14 de julio de 2015

Tartaletas de manzana

Se dice que una manzana al día mantiene al médico lejos de casa. (Sobre todo, dicen que decía Churchill,  si se tiene buena puntería). Churchill y su afición a las frases ingeniosas, ya se sabe. O los aficionados a las frases ingeniosas de Churchill, que no se sabe qué es peor. Pero parece cierto que la manzana, de la que existen variedades (¡entre 5.000 y 20.000!) para todos los gustos y necesidades (culinarias) es una de las frutas con más valores nutritivos y saludables, y que aparte de comerla cruda tal cual, en la cocina puede usarse tanto en platos salados como dulces. Combina muy bien con  la carne de cerdo, por ejemplo, y es el ingrediente principal de la tarta tatin, uno de los dulce más refinados. Hoy vamos a preparar pequeñas tartaletas en las que usaremos manzanas de dos variedades distintas y preparadas de dos formas diferentes. El clavo de olor añade un sorprendente toque de sabor, y la crema de limón y manzana al vino corona un postre realmente rico, de esos que gustan a todos. Y como se dice ahora: sin azúcares añadidos.

Ingredientes (para seis tartaletas)
2 láminas de masa para empanadas
3 manzanas Granny Smith de buen tamaño
2 manzanas Golden
2 limones
6 clavos de olor
Un huevo
Una vaina de vainilla
Un vaso de vino blanco

  • Comenzaremos preparando las tartaletas. Para ello cortamos círculos de la masa con los que forraremos el interior de los moldes que vayamos a utilizar: flaneras individuales o moldes desechables de los usados para madalenas, por ejemplo, o cualquier otro que tengamos.
  • Con el horno precalentado a 180º,  las horneamos unos diez minutos o hasta que la masa empiece endurecerse levemente para ser manejable. No deben quedar del todo cocidas, pues se acabarán de hacer cuando ya las hayamos rellenado.
  • Sacamos y dejamos que se enfríen.
  • Ahora pelamos las manzanas Granny Smith, las cortamos en mitades, quitamos la parte der las semillas, las rociamos con zumo de limón y pinchamos en cada mitad un clavo de olor. Las envolvemos en papel sulfurizado (como en papillote) y las llevamos al horno unos quince minutos. Sacamos y dejamos enfriar.
  • Pelamos las manzanas Golden, las troceamos quitando la parte de las semillas y las  rociamos con zumo de limón.
  • Las ponemos en un cazo junto con la semillas extraídas de  la vaina de vainilla, la propia vaina y un par de finas  rodajas de limón con su piel y las cubrimos con el vino blanco. Llevamos a ebullición a fuego medio-bajo hasta que al aplastarlas con un tenedor las manzanas se aplasten bien.
  • Retiramos del fuego. Colamos y desechamos la vaina de vainilla y trituramos muy  bien las manzanas y las rodajas de limón con la batidora hasta conseguir una crema muy suave. Pasamos por el chino o por un colador y reservamos. Debe quedarnos una crema suave pero densa. En todo caso, usaremos el caldo de la cocción si es necesario para conseguir el punto necesario.
  • Retiramos los clavos de olor de las manzanas semiasadas, las cortamos en cuartos y estos en finas lonchas.
  • Ahora pintamos con huevo batido las tartaletas por dentro y por fuera, las rellenamos con la crema hasta la mitad, más o menos, y vamos colocando rodajas de manzana formando círculos para conseguir una especie de flor, de la que las rodajas de manzana serían los pétalos.
  • Llevamos nuevamente al horno nuestras tartaletas ya rellenas unos quince o veinte minutos más, vigilando para que no se quemen.
  • Retiramos y cuando hayan  templado las dejamos un par de horas en la nevera y servimos, decoradas con unas hojitas de menta o yerbabuena.
 

29 de junio de 2015

Gazpacho de aguacate y manzana

Con las cremas (o sopas frías) de vegetales pasa como con las hamburguesas: cualquier cosa que tenga su misma apariencia recibe el mismo nombre aunque no tenga nada que ver. Así nos encontramos con hamburguesas de lentejas, de soja texturizada (sea eso lo que sea) o de cualquier otro ingrediente exótico, olvidando que una hamburguesa es una porción de carne picada y cocinada a la brasa o a la plancha. Pues con los gazpachos pasa igual: el tradicional a base de tomates cede su nombre a cualquier brebaje de vegetales batidos: desde la sandía a las cerezas... o, en fin, como este, pasando por el aguacate y las manzanas. Eso sí, refrescantes, nutritivos, saludables y deliciosos sí lo son. Así que vamos a ello:

