
Ingredientes (saldrán unas doce empanadillas…)
250 gr de bacalao
Tres chalotas
Dos tomates maduros
Dos láminas de masa quebrada
Dos cucharadas de salvia picada
Sal
Un huevo
Aceite de oliva
Cortamos en juliana las chalotas y las ponemos a fuego suave con un chorro de aceite. Pelamos y troceamos los tomates y los añadimos a las chalotas con un poco de sal y dejamos que se hagan durante unos diez o quince minutos, siempre a fuego suave.
Mientras, desmigamos el bacalao, que previamente habremos desalado, procurando que no nos queden los trozos demasiado finos y lo agregamos al pochado de las chalotas y el tomate.
Removemos bien y dejamos otros cinco minutos. Añadimos ahora la salvia picada, comprobamos de sal y retiramos del fuego. Lo escurrimos bien con ayuda de un colador procurando que quede lo más seco posible. Extendemos la masa quebrada y con ayuda de un molde vamos cortando círculos en el centro de los cuales ponemos una cucharadita del relleno, los doblamos y sellamos bien los bordes y los ponemos en una fuente de horno. Los pintamos con el huevo batido y los cocemos a una temperatura de entre 180º y 200º, (dependiendo como siempre, del horno) hasta que la masa haya adquirido ese bonito tono dorado.