Hoy vamos a preparar un bizcocho salado. Es una rica variación del bizcocho clásico y puede servir para picotear acompañando unas cervezas o como entrante de una comida si le unimos con una ensalada. La idea es la misma que para el bizcocho clásico dulce, aunque aquí sustituiremos el azúcar por un poco de sal, pimienta, nuez moscada y algunas hierbas como el orégano o el tomillo, romero, etc. Además añadiremos algunos tropezones al gusto de cada uno: jamón serrano o cocido, panceta ahumada… así como alguna verdura: puerro, cebolla… Es fácil de hacer, aunque requiere algo de atención, y el resultado es siempre muy gratificante. (Y muy sabroso.)


Ingredientes.
180 gr de harina
250 cl de leche
2 huevos
Un puerro
Una chalota
75 gr de jamón serrano picado
75 gr de mantequilla
1 sobre de levadura tipo Royal
1 cucharada de orégano
1 cucharada de cebollino picado
½ cucharadita de nuez moscada molida
Pimienta al gusto
Sal
Vertemos todo en un molde (para estas cantidades será suficiente uno de unos 18 o 20 cm) cuidando de llenar solo las dos terceras partes del mismo y lo metemos al horno. El bizcocho estará listo cuando al pinchar en el centro con una aguja esta salga limpia. Calcule entre treinta y cuarenta minutos. Dejar enfriar. Desmoldar e ir cortando en rebanadas según se vaya comiendo. Si no se consume todo, puede guardarse durante un par de días sin problemas, pero no lo ponga en la nevera. Envuélvalo en papel cebolla y déjelo en algún lugar fresco y seco.
Un truco útil para evitar sorpresas: Es preferible precalentar el horno a temperatura moderada y subir la temperatura hasta unos 180º al meter el molde en el horno. Así evitaremos que el calor excesivo forme una costra en la masa y el interior del bizcocho quede crudo…