliva, retirándolos en cuanto empiecen a estar dorados. Reservamos.
  • Picamos en juliana fina las cebolletas y las pochamos a fuego muy suave en el aceite de freír los ajos. Salamos ligeramente.
  • Mientras, escaldamos los tomates un par de minutos en agua hirviendo, los refrescamos, los pelamos y los troceamos, retirando las semillas si queremos.
  • Cuando las cebolletas estén blandas, escurrimos bien y retiramos el exceso de aceite. Añadimos los tomates, espolvoreamos con el azúcar, añadimos la guindilla troceada y sin semillas y los ajos fritos  y dejamos que se haga, a fuego muy suave, hasta que haya reducido y tengamos una salsa de tomate espesita.
  • Escurrimos bien el bacalao, lo desmigamos como si fuéramos a hacer esqueixada y lo añadimos a la salsa de tomate. Mezclamos bien y dejamos que se haga unos ocho minutos.
  • Emplatamos al gusto y servimos.

25 de junio de 2014

Paletillas de conejo al horno

Una de las ventajas (alguna tenía que tener) de la producción  industrial de alimentos es la posibilidad de disponer, en el caso de las carnes, de cortes y despieces para elegir el que se prefiera. Dado que cada parte posee distintas caracterizas de sabor y textura,  esto (los despieces ) nos permite seleccionar las que mejor se adapten a nuestra receta, como en el caso de las paletillas de cordero, que al ser una de las partes más tiernas y jugosas del bicho hace de ellas una carne de cocción rápida, por lo que son muy adecuadas para asarlas sin que queden resecas. En esta receta, usaremos un combinado de hierbas y especias mezcladas con aceite de oliva para aromatizar las paletillas y las serviremos acompañadas de unas sencillas verduras al vapor.

Ingredientes para cuatro personas
12 paletillas de conejo
Media cucharadita de granos de pimienta negra
Dos clavos de olor
Media cucharadita de semillas de cilantro
Un ramillete de perejil
Dos dientes de ajo
Dos ramitas de romero
Dos zanahorias
Una cebolla morada
Un manojo de espárragos verdes
Sal
Aceite de oliva

  • Trituramos en el mortero las especias (pimienta, clavo, cilantro) y añadimos las hierbas (perejil, romero y ajo) bien picadas junto con un poco de sal. Damos unos golpes para mezclarlo todo, agregamos el aceite en cantidad suficiente para untar toda la carne. Removemos bien y dejamos reposar una media hora.
  • Limpiamos las paletillas de la grasa superficial que pudieran tener, las salamos ligeramente y las ponemos en una fuente apta para el horno. Vertemos sobre ellas nuestra mezcla de hierbas y especias procurando que queden todas bien impregnadas y dejamos reposar otra media hora.
  • Con el horno precalentado a 180º, asamos las paletillas hasta que queden tiernas y doradas. Dependiendo del horno, unos 40- 45 minutos. (A media cocción damos la vuelta a las paletillas para que se doren por un igual.)
  • Mientras, cortamos las verduras en tiras y las hervimos al vapor procurando que nos queden al dente.
  • Servimos las paletillas acompañadas de las verduras aliñadas con un buen aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal.