
Los
bizcochos son una de las
especialidades
de la repostería más asequibles a la hora de
elaborarlos, y por eso se encuentran entre las
que más satisfactorias nos resultan a los cocinillas con más (buena) voluntad
que mañas y conocimientos. Es difícil hacer un mal bizcocho, a poco que se
tengan en cuenta unas pocas reglas elementales, y es de las preparaciones que
admiten múltiples variaciones con sólo añadir o cambiar algún ingrediente. Partiendo
de una idea básica que incluye harina, leche o mantequilla, huevos y algún edulcorante,
podemos dejar volar la imaginación, y ahí está la blogosfera culinaria llena de
bizcochos de limón, naranja, chocolate, almendras, yogur, cualquier futa que
imagine... o mezcla de cualquiera de ellos para dar fe.
¿La reglas elementales? Bien sencillas:
Elaborar la masa sin prisas, mezclando cuidadosamente
los ingredientes hasta conseguir una masa fluida y sin grumos. Añadir los huevos
de uno en uno y no añadir el siguiente hasta no tener bien incorporado el
anterior. Recordar que cuanto más se bata la masa más esponjoso será el bizcocho.
Tener el horno precalentado a unos 180º - 190º. No abrir
nunca la puerta del horno mientras la masa está subiendo para
evitar que la temperatura baje bruscamente, ya que entonces nuestro bizcocho no
subiría como debería. Si el bizcocho se dora demasiado pronto porque hemos
puesto el horno un poco más fuerte de lo necesario, tapar con un papel para
horno humedecido para que el bizcocho acabe de cocerse sin que se queme...
Dejarle enfriar antes de desmoldarle y dejar que acabe de enfriarse sobre una
rejilla para que pierda el exceso de humedad... Y vamos ya a la cocina. (Aunque
yo he utilizado sacarina, es evidente que puede utilizarse el edulcorante
preferido, incluido, es claro, el azúcar, en cuyo caso no más de 100 gr. Si usa
otro edulcorante, como estevia, por ejemplo, siga sus propias preferencias.
Y por supuesto que el café puede ser descafeinado
si se quiere. Las cantidades especificadas sirven para un molde del tipo
plum cake de unos 20 cm.)
Ingredientes
200 gr de
harina
4 huevos
125 gr de
mantequilla
60 gr de
almendras molidas
1 sobre de
levadura tipo Royal
2 cucharaditas
de café soluble o 1/2 taza de café concentrado
1
cucharadita de esencia de vainilla
2 gr (2 sobrecitos)
de sacarina
- Dejamos que la mantequilla se ablande hasta que adquiera el
punto pomada.
- Disolvemos el café en media taza de agua y reservamos.
- Untamos el molde con un poco de mantequilla y harina y
encendemos el horno a 180º.
- Batimos en un cuenco la mantequilla con las varillas, o
con un tenedor, hasta conseguir una
crema fluida. Añadimos el edulcorante y mezclamos bien. Si utiliza azúcar,
bata bien hasta tenerla perfectamente integrada.
- Añadimos las almendras y mezclamos de nuevo muy bien.
- Vamos añadiendo los huevos de uno en uno y batiendo para
integrarlos en la masa, no añadiendo el siguiente hasta tener bien
integrado el anterior.
- Mezclamos la levadura con la harina y vamos incorporándola
tamizada con ayuda de un colador, mezclando muy bien para que no queden
grumos. (Es más fácil si no agregamos toda la harina de un golpe.)
- Separamos en dos cuencos esta masa y añadimos la vainilla
en uno y el café en el otro, mezclando cuidadosamente.
- Vertemos ahora en el molde la masa con el café, y sobre
ella la masa con la vainilla procurando que no se mezclen del todo. Recuerde
que el molde sólo debe quedar lleno en sus dos terceras partes.
- Llevamos al horno y dejamos hasta que al pinchar en el
centro el pincho salga limpio.
- Dejamos
enfriar antes de desmoldar y ponemos nuestro bizcocho sobre una rejilla para
que pierda el exceso de humedad.
