
Un
albondigón no es más que una albóndiga
muy grande, definición que hasta el mismísimo
Pero Grullo firmaría. No
he encontrado información sobre el origen de este plato, por lo demás muy, muy
rico, (aparte de alguna anécdota chusca sobre cuñadas imaginativas, cuya
procedencia callaré discretamente) pero en realidad se trata de algo parecido a
lo que comúnmente se conoce como
pastel
de carne, aunque cocido como las albóndigas en lugar de horneado. El nombre
deriva, supongo, del procedimiento para su elaboración, que es exactamente el
mismo que seguimos para hacer albóndigas, con la única diferencia
de que en lugar de hacer varias bolitas pequeñas
hacemos una única
bola muy grande: o
sea, un
albondigón. El resultado,
sin embargo, es muy diferente porque en realidad la tal albóndiga gigante
recuerda más a una salchicha o al típico
redondo
de ternera, y como éste se sirve cortado en lonchas. En cuanto a la carne,
puede ser la que cada uno prefiera o mezcla de varias, y puede aliñarse con
hierbas y especias al gusto. Yo he elegido el pavo, una carne con un contenido
muy bajo en grasas y rica en vitaminas además de muy económica.
Ingredientes
para cuatro personas
500 gr de
carne de pavo picada
75 gr de
picadillo de jamón serrano
Un huevo
Dos dientes
de ajo
1 litro de
caldo de verduras
Un vaso
pequeño de vino blanco
Una
cucharada generosa de cebollino picado
Una
cucharada generosa de perejil picado
Una cucharadita
de pimienta verde en grano
Tres o
cuatro cucharadas de pan rallado
Una
cucharada de harina
Una cebolla
Dos puerros
Un pimiento
verde
Una o dos zanahorias,
según tamaño
Un tomate
grande maduro
Sal
Aceite de
oliva
- En un cuenco, adobamos la carne la noche antes con las
hierbas, el picadillo de jamón, la pimienta en grano, los ajos finamente
picados y un poco de sal, mezclando bien para formar una masa homogénea. Tapamos
con film trasparente para evitar que se reseque y reservamos en la nevera.
- Cuando nos pongamos a prepararlo, agregamos el huevo y
mezclamos bien, añadiendo pan rallado hasta conseguir una masa manejable.
- Damos forma a nuestro albondigón, de manera que nos quede
una especie de salchicha gigante. (Con la cantidad de carne especificada
deberíamos obtener un albondigón de unos quince centímetros de largo, más
o menos.)
- Enharinamos ligeramente y doramos el albondigón en aceite
muy caliente, dándole vuelta para que se dore bien por todas partes. Se
trata de conseguir una costra crujiente que permita cocinarse el interior
de la carne sin que pierda jugos. Cuidado que no se queme. Sacamos y
reservamos.
- En ese mismo aceite, y a fuego bajo, pochamos la cebolla
cortada en juliana. Cuando comience a estar trasparente escurrimos bien
del exceso de aceite y la pasamos a una olla junto con el tomate pelado y
picado y dejamos rehogar unos minutos.
- Añadimos el albondigón, regamos con el vino y dejamos
reducir. Cubrimos con el caldo hirviendo y dejamos hacer unos treinta
minutos a fuego suave.
- Mientras, cortamos en tiras muy finas los puerros, el
pimiento verde y las zanahorias y los salteamos en una sartén con una
pizca de aceite y un poco de sal.
- Retiramos el albondigón y dejamos que se atempere un poco
antes de cortarlo en rodajas.
- Pasamos por la batidora el caldo parea conseguir una salsa,
corregimos de sal si es necesario y la ponemos a reducir a fuego bajo hasta
conseguir la consistencia que prefiramos.
- Finalmente, servimos las rodajas de albondigón regadas con
la salsa y acompañadas con las verduras.
