8 de noviembre de 2012

Tomates verdes fritos


Jon Avnet
No es que en esta película se hable mucho de comida, a pesar del título de receta y de que se muevan por ella un par de cuasi bulímicos y se ambiente en un bar-restaurante, pero dada su inexplicable popularidad parece casi obligado hablar aquí de ella. En realidad es sólo otra de esas películas cuya fama es muy superior a la que por sus valores cinematográficos, e incluso éticos, se merece. Dirigida con un estilo plano y desaliñado por Jon Avnet, (autor de otra media docena de cosas perfecta y justamente olvidadas) con una estructura tan caótica como caprichosa, su único mérito es  la, en verdad, fascinante interpretación de esas dos actrices superlativas que son Kathy Bates y Jessica Tandy, capaces de convertir en puro oro hasta esta lamentable bobada. No hay mucho más que resaltar: la historia que se cuenta en ella reúne todos los tópicos del buenismo más tontorrón en una exaltación de la solidaridad, la amistad y el amor cómo sólo es posible encontrar en lo peor del cine americano de usar y tirar. Su cuasi maniqueísmo doctrinario, un ñoño feminismo de consumo en el que las mujeres son heroínas que deben enfrentar a esos  hombres que son (casi) todos o malos o tontos, resulta ofensivo para cualquier persona mínimamente inteligente. El  (supuesto) retrato de una comunidad rural en Alabama (¿o es en Georgia?) está tan descafeinado que hasta el grupo del Ku Klux Klan parece formado por indigentes mentales (que no es que no lo sean, los que forman parte de esa siniestra organización, pero claro, por otras razones…) Las caprichosas e inexplicadas incoherencias por las que se mueve el guión, que estuvo nominado al Oscar, quién lo diría, dejarían perplejo a cualquier profesor de cinematografía elemental. 
Los casi siempre bruscos saltos temporales  desequilibran una narración ya de por si arrítmica, sin contar que esa voluble sucesión de flashbacks es engañosa y más que chapucera: la película comienza (que es cuando debe fijarse el tiempo cronológico en el que transcurre la acción) en el pasado, para dar un salto perfectamente ilógico hacia el presente y volver con la misma falta de lógica hacia el pasado…  para finalizar, incongruentemente, en el presente; en fin, que la mezcla de flashbacks y flashforwards acaba resultando más una confusa y desordenada impericia que una hábil astucia narrativa. El tono de amable comedia elegido para contar esta especie de falso melodrama invalida y desaprovecha todo el potencial dramático, y enriquecedor,  de la historia (desde el accidente con el tren hasta la muerte no del todo aclarada del personaje que interpreta (mal) Nick Searcy (el chiste ese de que el secreto está en la salsa… ¿quiere decir algo?) o la atracción claramente lésbica que Idgie/ Mary Stuart Masterson siente por Ruth /Mary-Louise Parker.  Por no hablar de la extraña senilidad de esa voluble y locuaz anciana que, es cierto, borda Jessica Tandy) y todo en aras de ese enternecedor deseo de complacer al buen público…  que, diría yo, se merece algo más que este cursi, bobalicón y rancio relato pseudofeminista.

 
Ficha:
Título original:
Fried Green Tomatoes

Año de producción: 1991
Duración: 129 min.
País: USA
Dirección:
Jon Avnet
Guión:
annie Flagg, Carol Sobieski
Música: 
Thomas Newman
Fotografía:
Geoffrey Simpson
Reparto:  
Kathy Bates, Jessica Tandy, 
                       Mary Stuart Masterson, 
                       Mary-Louise Parker, Chris O'Donnell, 
                       Cicely Tyson, Gailard Sartain, 
                       Gary Basaraba, Stan Shaw
Género: Drama (?)

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