10 de marzo de 2013

Calabaza especiada con arroz al hinojo

Aunque las mezclas de especias tipo ras-el hanout o garam masala, por citar sólo dos de las más conocidas, son una especialidad de las cocinas árabes del Mediterráneo o La India también en Holanda, Bélgica y Alemania se da una de estas mezclas, la llamada especuloos, utilizada para condimentar unas galletas tradicionales de la navidad (llamadas Speculaas en Bélgica y Holanda y Spekulatius en Alemania, de ahí el nombre de la mezcla.) Las especias utilizadas son canela, nuez moscada, clavo, jengibre, cardamomo y pimienta blanca, predominando la canela en una proporción de ocho a uno. Claro, esto está muy bien para unas galletas, pero si vamos a preparar, como es el caso, una calabaza, la proporción de canela puede resultar un tanto excesiva… así que he variado las cantidades, respetando la proporción de las otras especias, dejándolo así:
  • Una cucharadita de canela                    
  • Una cucharadita de nuez moscada
  • Una cucharadita de pimienta negra
  • Una cucharadita de clavo
  • ½ cucharadita de jengibre en polvo
  • ½ cucharadita de cardamomo
He cambiado también la pimienta blanca por pimienta negra, un poco más adecuada, me parece, para un plato salado. El resultado combina divinamente con la suavidad un poco dulce de la calabaza y se complementa muy bien con el perfume del hinojo con el que hemos aromatizado el arroz. En conjunto, un plato sorprendente, sabroso y muy nutritivo. (Sobrará algo de especuloos: guárdelo en un botecito hermético, podrá usarlo para otra preparación.)

Ingredientes para cuatro personas
800 gr de calabaza limpia
250 gr de arroz
Una cucharada de especuloos
Una cucharadita  de semillas de hinojo
Tres hojas de laurel
Dos dientes de ajo
Una ramita de hierbabuena
Sal
Aceite de oliva

  • Prepararemos el arroz según se indica aquí .
  • Trituramos todas las especias en grano, (del cardamomo usaremos sólo las semillas del interior de la vaina) rallamos la nuez moscada y mezclamos todo bien con las que van en polvo (la canela y el jengibre.) Reservamos.
  • Limpiamos la calabaza y la cortamos en trozos alargados de unos tres por cinco centímetros y la salamos ligeramente.
  • Ponemos  una sartén con un par de cucharadas de aceite a fuego medio y cuando esté caliente añadimos la calabaza, dejando que se dore bien por todos lados pero cuidando que no se queme.
  • Cuando ya casi esté, agregamos la cucharada de especuloos y mezclamos bien con cuidado de no romper los trozos de calabaza. Dejamos unos minutos a fuego muy bajo para que se impregne con el aroma de las especias y servimos acompañado del arroz y con las hojas de hierbabuena picada. 


8 de marzo de 2013

Merluza a la naranja

La merluza, como todos los pescados blancos, tiene pocas grasas y un bajo nivel calórico pero es rica en proteínas completas de un alto valor nutritivo. Destaca su contenido en vitaminas del grupo B, y minerales tales como potasio, fósforo y magnesio.  Su carne suave y sabrosa, con pocas espinas, la hace apta para el consumo incluso de los más pequeños, siempre reacios al pescado, y su versatilidad en la cocina da lugar a muchas posibilidades al a hora de prepararla. Esta receta que os ofrezco hoy es muy sencilla y resultona, además de muy, muy rica.

Ingredientes para cuatro personas
750 gr. de merluza (lomos)
Dos cebollas
Un vaso de zumo de naranja
Una naranja para decorar el plato
Sal
Pimienta
Aceite de oliva
  • Pelamos y cortamos la cebolla en juliana no muy fina y la ponemos a pochar, a fuego suave, en una cazuela con un chorro de aceite de oliva y un poco de sal.
  • Cuando comience a estar trasparente subimos un poco el fuego y en cuanto comience a coger color (ojo que no se queme) añadimos el zumo de naranja y volvemos a bajar el fuego a medio bajo y dejamos que reduzca un poco.
  • Salpimentamos el pescado y lo agregamos a la cazuela con la piel hacia arriba. Tapamos  la cazuela y dejamos unos diez minutos o hasta que el pescado esté hecho. (No dejarlo mucho tiempo más para que no se reseque.)
  • Retiramos los lomos y si la salsa está demasiado líquida dejamos reducir un poco.
  • Emplatamos poniendo un par de cucharadas de cebolla en el plato y sobre ella el pescado. Regamos con la salsa y adornamos con una rodaja de naranja.