Ingredientes para cuatro personas
Dos aguacates
Dos manzanas Granny Smith
Un pepino
Un diente de ajo
Una cebolla morada
Un ramillete de cilantro fresco (cantidad al gusto)
50 ml de aceite de oliva
Una lima (su zumo)
Sal
Agua bien fría

  • Pelamos los aguacates y las manzanas, quitamos las semillas y los troceamos. Los ponemos en la batidora y regamos con el zumo de lima.
  • Pelamos el pepino, quitamos la parte central donde están las semillas y le añadimos a la batidora también troceado.
  • Agregamos el diente de ajo pelado, el cilantro bien picado y el aceite de oliva y trituramos hasta conseguir una crema fina que pasaremos por el chino o por un colador.
  • Añadimos ahora agua fría hasta conseguir la consistencia que prefiramos, salamos al gusto y dejamos reposar en la nevera un par de horas como mínimo.
  • Servimos decorado con una cucharada de cebolla morada cortada en juliana fina.

 

25 de junio de 2015

Dados de atún en papillote con patatas asadas, tomate, manzana y vinagreta de hierbas

Utilizar patatas asadas como guarnición es una práctica habitual en platos de carne, pero esta vez vamos a convertirlas en la base de un plato de pescado. El resultado es una excelente combinación de elementos nutritivos, saludable y apetitosa, muy adecuada para estos días ya casi veraniegos. Su preparación es muy sencilla, y al cocinarlos al horno los ingredientes conservan mejor sus propiedades, aroma y sabor. La mezcla de crudos (manzana y tomate) con los asados, rematada con la suave vinagreta de hierbas aromáticas y vinagre de jerez es otro punto a favor de esta rica y, hasta visualmente atractiva, ensalada.

Ingredientes para cuatro personas
500 gr de bonito fresco en dados
2 patatas grandes o cuatro medianas
Dos manzanas granny smith
Dos tomates maduros
Una cucharada de cilantro picado
Una cucharada de cebollino picado
El zumo de un limón
Vinagre de jerez
Aceite de oliva
Sal

  • Comenzamos preparando la vinagreta para que los sabores de sus ingredientes tengan tiempo de mezclarse bien: Trituramos en el mortero el cilantro y el cebollino con una pizca de sal. Añadimos aceite de oliva y vinagre de jerez en proporción de dos cucharas de aceite por media cucharadita de vinagre. Mezclamos bien y dejamos reposar.
  • Cortamos el atún en dados de dos centímetros (más o menos...) los rociamos con un chorrito de zumo de limón, los salmos ligeramente y los reservamos envueltos en papel de horno junto con una rodaja de limón.
  • Pelamos las patatas y las cortamos en dados de un tamaño aproximado al de los dados de atún, las envolvemos en papel de horno y las asamos , con el horno precalentado a 180º, unos cuarenta minutos o hasta que estén a nuestro gusto.
  • Unos veinte minutos antes de retirarlas, ponemos también el atún en el horno.
  • Mientras, pelamos las manzanas de las que retiraremos el centro con las pepitas, las cortamos en dados parejos con el atún y las patatas, rociamos con zumo de limón y reservamos.
  • Pelamos y retiramos las semillas de los tomates y cortamos la pulpa en juliana fina. Salamos ligeramente y reservamos.
  • Cuando atún y patatas estén a punto, los retiramos del horno y dejamos que templen. Mientras, pasamos la vinagreta por un colador fino.
  • Emplatamos con ayuda de una molde de cocina, comenzando con una base de patata, sobre la cual dispondremos el atún sobre el cual pondremos la manzana y coronamos con el tomate. 
  • Decoramos con unas ramitas de cebollino y cilantro y un chorro de la vinagreta, sirviendo el resto en una salsera para que cada comensal aliñe esta ensalada a su gusto.

 

22 de junio de 2015

Panna cotta con culis de cereza, lima y ribeiro

Tan italiana como la carbonara o el pesto, por no hablar de Sophia Loren o Lucky Luciano, la panna cotta (nata cocida) es uno de los postres más ricos con los que cerrar una buena comida. Elaborada a base de nata, leche y gelatina aromatizadas al gusto de cada uno, es usual acompañarla con mermeladas o compotas, con las que combina divinamente, sobre todo las de frutos rojos como grosellas, frambuesas o cerezas como en este caso, ya que el deje acido de estos frutos compensa el sabor un tanto empalagoso de la panna cotta. Y el culis (o coulis que es su nombre original: francés, cómo no) es una muy buena opción para dar color  y sabor al plato. Y este culis es muy especial, ya que para su elaboración no se ha utilizado azúcar, sino un ribeiro blanco y una rodaja de lima. El resultado, me atrevo a decir, es de chuparse los dedos. Con perdón.

