10 de noviembre de 2015

Milhojas de setas y verduras de temporada



Puesto que estamos en plena temporada de setas, ese fastuoso regalo del otoño, vamos a preparar hoy una receta muy rica, muy sencilla y muy resultona. Y como cocinaremos todos los ingredientes al horno será además un plato saludable y ligero, equilibrado por el peso del hojaldre que nos aportará la energía de los carbohidratos. La confección de esta receta es, como digo, muy fácil aunque quizá un pelín laboriosa: habida cuenta de los diferentes tiempos de cocción de los ingredientes habrá que ir metiéndolos en el horno de forma escalonada para que se hagan correctamente y vigilando porque ya se sabe que cada horno es un mundo y los tiempos que a mí me han resultado útiles pueden no serlo para usted. En fin, y a modo de ejemplo, yo he tenido los rabanitos y las alcachofas 30 minutos, la lombarda 20 minutos y las setas 10 minutos. En realidad todas estas verduras podrían comerse crudas, así que déjese guiar también por su gusto a la hora de saborearlas. En cuanto a las setas, utilice las que sean más de su agrado o las que le resulte más fácil conseguir: yo he usado níscalos, cantarelos (también llamadas angulas de monte), shiitake y setas de chopo. Sea como sea tendremos un plato que encantará a todos.

Ingredientes para cuatro personas
2 láminas de hojaldre
Cuatro alcachofas
400 gr de lombarda
400 gr de setas variadas
12 rabanitos
Una bolsa de hojas de rúcula
Dos dientes de ajo (opcional)
1/2 cc de cominos molidos
Una ramita de romero fresco
El zumo de 1/2 limón
Aceite de oliva
Sal

  • Comenzamos precalentando el horno a 180º.
  • Con ayuda de un cortapastas o similar, cortamos cuadrados de hojaldre (necesitaremos 16), los ponemos en la bandeja de horno sobre una hoja de papel sulfurizado, cubrimos con otra hoja y ponemos un peso ligero encima para que la masa no suba demasiado. Horneamos hasta que esté cocida, retiramos entonces el papel y dejamos unos minutos con el grill encendido hasta que esté dorada. Sacamos y reservamos.
  • Mientras, vamos quitando las hojas exteriores de las alcachofas hasta dejar sólo el corazón que cortaremos en finas láminas, rociándolas con el zumo de limón.  Las envolvemos en papel de horno y reservamos.
  • Lavamos muy bien los rabanitos, los pelamos y los envolvemos en papel de horno junto con la ramita de romero. Metemos en el horno al mismo tiempo que el paquete de las alcachofas.
  • Cortamos en juliana fina la lombarda, desechando el tronco central, más duro. Envolvemos en papel de horno y cuando las alcachofas y rabanitos lleven diez minutos de cocción introducimos la lombarda.
  • Lavamos cuidadosamente las setas, las troceamos y las envolvemos por separado en papel de horno, y como antes, esperamos a que hayan pasado veinte minutos desde que pusimos en el horno alcachofas y rabanitos antes de ponerlas también a que se asen.
  • Una vez cocidas todas las verduras las sacamos del horno y las vamos salando al gusto y aderezando: mezclamos las setas, reservando algunas setas de chopo para decorar, y si usamos los ajos, pelamos estos, los picamos muy finamente y los mezclamos con las setas. Reservamos.
  • Molemos los cominos en el mortero, los añadimos a la lombarda, regamos con un poco de aceite de oliva y mezclamos bien. Reservamos. (Recuerde que el comino tiene un sabor muy intenso: sea prudente o todo el palto sólo sabrá a comino).
  • Y preparamos ya el plato: con ayuda del mismo cortapastas o molde vamos poniendo un cuadrado de hojaldre, sobre él las alcachofas. Otro cuadrado de hojaldre y sobre él las setas. Otro cuadrado de hojaldre y sobre él la lombarda, acabando con un cuadrado de hojaldre que coronamos con un manojito de las setas de chopo que habíamos reservado.
  • Terminamos el plato con unas hojas de rúcula aliñadas con aceite de oliva y sal y los rabanitos asados.

