18 de septiembre de 2013

Brócoli gratinado con jamón y cominos

Hace unos días aprovechamos el tallo interior de un brócoli como guarnición de un plato de pescado. Hoy vamos a aprovechar los ramilletes o cabezuelas del brócoli para preparar un delicioso gratinado con una besamel de jamón y cominos. Según nuestra santa madre Wikipedia, "el diindolylmethane que se encuentra en el brócoli es un potente modulador de la respuesta del sistema inmunitario innato con actividad anti-viral, anti-bacteriana y anti-cancerígena."  Y sigue: "Hervir el brócoli reduce los niveles de compuestos anti-cancerígenos, como el sulforafano, con pérdidas del 20-30% después de cinco minutos, el 40-50% al cabo de diez minutos, y el 77% después de treinta minutos. Sin embargo, otros métodos de preparación, tales como la cocción al vapor, el horno de microondas, y el salteado en wok, no tienen ningún efecto significativo sobre los compuestos."  Y por si fuera poco, resulta que "Hay estudios que revelan que un elevado consumo de brócoli puede reducir el riesgo de cáncer de próstata agresivo. El consumo de brócoli también puede ayudar a prevenir enfermedades cardiacas." Vamos, que uno se pone enfermo porque quiere... habiendo estas farmacias naturales. De forma que vamos a ello.

Ingredientes para cuatro personas
750 gr de brócoli
100 gr de jamón picado
Una cebolla mediana
500 cl de leche
3 cucharadas de harina
1/2 cucharadita de cominos
Nuez moscada
Sal
Perejil
Aceite de Oliva

  • Separamos los ramilletes del brócoli y los hacemos al vapor (según recomendación de quienes de esto entienden, para evitar la pérdida de los valores nutritivos) durante unos ocho o diez minutos.
  • Retiramos del fuego y los colocamos en una fuente de horno. Reservamos.
  • En una sartén ponemos un par de cucharadas de aceite a fuego bajo y pochamos la cebolla pelada y cortada en brunoise (juliana fina.) Cuando ya esté, escurrimos el exceso de aceite, añadimos la harina, removiendo bien, y dejamos que se haga durante unos minutos para que pierda el sabor a crudo pero cuidando que no se queme.
  • Vamos agregando la leche, removiendo siempre para que no se hagan grumos; la cantidad de leche dependerá de la consistencia que deseemos para la bechamel. En este caso deberá quedar ligera pero no demasiado líquida.
  • Añadimos el jamón picado, salamos con cuidado (recuerde que el jamón  ya lleva sal) y mezclamos bien.
  • Finalmente añadimos el perejil finamente picado, las especias (los cominos bien triturados y la nuez moscada recién rallada) removemos bien y volcamos nuestra bechamel sobre los ramilletes de brócoli.
  • Llevamos al horno que tendremos precalentado a unos 180º, y dejamos unos diez minutos, pasados los cuales gratinamos hasta que la bechamel coja un bonito color tostado, pero sin permitir que se queme.
  • Servir inmediatamente.  

 

Premio en Blogdeldia

En Blogdeldia han tenido la gentileza de elegir La Gastrocinemia, o sea, este blog, como Blog del Día. Naturalmete se lo agradezco muchísimo. Aquí podéis verlo.








16 de septiembre de 2013

Contramuslos de pollo a la cerveza

Volvemos con otra receta en la que vamos a utilizar contramuslos de pollo. Esta vez aderezados con una sabrosa salsa a base de cerveza. Usar la cerveza para cocinar, sobre todo en guisos, pero también para marinados, es una opción muy interesante que aporta un sabor muy especial que podemos resaltar o atenuar con hierbas aromáticas o especias diversas. Resulta ideal para los guisos de pollo, ahora que esta carne, debido a su masiva producción industrial, resulta la mayoría de las veces tan insípida. La cremosidad que ofrece una salsa a la cerveza, tan apetitosa para mojar pan, es un motivo más su uso.

Ingredientes para cuatro personas.
Ocho contramuslos de pollo deshuesados
300 ml de cerveza de buena calidad
250 ml de caldo de pollo
Dos cebolletas
Dos dientes de ajo
100 gr de panceta ahumada en dados
Una tarrito de trufas negras
Una cucharadita de semillas de cilantro
1/2 cucharadita de granos de pimienta negra
5 clavos de olor
Sal
Aceite de oliva

  • Cortamos en dos los contramuslos de pollo, los limpiamos bien de la grasa que puedan tener y los salamos ligeramente.
  • En una cazuela con dos o tres cucharadas de aceite los doramos bien por todos lados, retiramos y reservamos.
  • En el mismo aceite rehogamos durante unos minutos los dados de panceta procurando que no se hagan mucho. Retiramos y reservamos.
  • En el mismo aceite ponemos a pochar la cebolleta picada en juliana, con una pizca de sal. Si es necesario añadimos una pizca más de aceite. A media cocción agregamos los ajos pelados y picados.
  • Cuando ya esté, retiramos el exceso de aceite, regamos con la cerveza y dejamos hasta que reduzca a la mitad. Agregamos entonces el caldo de pollo y las especias bien machacadas y dejamos que se haga unos cinco minutos más.
  • Trituramos toda la salsa en la batidora y pasamos la mezcla por el chino o un colador, comprobamos de sal y volvemos a poner al fuego esta salsa a la que añadiremos los contramuslos, los dados de panceta y la trufa bien picada.
  • Tapamos y dejamos hacer unos cinco minutos más.
  • Al servir, salseamos el plato y sobre esta salsa ponemos los trozos de carne junto con unos dados de panceta y unos trocitos de trufa.
 