Ingredientes para cuatro personas
1/2 litro de nata líquida
125 ml de leche
4 láminas de gelatina neutra
50 gr de azúcar
Una vaina de vainilla
150 gr de cerezas
250 ml de vino de ribeiro blanco
Una rodaja de lima

  • Ponemos las láminas de gelatina a hidratar en agua fría durante ocho o diez minutos.
  • Mezclamos la leche, la nata, el azúcar  y las semillas extraídas de la vaina de vainilla, así como la propia vaina, y lo llevamos a fuego medio hasta que comience a hervir. Bajamos entonces el fuego y dejamos cinco minutos más, removiendo de vez en cuando y vigilando para que no se nos pegue.
  • Retiramos del fuego, colamos y añadimos la gelatina bien escurrida, removiendo cuidadosamente  hasta que se haya disuelto.
  • Distribuimos en moldes, dejamos enfriar y ponemos en la nevera un mínimo de dos horas o hasta que haya cuajado la mezcla.
  • Mientras, preparamos el culis: Lavamos bien las  cerezas, las quitamos el hueso y las ponemos a hervir a fuego suave junto con el vino y la rodaja de lima hasta que estén blandas y el vino haya reducido casi por completo. Ojo. no deben quedar completamente secas.
  • Retiramos la rodaja de lima y trituramos muy bien las cerezas, pasando la crema así obtenida por un colador fino. Reservamos.
  • En el momento de servir, desmoldamos la panna cotta, napamos con el culis  y decoramos con un cereza deshuesada.
 

20 de junio de 2015

Arroz con sepia y langostinos

Vamos hoy con un arroz de vagas reminiscencias orientales gracias a la pequeña cantidad de garam masala añadido al arroz, lo que proporciona un sutil toque de sabor que combina a la perfección con el aroma del fumet de langostinos. Es un plato ligero y nutritivo, muy agradable al paladar ahora que empiezan las calores, y sin ninguna complicación a la hora de prepararlo. Y no se deje intimidar por los palillos, no es obligatorio utilizarlos. En realidad, en esta receta sólo forman parte del atrezzo de la foto. Y ahora, manos a la obra.

Ingredientes parea cuatro personas
400 gr de arroz
Una sepia grande
16 langostinos
2 zanahorias
La parte verde de un puerro
Dos hojas de laurel
1/2 cucharadita de garam masala
Un cucharada de cilantro picado
Un litro de agua
Sal
Aceite de oliva

  • Comenzamos preparando el garam masala. Vea aquí como hacerlo.
  • Seguimos con el fumet: pelamos los langostinos, reservando aparte la carne, las pieles y las cabezas.
  • En un cazo con un poco de aceite ponemos las pieles y las cabezas de los langostinos y los sofreimos un poco. Añadimos el puerro lavado y troceado en grueso, rehogamos unos minutos, cubrimos con el agua y salamos ligeramente. Dejamos hervir unos quince o veinte minutos a fuego suave, espumando cada vez que se forme espuma. Retiramos, colamos el caldo, agregamos las hojas de laurel y dejamos en infusión hasta el momento de utilizarlo.
  • Cortamos la sepia, bien limpia, en dados pequeños,  la salteamos tres o cuatro minutos en una sartén con una pizca de aceite, retiramos y reservamos al calor.
  • Pelamos y cortamos en dados muy pequeños las zanahorias.
  • En un cazo con un poco de aceite ponemos el arroz y las zanahorias y rehogamos hasta que el arroz este transparente. Cubrimos con agua hirviendo y dejamos que de un primer hervor hasta que reduzca y quede seco. Regamos entonces con el fumet de langostinos que tendremos bien caliente y dejamos hervir, añadiendo fumet según lo vaya pidiendo, y salando con cuidado: la sepia apenas lo necesita y los langostinos y el caldo ya llevan sal. Debe quedarnos un arroz seco y suelto.
  • Cuando el arroz ya casi esté, pasamos los langostinos por la plancha, vuelta y vuelta, salándolos a nuestro gusto, y reservamos. 
  • Añadimos el garam msala al arroz, mezclamos todos los ingredientes,  y servimos en cuencos, espolvoreado con el cilantro finamente picado