19 de octubre de 2015

Garbanzos con verduras, chorizo y panceta

Esto sí que son palabras mayores. Vamos a empezar la temporada de guisos con un plato contundente, digno de las mejores cocinas: terror de los cuentacalorías y solaz de paladares generosos, de esos que aceptan los sabores recios y los disfrutan sin remordimientos. Y la verdad es que, bien hecho, este guiso tampoco es que sea excesivamente calórico: basta con pasar previamente por la sartén (sin aceite) los dados de panceta y de hervir aparte unos minutos las rodajas de chorizo para que una y otro pierdan parte de sus grasas. Y es así de fácil:


Ingredientes para cuatro personas
500 gr de garbanzos
150 gr de chorizo de buena calidad
150 gr de panceta ahumada
Una o dos patatas según tamaño
Dos puerros
Una manojo de cebolletas pequeñas
Un pimiento verde
Dos dientes de ajo
Dos clavos de olor
Una hoja de laurel
Un vaso de vino blanco
Sal
Aceite de oliva

  • Ponemos en remojo los garbanzos la anoche de antes, y cuando nos pongamos a hacerlos los lavamos al chorro (suave) del grifo y los escurrimos bien. Los ponemos en la olla exprés junto con los clavos de olor y la hoja de laurel con agua justo para cubrirlos y dejamos hacer unos treinta minutos desde que comience a salir el vapor. (También puede usar garbanzos precocidos, en cuyo caso este paso no es necesario)
  • Mientras, pelamos y lavamos todas las verduras y las cortamos en juliana gruesa. Las patatas mejor cacharlas.
  • En una cazuela con un fondo de aceite freímos ligeramente los ajos picados no muy fino y cuando empiecen a dorarse los retiramos y los reservamos.
  • En ese mismo aceite, y a fuego suave, pochamos las verduras hasta que veamos que las cebolletas están blandas. Añadimos el vino y dejamos reducir. Reservamos.
  • En una sartén con un hilo de aceite, y a fuego suave, ponemos la panceta cortada en dados de unos dos centímetros y dejamos que suelten parte de la grasa. Retiramos a una plato con papel absorbente y reservamos.
  • Cortamos el chorizo en rodajas de medio centímetro y lo ponemos a hervir en un cazo con agua, unos cinco o seis minutos. Retiramos también a un plato con papel absorbente y reservamos.
  • Cuando los garbanzos estén y podamos abrir la olla los agregamos con su caldo a la cazuela de las verduras, mezclando todo muy bien. Añadimos la panceta, el chorizo y el ajo que teníamos reservado y dejamos que de un hervor para que se mezclen  bien los sabores.
  • Apagamos, dejamos reposar unos minutos y servimos en cazuelitas de barro individuales.

16 de octubre de 2015

Bizcocho anisado de yogur y frutos secos

Si hay una receta de éxito seguro, tanto entre los cocinillas como entre los comensales, esa es la del bizcocho en cualquiera de su múltiples variantes. Tan sencilla de hacer, a poco que se sigan unas mínimas reglas, que no hay blog de cocina que no incluya más de una versión. Y si del bizcocho de yogur hablamos, entonces el señor Google encuentra ochocientos mil resultados, que ya son bizcochos, en 0,28 segundos, que ya es rapidez. Y eso sólo en español. Esta variedad de bizcocho tiene la ventaja de que no hay que andar pesando y midiendo los ingredientes, pues el mismo recipiente del yogur sirve de medida para todo ellos. Bueno, en el caso del bizcocho que vamos a preparar hoy, de casi todos. Porque vamos a añadirle frutos secos, y semillas de anís, y ralladura de piel de limón, con lo que obtendremos una sinfonía de sabores, si se me permite la sonora hipérbole, tan sorprendente como rica. Y además muy atractivo a la vista pues el jarabe de arce que usaremos en lugar de azúcar le dan un bonito toque tostado, además de un ligero deje ahumado muy agradable.



