1 de febrero de 2013

Bestias del sur salvaje


Benh Zeitlin
Es esta la típica película festivalera: rodada con cuatro cuartos, (algo que hoy se valora mucho, a lo que parece) ópera prima de su autor, (joven y comprometido con el cine independiente… si es que algo así existe…) y rodada sobre un guión inexperto pero calculadamente tremendista…  Y claro, innecesario es decir que ganadora de premios en la meca de ese cine independiente (Sundance: Mejor película y mejor fotografía) y además en Cannes, meca del glamour… y del cine comercial (Cámara de Oro y Premio FIPRESCI.) ¿Qué más se puede pedir? ¿Alguna nominación a la lotería de los Oscar? Cuatro, entre ellas mejor película y mejor actriz. Ya se ve que reúne todos los ingredientes para volver locos tanto a los críticos más in como a los públicos más fashionably. Vale, pero ¿merece la pena? ¿Es para tanto? Pues ni sí ni no sino todo lo contrario. Entendámonos, no es una mala película, aunque a su autor le falta mucho por aprender. Pero tampoco es esa maravilla que unos y otros quieren vendernos. Yo diría que es una interesante película fallida porque la distancia entre lo que se propone y lo que consigue es demasiado grande.  Algo chirría en un guión que mezcla un escenario y unos personajes (donde la degradación humana y ambiental llega a extremos de pesadilla) con un intento de lirismo de inocencia new age puesto en boca de una niña de seis años. Ni siquiera la idea es original, ¿cuántas películas se ha rodado en las que se ve el mundo a través de los ojos de un niño? Y en mi opinión todas adolecen del mismo error: se trata en realidad de cómo creen los adultos que un niño ve el  mundo, algo que todos hemos olvidado… o magnificado e idealizado en nuestros recuerdos. También aquí se da ese curioso fenómeno, con el agravante de que la voz en off de la pequeña protagonista va desgranando ideas y reflexiones (tan bonitas, tan de manual de autoayuda) que mal casan ni con su edad ni con el mundo que la rodea. 

 
Metáfora, supongo, de la inocencia sobreviviendo en un mundo de degradación o quizá de la defensa de la libertad y el derecho a vivir y a morir como uno quiera, en ella Benh Zeitlin (que no sólo dirige sino que firma el guión y la música) acumula situaciones cuanto más al límite mejor en una carrera de obstáculos contra sí mismo, filmando con un estilo entre documental y free cinema que poco tiene de original y sí mucho de cansino y ya demasiado visto. Hay que destacar, desde luego, la fascinante interpretación de la pequeña Quvenzhané Wallis (pero un niño de seis años no interpreta: se muestra tal cual es… por eso hay algo de artificioso y poco digno en la decisión de nominarla a los Oscar…) un prodigio de desarmante naturalidad ante la cual el resto de intérpretes quedan casi empequeñecidos.  En fin, que lo mejor que se puede decir de esta peliculilla es que se deja ver, aunque aburre a ratos y resulta poco creíble en otros.





Ficha:
Título original: Beasts of the Southern Wild
Año de producción: 2012
Duración: 91 min.
País: USA
Dirección: Benh Zeitlin
Guión: Benh Zeitlin, Lucy Alibar
Música: Dan Romer, Benh Zeitlin
Fotografía: Ben Richardson
Reparto: Quvenzhané Wallis, Dwight Henry,
                Levy Easterly, Lowell Landes,
                Pamela Harper, Gina Montana,
               Nicholas Clark, Jovan Hathaway
Género: Drama

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