3 de febrero de 2013

Rollitos crujientes de acelgas y aguacate

Ya se sabe que las acelgas tienen muy pocas calorías, que son prácticamente agua (el 91%) lo que las hace ideales para los regímenes de adelgazamiento.  También son ricas en vitaminas A y B9, contienen mucho calcio y son diuréticas y al tener mucha fibra son también laxantes. (En casos de estreñimiento severo, se aconseja tomar medio vaso de zumo de acelga con una cucharada de aceite de oliva.) Son, en cambio, un plato un tanto insípido y aburrido al que conviene animar un poco para que resulte más apetecible. El hecho de ser tan parco en calorías hace que podamos combinarlo con otros ingredientes más calóricos. En esta receta que os ofrezco hoy la he mezclado con aguacate y crema fresca para dar forma a unos rollitos crujientes de masa filo en los que la textura cremosa del relleno contrasta deliciosamente con la masa frita.

Ingredientes para cuatro personas.
Un manojo grande  de acelgas
Un aguacate grandecito
Un paquete de masa filo
Dos o tres cucharadas de crema fresca
Sal
Pimienta
Aceite de oliva
Una bolsa de canónigos (opcional)

  • Lavamos y troceamos las acelgas y las ponemos a hervir en agua con sal. Con ocho minutos será suficiente. Escurrimos y reservamos.
  • Pelamos el aguacate y le ponemos en el vaso de la batidora junto con la crema fresca, una pizca de sal y pimienta al gusto. Trituramos bien y mezclamos con las acelgas.
  • Extendemos la masa filo y cortamos trozos de unos quince por veinte cm. Es mejor usar dos hojas, una sobre otra, para que el relleno no se salga.
  • Colocamos un par de cucharadas del relleno sobre la masa y enrollamos cuidadosamente, formando un rollito que freiremos en abundante aceite muy caliente hasta que la masa quede bien dorada pero cuidando que no se queme.
  • Escurrimos en papel absorbente y servimos .Podemos acompañar con una ensalada de canónigos aliñados con un poco de sal y un chorro de aceite de oliva.



1 de febrero de 2013

Bestias del sur salvaje


Benh Zeitlin
Es esta la típica película festivalera: rodada con cuatro cuartos, (algo que hoy se valora mucho, a lo que parece) ópera prima de su autor, (joven y comprometido con el cine independiente… si es que algo así existe…) y rodada sobre un guión inexperto pero calculadamente tremendista…  Y claro, innecesario es decir que ganadora de premios en la meca de ese cine independiente (Sundance: Mejor película y mejor fotografía) y además en Cannes, meca del glamour… y del cine comercial (Cámara de Oro y Premio FIPRESCI.) ¿Qué más se puede pedir? ¿Alguna nominación a la lotería de los Oscar? Cuatro, entre ellas mejor película y mejor actriz. Ya se ve que reúne todos los ingredientes para volver locos tanto a los críticos más in como a los públicos más fashionably. Vale, pero ¿merece la pena? ¿Es para tanto? Pues ni sí ni no sino todo lo contrario. Entendámonos, no es una mala película, aunque a su autor le falta mucho por aprender. Pero tampoco es esa maravilla que unos y otros quieren vendernos. Yo diría que es una interesante película fallida porque la distancia entre lo que se propone y lo que consigue es demasiado grande.  Algo chirría en un guión que mezcla un escenario y unos personajes (donde la degradación humana y ambiental llega a extremos de pesadilla) con un intento de lirismo de inocencia new age puesto en boca de una niña de seis años. Ni siquiera la idea es original, ¿cuántas películas se ha rodado en las que se ve el mundo a través de los ojos de un niño? Y en mi opinión todas adolecen del mismo error: se trata en realidad de cómo creen los adultos que un niño ve el  mundo, algo que todos hemos olvidado… o magnificado e idealizado en nuestros recuerdos. También aquí se da ese curioso fenómeno, con el agravante de que la voz en off de la pequeña protagonista va desgranando ideas y reflexiones (tan bonitas, tan de manual de autoayuda) que mal casan ni con su edad ni con el mundo que la rodea. 