Ingredientes
1 yogur natural (puede ser de limón, si lo prefiere)
1 medida de yogur de aceite de oliva suave
1 medida de yogur de jarabe de arce
3 medidas de yogur de harina
1 medida de yogur de almendras molidas
3 huevos
1 sobrecito de levadura tipo Royal
50 gr de pistachos limpios
50 gr de nueces limpias
30 gr de piñones limpios
Una cucharada generosa de semillas de anís verde
Una estrella de anís estrellado
La ralladura de la piel de un limón
Una cucharada de almendras picadas para decorar
Mantequilla para untar el molde

  • Precalentamos el horno a 180º.
  • Trituramos muy bien en el mortero las semillas de anís verde y la estrella de anís estrellado. Reservamos.
  • Mezclamos en un cuenco el yogur, el aceite, los huevos y el jarabe de arce y batimos bien hasta conseguir una crema suave.
  • Mezclamos aparte la levadura con la harina y vamos añadiendo esta mezcla tamizada a los ingredientes líquidos, batiendo bien para que se integren debidamente. Mejor hacerlo en dos veces.
  • Añadimos las almendras molidas, el anís que habíamos reservado y la ralladura de la piel del limón y mezclamos.
  • Recuerde que el bizcocho será más esponjoso cuanto más batamos la mezcla: puede usar una batidora a baja velocidad en este punto para conseguir una masa bien aireada.
  • Añadimos ahora los frutos secos: las nueces ligeramente trituradas. Los pistachos y piñones pueden ir enteros. Mezclamos bien y vertemos en un molde pintado con mantequilla y enharinado, procurando no llenarle más que en sus dos terceras partes.
  • Espolvoreamos con las almendras picadas y llevamos al horno.
  • Dependiendo del horno, alrededor de 40 minutos serán suficientes, pero lo mejor es hacer la prueba del pincho: si sale limpio, ya está cocido el bizcocho.
  • Esperamos que temple un poco, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla para que pierda el exceso de humedad. Y a disfrutarlo.

14 de octubre de 2015

Espaguetis a la mantequilla de ajo y perejil con langostinos y setas



Hace mucho que no cocinamos pasta, así que vamos a remediar esta carencia ya mismo. No vamos a insistir en que la pasta es uno de los alimentos más completos y saludables, ni vamos entrar en el (falso) debate sobre si engorda o no, porque es de lógica que eso dependerá de la cantidad que comamos y sobre todo de la salsa con la que la aderecemos. Pero sí voy a permitirme añadir que salvo problemas personales (alergias, intolerancias, enfermedades...) comer de todo en su justa medida es la mejor dieta. Y vamos al caso. El otro día preparamos una mantequilla con ajo y perejil (véalo aquí) que utilizaremos en esta receta, lo que va a dar un toque muy especial a nuestros espaguetis. Completaremos con unos langostinos y unas setas para obtener un plato tan rico como nutritivo.

Ingredientes para cuatro personas
400 gr de espaguetis
12 langostinos
300 gr de setas variadas
Dos hojas de laurel
Aceite de oliva
Sal

  • Pelamos los langostinos y los reservamos. (No tire las pieles y las cabezas: prepare con ellos un caldo que puede congelar para utilizar en otras preparaciones. Vea aquí cómo hacerlo.)
  • Estamos en época de setas así que vamos a utilizarlas frescas:  las lavamos con cuidado para eliminar la suciedad que puedan tener, las troceamos y las salteamos ligeramente en una sartén con un poco de aceite de oliva. Salamos con cuidado y reservamos.
  • Cocemos la pasta en agua abundante con sal y con las hojas de laurel siguiendo las instrucciones del fabricante: a su gusto, en todo caso.
  • Mientras se cuece la pasta ponemos en una cazuela la mantequilla a fuego suave y cuando se haya derretido añadimos los langostinos cortados en dos o tres trozos y los salteamos unos minutos.
  • Escurrimos bien la pasta y la añadimos a la cazuela donde tenemos los langostinos, removiendo bien. Agregamos las setas, dejamos un par de minutos y servimos inmediatamente.

