 |
Ken Loach |
Se supone
que en esta película Ken Loach sigue con su peculiar indagación en los nocivos efectos
del capitalismo en la clase obrera, aunque como ya hiciera con Buscando a Eric (Looking for Eric, 2009)
eche mano en ella del humor (un humor un
tanto simple y de brocha gorda, todo hay que decirlo) para mostrar con un tono
amable una especie de cuento de hadas a la escocesa con final esperanzador y
feliz. Mezcla de comedia, thriller descafeinado, aventura de robo sofisticado y
leve drama social (para justificar el toque
Loach, supongo) la cosa funciona a ratos, resulta poco creíble otros y
aburre un poco de vez en cuando. Es probable que la mezcla de géneros y la excesiva
condescendencia que muestran Loach y su habitual guionista con los personajes perjudique
al resultado final, pero también hay algo que no acaba de cuajar bien en esta
salsa. La narración avanza con suavidad, con demasiada suavidad para el asunto
que trata, diría yo, demasiado en clave de comedia, lo que resta poder de
convicción a la fábula. No hay grandes arritmias en la sucesión de pequeñas
anécdotas que van formando la historia, pero es más como una sucesión de mini
relatos que no acaban de ligar bien, que no forman un todo coherente. Confiar todo el peso del humor, clave de la
historia, a un personaje tan tontorrón como el que interpreta
(convincentemente, hay que reconocerlo) Gary Maitland resulta casi sonrojante
en un director y en un guionista tan, se supone, experimentados. Lástima que
sea precisamente lo más flojo de la película, lo que de alguna manera le resta
credibilidad porque es en ese torpe y patoso personaje en el que se apoya la
parte más amable del film. Como es lógico, lo mejor es el aspecto menos dulce de este pastelillo: los pocos
momentos en que los personajes dejan de jugar a ser buenos y muestran el lado
duro, y real, de la situación social que Loach suaviza un tanto
vergonzantemente.

Ahí sí, en esos momentos nos encontramos con el verdadero
cine de denuncia social, esas secuencias de los barrios de Glasgow (que igual
podrían ser de Milán o de Bilbao) donde
la gente malvive, retratados con un cierto pudor pero sin edulcorantes. Se echa
de menos un poco más de carga humana en unos personajes demasiado tópicos, coleguillas
más que esquemáticos y previsibles. Se alargan en demasía las secuencias de la
subasta, lo más flojo y prescindible de la película y le falta garra y suspense
al robo. En fin, aunque la película se ve con cierto agrado, uno se pregunta qué
hace Loach metido en estos berenjenales, en esta... amable y simplona historia. Como era de esperar,
la dirección de actores es impecable, nadie se desmanda y todos responden
obedientemente. Resultado: actuaciones correctas pero planas, faltas, diría yo
de chispa, como si nadie se tomara demasiado en serio lo que hacen. No es una
mala película, no, es algo peor: es una película mediocre, otra muestra del
cansancio creativo que Loach viene mostrando últimamente. Lástima. Lo único
interesante es el dilema ético (no sé si involuntario) que la historia plantea:
¿puede un delito servir para regenerar al delincuente? Según Loach, parece que
sí.

Ficha:
Título original: The Angels' Share
Año de producción: 2012
Duración: 106 min.
País: Inglaterra
Dirección: Ken Loach
Guión: Paul Laverty
Música: George Fenton
Fotografía: Robbie Ryan
Reparto: Roger Allam, John Henshaw,
William Ruane, Daniel Portman,
Paul Donnelly, Lorne MacFadyen,
John Joe Hay, Siobhan Reilly,
Barrie Hunter, David Goodall,
Gary Maitland, Jim Sweeney,
Lynsey-Anne Moffat, Finlay Harris,
Nick Farr, Scott Kyle
Género: Comedia