6 de marzo de 2013

Endibias gratinadas

De origen probablemente mediterráneo, la endibia es una variedad de la achicoria obtenida por medio de cultivo forzado y de la que se sabe que egipcios, griegos y romanos ya la consumían, aunque la variedad que actualmente conocemos se remonta sólo al siglo XIX. Al comprar las endibias hay que elegir ejemplares limpios y sin magulladuras, de color blanco, excepto las puntas de sus hojas, que deben ser de un color verde suave y brillante; son una buena fuente de potasio, calcio, fósforo, yodo y hierro, así como de vitaminas A y C; es aconsejable consumir las endibias, como todas las verduras, lo antes posible, pero aguantan bien cinco o seis días en el frigorífico. Aunque comúnmente se preparan en ensalada, lo cierto es que admiten muchas otras formas de hacerlas: desde una sencilla cocción al vapor y un suave aliño con buen aceite de oliva hasta una preparación algo más compleja ,como en este caso en el  que he partido de la clásica idea de acompañarlas con un queso fuerte, como el roquefort, lo que da un carácter fuerte y contundente a esta verdura un tanto desangelada, para rematarlas con un gratinado de bechamel que añade el toque suntuoso a un plato por lo demás muy sencillo de hacer y muy rico de saborear.

Ingredientes para cuatro personas
12 endibias
75 gr de queso roquefort
2 cucharadas de harina
50 gr de mantequilla
250 cl de leche
Una c/c de semillas de cilantro
Una c/c de granos de pimienta negra
½ c/c de nuez moscada
Una cucharada de nueces picadas
Un vasito de brandy
Sal

  • Cortamos un trocito de la parte del tallo de las endibias, (que es lo que más amarga) y quitamos las hojas exteriores. Cortamos longitudinalmente en dos las endibias y las hervimos al vapor durante diez minutos. Retiramos, escurrimos y reservamos. (Deben quedar lo más secas posible.)
  • En un cazo, y a fuego suave, ponemos el queso roquefort, lo aplastamos bien con un tenedor hasta que vaya fundiendo, y añadimos poco  a poco el brandy, removiendo bien para conseguir una crema suave.
  • Ponemos una cucharadita de esta crema sobre cada mitad de las endibias, uniéndolas a continuación y colocándolas en una fuente refractaria. Reservamos.
  • En una sartén ponemos la mantequilla a fuego bajo y cuando haya fundido añadimos la harina, removiendo bien, y dejamos que se haga durante unos minutos para que pierda el sabor a crudo pero cuidando que no se queme.
  • Vamos agregando la leche hirviendo, removiendo siempre para que no se hagan grumos; la cantidad de leche dependerá de la consistencia que deseemos para la bechamel. En este caso deberá quedar ligera pero no demasiado líquida.
  • Añadimos las especias bien trituradas y las nueces picadas, salamos con cuidado (recuerde que el roquefort ya lleva sal y su sabor fuerte no precisa de mucho más condimento) y mezclamos bien.
  • Finalmente, cuando ya tengamos nuestra bechamel a punto (será cuando se despegue sola de la sartén) la volcamos sobre las endibias y las llevamos al horno, que tendremos ya precalentado a unos 180º, y dejamos unos diez minutos, pasados los cuales gratinamos hasta que la bechamel coja un bonito color tostado, pero sin permitir que se queme.
  • Servir inmediatamente.  


4 de marzo de 2013

Judías verdes con salmón ahumado

Reivindicación de la sencillez, casi de la simplicidad: unas escuetas judías verdes al vapor. Rápidas de preparar, apetitosas y muy resultonas, son la receta ideal para esas personas que entran en la cocina mirando el reloj.  Aunque hay división de opiniones sobre sus origen, (América para unos, Asia para otros) parce que las judías verdes llegaron a Europa en el siglo XVI  traídas desde México por los españoles. Son ricas en vitaminas del grupo B, contienen Potasio, Calcio, Fósforo, Hierro, Magnesio, Cromo y Yodo y como son agua en un  90% y poseen abundante fibra y pocas calorías son ideales para dietas de adelgazamiento. Si acompañamos nuestras judías con una loncha de salmón ahumado estamos añadiendo un rico sabor, vitamina D y, ojo, mucho sodio. El aliño con aceite de oliva, ajo y perejil pone el toque alegre a una preparación que sorprenderá y encantará a nuestros comensales. (Un único pecado, en este caso: la temporada natural de las judías verdes  es la primavera y el verano, por lo que ahora hemos de utilizarlas de invernadero.)