12 de octubre de 2015

Patatas fritas al ajillo

No hay nada que nos guste más a los niños que un buen plato de patatas fritas. Sí, ya sé que no tienen muy buena prensa últimamente, como tantas otras cosas que nos hacen disfrutar: que si tiene muchas calorías, que si demasiadas grasas saturadas, sodio (sólo si se las pone mucha sal al servirlas, ojo) y azúcares...  Da la impresión de que el viejo y punitivo concepto del valle de lágrimas ha sido adoptado, en esta era de redes sociales y (teórico) descreimiento, por los cuentacalorías, esos asustadores profesionales empeñados en hacer de nosotros ancianos vigorosos (y aburridos). De modo que si usted quiere seguir con ese precioso tipo estilo Cassi van den Dungen y llegar sano como una lechuga a los 120 añitos, no siga leyendo. No siga leyendo porque vamos a preparar un plato de patatas fritas al ajillo con el que vamos a disfrutar como lo que somos: niños glotones.



Pero no vaya a pensar que freír patatas es la cosa más fácil del mundo: hay que seguir cuidadosamente unas pocas y sencillas reglas si queremos que los resultados sean para chuparse los dedos. Primero: hay que elegir la variedad de patatas más adecuada, como la Agria o la Mona Lisa. Y olvídese de las patatas congeladas y prefabricadas. Segundo: antes de ponerlas en la sartén conviene tenerlas, después de cortarlas,  unos minutos sumergidas en agua con el fin de que pierdan una parte del almidón. Eso sí: séquelas muy bien antes de echarlas al aceite o convertirá su cocina en un campo de batalla. Tercero: el aceite ha de ser abundante y de la mejor calidad, uno de oliva suave será una buena elección. Y, finalmente, freiremos en dos tiempos: al principio a fuego suave, y cuando comiencen a tomar color subiremos el fuego a vivo. Con ello conseguiremos un interior jugoso y una capa exterior crujiente. (Y si lo que quiere son patatas con estrella Michelin, siga los consejos de Heston Blumenthal.) Como remate, retírelas a una fuente con papel absorbente y sálelas a su gusto en el momento de servirlas bien calentitas.

Ingredientes para cuatro personas
Cuatro patatas grandecitas, variedad Agria o Mona Lisa
Dientes de ajo ad libitum
Aceite de oliva
Sal

  • Pelamos las patatas, las lavamos ligeramente al chorro (suave) del grifo, las cortamos en bastoncitos no demasiado finos y las ponemos en un cuenco con agua, donde las dejamos unos veinte o treinta minutos removiéndolas de tanto en tanto. Pasado este tiempo las escurrimos bien, las pasamos otra vez por el chorro (suave) del grifo, y las secamos muy bien.
  • Pelamos los ajos y los fileteamos. Reservamos.
  • Ponemos una sartén amplia con abundante aceite a fuego medio - bajo, y cuando esté caliente añadimos las patatas y dejamos que se vayan haciendo removiendo con cuidado para que no se peguen unas a otras.
  • Cuando empiecen a tomar color añadimos los ajos y dejamos un par de minutos más antes de subir el fuego.
  • Cuando las patatas tomen un apetitoso tono tostado (cuidado en este paso para que no se quemen) las vamos sacando, junto con los ajos, a una fuente con papel absorbente.
  • Servimos inmediatamente después de salar al gusto.