 
Metáfora, supongo, de la inocencia sobreviviendo en un mundo de degradación o quizá de la defensa de la libertad y el derecho a vivir y a morir como uno quiera, en ella Benh Zeitlin (que no sólo dirige sino que firma el guión y la música) acumula situaciones cuanto más al límite mejor en una carrera de obstáculos contra sí mismo, filmando con un estilo entre documental y free cinema que poco tiene de original y sí mucho de cansino y ya demasiado visto. Hay que destacar, desde luego, la fascinante interpretación de la pequeña Quvenzhané Wallis (pero un niño de seis años no interpreta: se muestra tal cual es… por eso hay algo de artificioso y poco digno en la decisión de nominarla a los Oscar…) un prodigio de desarmante naturalidad ante la cual el resto de intérpretes quedan casi empequeñecidos.  En fin, que lo mejor que se puede decir de esta peliculilla es que se deja ver, aunque aburre a ratos y resulta poco creíble en otros.





Ficha:
Título original: Beasts of the Southern Wild
Año de producción: 2012
Duración: 91 min.
País: USA
Dirección: Benh Zeitlin
Guión: Benh Zeitlin, Lucy Alibar
Música: Dan Romer, Benh Zeitlin
Fotografía: Ben Richardson
Reparto: Quvenzhané Wallis, Dwight Henry,
                Levy Easterly, Lowell Landes,
                Pamela Harper, Gina Montana,
               Nicholas Clark, Jovan Hathaway
Género: Drama

31 de enero de 2013

Salteado de verduras con sepia

La sepia es un alimento con muchas y muy interesantes propiedades nutricionales, aporta una gran variedad de minerales (entre los que destaca el yodo y el sodio) y vitaminas (E, B3, B6, B12) lo que la convierte en un alimento recomendable, aunque… (ay, las temibles adversativas…) debido a su alto contenido en sodio conviene ser prudente con su consumo si se padece de hipertensión. Con todo, y si se tiene esto en cuenta, y puesto que su carne es rica y muy sabrosa, podemos permitirnos disfrutar de ella de vez en cuando. Combinada con verduras como en esta sencilla receta, constituye además un plato muy completo y nutritivo.

Ingredientes para cuatro personas
500 gr de verduras variadas
Cuatro sepias pequeñas
Dos dientes de ajo
Aceite de oliva
Sal
Pimienta

  • Lavamos las verduras (aquí se han utilizado judías verdes, cebolla, pimiento rojo y pimiento verde) y las cortamos en tiras.
  • En una sartén con una cucharada de aceite de oliva ponemos a dorar los ajos cortados en láminas. Retiramos y reservamos.
  • En la misma sartén ponemos las verduras, ligeramente salpimentadas, y las dejamos hacerse a fuego medio hasta que estén tiernas, moviendo cuidadosamente de vez en cuando. Entre cinco y ocho minutos deberían bastar, tienen que quedarnos al dente.
  • Cortamos la sepia también en tiras y la freímos con un hilo de aceite durante tres o cuatro minutos.
  • Montamos el plato con la sepia en el centro rodeada de las verduras y adornado con las láminas de ajo.

 

29 de enero de 2013

Carrilleras de ibérico al horno con patatas Hasselback

He aquí otra manera de preparar las carrilleras que va a darnos un resultado más que satisfactorio. Cocinadas al horno de esta forma quedan tan tiernas y jugosas que se deshacen en la boca y es un verdadero placer comerlas. En cuanto a la guarnición no he podido resistir la tentación de acompañarlas con unas patatas al estilo hasselback, esa forma de prepararlas famosa en toda la blogosfera, (no hay blog que no las incluya en algún momento.) Y con razón, pues no sólo están muy buenas sino que son realmente resultonas a la hora de adornar un plato. Y también son fáciles de preparar y lo bastante versátiles como para poder variar su preparación cambiando las especias o las hierbas empleadas. En esta receta además se hacen al mismo tiempo que la carne, con lo cual ahorramos tiempo (y energía.) La receta  de estas patatas tiene su origen  en una escuela- restaurante sueca, el prestigioso Hasselbacken, de donde toman el nombre.

Ingredientes para cuatro personas
Doce carrilleras de cerdo ibérico
Cuatro patatas medianas
Dos cebollas
Un vaso de vino blanco
½ l de caldo de verduras
Unas ramitas de romero
Pimienta
Sal
Aceite de oliva
50 gr de mantequilla
Dos cucharadas de harina