13 de septiembre de 2013

Solomillo de bonito en salsa verde con brócoli

Aprovechemos que aún estamos en temporada de bonito, que en España va de mayo a octubre. El bonito es un delicioso pescado azul, así que vamos disfrutar de su excelente sabor y aprovechar sus propiedades nutritivas, que son muchas, puesto que nos aporta vitaminas del grupo B, así como calcio, mineral en el que es muy rico. Conviene recordar que como todo pescado azul tiene una carne muy delicada, por lo que hay que cuidar los tiempos de cocción para no pasarse y que quede en su punto. El bonito se puede preparar de muchas formas, siendo uno de los pescados más usados a la hora de preparar escabeches, por ejemplo. Hoy vamos a hacer una receta muy sencilla y de resultados más que espectaculares, ya que la salsa verde es en verdad muy gustosa. Como guarnición vamos a utilizar una parte del brócoli que normalmente se desecha: el tronco central. Sin embargo resulta tan nutritivo como el resto del brócoli, está muy bueno y da un aire muy vistoso al plato. (Y, además, no están los tiempos para tirar nada, ¿verdad?)

Ingredientes para cuatro personas
Cuatro solomillos de bonito de unos 150 gr cada uno
Una cebolleta
Dos dientes de ajo
150 ml de vino blanco
150 ml de caldo de pescado
Un manojo de perejil
Una cucharada de harina
Un brócoli
Sal
Pimienta
Aceite de oliva
  • Salpimentamos los solomillos de bonito y los reservamos.
  • Retiramos los ramilletes del brócoli, que guardaremos para otras recetas, dejando el tronco central.
  • Le cortamos en finas lonchas y le hacemos al vapor durante unos quince minutos. Debe quedar tierno pero no blandengue. Reservamos.
  • En la batidora trituramos una cucharada de perejil con un poco de agua y reservamos.
  • Pelamos los ajos, los troceamos finamente y los doramos ligeramente en una sartén con un par de cucharadas de aceite, sin dejar que se quemen. Cuando vayan cogiendo color añadimos la cebolleta picada en brunoise (juliana muy fina) y pochamos todo a fuego suave. Cuidado, la cebolleta se hace en seguida.
  • Cuando ya esté, añadimos la harina y rehogamos un par de minutos, regamos con el vino blanco y mezclamos bien, dejando que dé un hervor.
  • Agregamos ahora una cucharada de perejil bien picado, el caldo de pescado, el zumo del perejil que habíamos batido y las rodajas de brócoli y dejamos hervir un par de minutos.
  • Añadimos los solomillos de bonito y los hacemos dos o tres  minutos por cada lado.
  • Emplatamos poniendo una cucharada de la salsa por encima del solomillo y acompañamos con las rodajas de brócoli.

11 de septiembre de 2013

Quiche de calabaza, jamón y queso

La quiche, esa especie de tarta salada sobre masa quebrada y original de la región francesa de Lorena, es una buena manera de experimentar con texturas y sabores diversos ya que admite toda clase de mezclas, con la única condición, claro está, de que estas resulten armónicas y gratas al paladar. Pero cumplido este requisito no hay otro límite que el de la imaginación del cocinero. Los únicos ingredientes imprescindibles, comunes a todas las quiches que se preparen, son la leche y los huevos. El resto, como ya he dicho, queda librado a la imaginación e inspiración del artista. O a las existencias en la despensa. Hoy os propongo una quiche en la que la mezcla está compuesta de calabaza, una combinación de cuatro quesos y jamón serrano más cebolla y puerro. Como colofón, dos cucharadas de semillas de sésamo tostadas y molidas añaden su rico sabor avellanado.  El resultado es muy apetitoso y la textura resulta tan suave como atractiva. Veámoslo. Ah, la mezcla de quesos se puede encontrar ya preparada en el comercio. (Nota: por favor, no diga nunca pasta brisa, absurda traducción del francés pâte briseé)

Ingredientes
Una lámina de masa quebrada
400 gr de calabaza limpia
100 gr de queso (mezcla de 4 quesos para fundir)
100 gr de jamón serrano picado
3 huevos
250 cl de leche evaporada
Una cebolla
Dos puerros
2 cucharadas de semillas tostadas de sésamo
Sal
Pimienta
Clavo de olor, Nuez moscada
                                                                                  
  • Forramos un molde con la lámina de masa quebrada, pinchamos el fondo para evitar que suba y la ponemos al horno previamente calentado hasta que la masa comience a dorarse.  Sacamos del horno y reservamos.
  • Ponemos a cocer la calabaza limpia y troceada junto con cuatro o cinco clavos de olor. Cuando esté tierna, la escurrimos y la trituramos con la batidora, junto con un cacillo del agua de la cocción, hasta conseguir una crema suave. Reservamos.
  • Pelamos y cortamos en juliana la cebolla y los puerros y los pochamos con un poco de aceite y una pizca de sal, cuidando que no cojan color. Es preferible añadir el puerro cuando la cebolla casi esté lista, ya que tarda menos en hacerse. Escurrimos bien el aceite sobrante y reservamos.
  • En un cuenco batimos los huevos, añadimos la leche, las semillas de sésamo molidas y el resto de los ingredientes, la pimienta y la nuez moscada al gusto, y vamos mezclando bien sin batir para que la mezcla no coja aire. Compruebe de sal, pero recuerde que el jamón y la mezcla de quesos suele llevar bastante.
  • Vertemos ahora la mezcla en nuestra galleta de masa quebrada (sin sacarla del molde, claro está) y horneamos a unos 180º hasta que haya cuajado. (Compruebe pinchando con un palillo para saber cuándo está.)
  • Sírvala, y a disfrutar.