Ingredientes para cuatro personas
1 kg de judías verdes
4 lonchas de salmón ahumado
2 dientes de ajo
Un manojillo de perejil
Aceite de oliva
Sal

  • Lavamos las judías verdes, retiramos los extremos, las cortamos en tiras a lo largo y las ponemos en la olla exprés, en la cestilla para cocer al vapor, con un vaso de agua y un poco de sal. Dejamos hacer 5 minutos desde que comience a salir el vapor. Despresurizamos la olla, escurrimos y reservamos.
  • En el mortero trituramos bien los ajos y el perejil previamente picado, añadimos  aceite de oliva al gusto y aliñamos las judías con esta mezcla.
  • Servimos acompañadas de una loncha de salmón ahumado.

28 de febrero de 2013

Alubias blancas con verduras

NOTA: Como parece que algunos amables lectores tienen dificultad para encontrar las alubias, aclaro que alubias y judías son la misma cosa. Así que tranquilos, mis queridos amigos: las alubias no faltan. Simplemente unas veces las llamo alubias y otras judías... (Cuestión de enriquecer -también- el lenguaje.)

Por estas tierras aún sigue haciendo un frío que pela como decían en mi pueblo, (mientras escribo esto veo caer la nieve detrás de la ventana.) Así que vamos a preparar un reconfortante plato de cuchara. Por su alto contenido proteínico, su riqueza en hidratos de carbono y fibra, minerales y vitaminas, las legumbres son una acertada solución para una comida sana y además rica al paladar. Habría que hacer una reivindicación de las legumbres, olvidar tópicos que  las asocian con absurdas ideas sociales (pobreza frente al consumo de carne considerado símbolo de riqueza, por ejemplo, o considerar su consumo como una cierta grosería gastronómica en contraposición a un falso refinamiento que las desprecia.) La forma tradicional de prepararlas, en estofados con abundantes añadidos de productos del cerdo (tan ricos, eso sí) las ha convertido en un plato del que huyen como de la peste los adeptos de y los adictos a las dietas de adelgazamiento y otros talibanes del placer del bien comer, pero pueden prepararse de muchas otras maneras no tan calóricas e igualmente suculentas. El problema de la flatulencia puede solucionarse con la adicción de una cucharadita de semillas de hinojo o de comino, lo que proporciona a demás un rico aroma y sabor a nuestra receta. Y basta de retórica. Vamos a preparar unas sencillas judías blancas con verduras: reconfortantes, como decía y realmente deliciosas.

Ingredientes para cuatro personas
400 gr de alubias blancas
Dos patatas medianas
Una cebolla
Un pimiento verde
Dos zanahorias
Un vasito de vino blanco
Una cucharadita de semillas de hinojo
Dos dientes de ajo
Dos hojas de laurel
Aceite de oliva
½  cucharadita de pimentón
Sal
Pimienta

  • Pondremos las judías en remojo la noche antes, y cuando nos pongamos a prepararlas las escurrimos y las lavamos bien al agua el grifo.
  • En la olla exprés ponemos los ajos enteros pero con un golpe para aplastarlos un poco, las judías, las semillas de hinojo, sal y un toque generoso de pimienta recién molida. Cubrimos con agua y dejamos hervir unos veinticinco minutos desde que comience a salir vapor.
  • Cuando ya estén, dejamos despresurizar la olla, colamos y reservamos. (Usaremos el caldo para cocinar las verduras.)
  • Lavamos y pelamos las verduras,  las troceamos en pequeños dados y las ponemos juntas  a pochar con un chorro de aceite y un poco de sal.
  • Cuando la cebolla comience estar trasparente añadimos el pimentón y rehogamos un par de minutos más.
  • Regamos con el vino, dejamos reducir y añadimos caldo justo para cubrir las verduras. Agregamos las hojas de laurel y dejamos a fuego bajo hasta que estén tiernas, vigilando que no se queden sin caldo.
  • Agregamos entonces las judías, mezclamos bien y damos un ligero hervor. Comprobamos de sal , apagamos el fuego y dejamos reposar unos minutos antes de servir.