  • Limpiamos bien las carrilleras de las telillas y grasa que puedan tener, las salpimentamos, las pasamos ligeramente por harina y las doramos en una sartén con un chorro de aceite de oliva y a fuego vivo.  Reservamos.
  • En una cazuela que pueda ir al horno y que permita taparla ponemos las cebollas cortadas en rodajas, un par de ramitas de romero y la carne. Añadimos el vino y el caldo suficiente para cubrir y llevamos al horno que tendremos precalentado a 180º. Deberán hacerse durante al menos hora y media, vigilando que no se queden sin caldo..
  • Mientras, lavamos muy bien las patas porque vamos a asarlas con la piel. (Nota: conviene elegir patatas que sean más o menos del mismo tamaño y forma para que el tiempo de cocción sea el mismo y queden con un aspecto parecido a la hora de presentarlas.)
  • Las cortamos ahora en láminas pero sin llegar a separarlas y las salpimentamos sin escatimar la pimienta. (Hay un montón de trucos para conseguir cortarlas sin separar las rodajas: ponerlas encima de una cuchara, usar unos palillos chinos como tope… o simplemente tener cuidado.)
  • Introducimos entre las rodajas de las patatas una pizca de mantequilla, las colocamos en una fuente apta para el horno y reservamos.
  • Cuando falten unos cuarenta y cinco minutos para que la carne esté hecha  las llevamos al horno para así tenerlas asadas al mismo tiempo. A media cocción introducimos unas hojas de romero entre las rodajas y regamos con un hilo de aceite de oliva.
  • Cuando la carne esté tierna retiramos las tajadas que reservaremos al calor. Ponemos en el vaso de la batidora la cebolla y un tres o cuatro cucharadas del caldo, trituramos bien y pasamos por el chino o por un colador, dejando reducir luego un poco si ha quedado una salsa demasiado clara.También puede espesarse con media cucharadita de maicena. Comprobamos de sal y rectificamos si es necesario.
  • Salseamos con ella los platos y colocamos encima la carne acompañada de las patatas.

27 de enero de 2013

Muffins de jamón y queso

Aunque los muffins son muy parecidos a las madalenas y se elaboran de manera muy similar, hay algunas diferencias en la forma de prepararlos que hacen que el resultado sea diferente. La masa de los muffins apenas se bate, con el fin de que la mezcla no contenga demasiado aire y la miga quede más compacta, menos ligera que las madalenas, en las que sí debe batirse bien la mezcla para que nos queden esponjosas. El muffin, además, suele rellenarse con frutas, mermeladas, etc. a diferencia de la madalena que, por lo menos la tradicional, es siempre sólo de masa. Esa característica de los muffins de ir rellenos hace que sea casi lógico el paso de los habituales ingredientes dulces a los salados, dando lugar a esa otra delicia que son los muffins salados. Como éstos que os ofrezco hoy: ricos, fáciles de hacer y muy sabrosos. Yo los he hecho mezclando un poco los estilos, aumentando un poco el batido de la masa. Así, la miga queda algo menos compacta que en los muffins pero un poco menos esponjosa que en las madalenas. En todo caso, eso va en gustos… o en amor a la ortodoxia. 
Ingredientes para una docena de muffins
150 gr de harina de trigo
175 ml de leche
1 huevo
50 gr de mantequilla
50 ml de aceite de oliva suave
½ sobre de levadura Royal
¼ de cucharadita de café de bicarbonato
75 gr de queso emmental rallado
50 gr de jamón serrano
Una cucharada de nueces picadas
Una cucharada de semillas de hinojo
Una cucharada de semillas tostadas de sésamo
Una cucharadita de semillas de amapola

  • Mezclamos bien en  un cuenco los ingredientes secos: la harina, que tamizaremos con ayuda de un colador, la levadura, el bicarbonato y las semillas de hinojo bien machacadas.
  • En otro cuenco mezclamos los ingredientes húmedos: la  leche, la mantequilla derretida, el aceite y el huevo y los mezclamos batiendo ligeramente.
  • Hacemos un hueco en el recipiente donde tenemos la harina y volcamos en él la mezcla húmeda, batiendo con las varillas para conseguir una masa homogénea. (Aquí es donde se debe batir más o menos según queramos obtener una miga más o menos esponjosa.)
  • Añadimos el jamón bien picado y el queso, mezclamos todo y dejamos reposar en el frigorífico unos diez minutos, mientras se precalienta el horno a unos 200º.
  • Pasado ese tiempo rellenamos los moldes que vayamos a utilizar llenando sólo dos terceras partes de los mismos, y espolvoreamos con las nueces picadas, el sésamo y las semillas de amapola.
  • Llevamos al horno manteniendo unos cinco minutos la temperatura fuerte, para bajar  luego a 180º, y dejamos que se hagan durante unos treinta minutos, o hasta que se vea que están hechos.
  • Esperamos a que se entibien y ya podemos servirlos, aunque yo los prefiero cuando ya han reposado unas cuantas horas y la miga se ha asentado. 
(No se me ha olvidado la sal, es que el jamón y el queso ya llevan bastante)