4 de noviembre de 2013

Salmón con almejas y alcachofas

Llega ya por estos lares la época de los guisos y los guisotes, siempre tan calóricos. Y alimenticios, como se decía antes. Pero lo cierto es que se puede preparar un buen guisado, sabroso, nutritivo y sano sin convertirlo en una ensalada de calorías, y los pescados son una solución excelente para lograrlo: las cazuelas y calderetas de la cocina tradicional son un buen ejemplo de ello. Hay que recordar, eso sí, que los pescados necesitan mucho menos tiempo de cocción y según qué pescado incluso puede, y debe, hacerse sólo con el calor residual  de cocinar unas verduras con las que por lo demás el pescado combina perfectamente. Y salvo alguna excepción, por lo delicado de su carne, casi cualquier pez vale para aprestar un buen plato de guiso. Pues vamos a ello. En este caso tenía unas rodajas de salmón, así que en lugar de trocearlas he decidido utilizarlas enteras, y el resultado ha sido no sólo vistoso sino muy satisfactorio, aunque si usted prefiere usar lomos, lo único que tiene que hacer es cortarlos en dados y proceder de la misma forma. Sólo hay que procurar no pasarse en el tiempo de cocción para que el salmón quede jugoso.

Ingredientes para cuatro personas
4 rodajas de salmón
Dos cebollas grandecitas
8 alcachofas
300 gr de almejas
250 ml de vino blanco
250 ml de caldo de pescado
Un ramillete de perejil
Dos dientes de ajo
Un limón
Aceite de oliva
Sal
Pimienta

  • Salpimentamos el pescado, lo rociamos con el zumo del limón y reservamos.
  • Pelamos las cebollas y las cortamos en aros y luego en tiras y las pochamos a fuego suave en una cazuela con un chorro de aceite de oliva y una pizca de sal.
  • Limpiamos las alcachofas de las hojas exteriores dejando sólo el corazón que cortaremos en cuartos y reservamos en agua con zumo de limón para evitar que se ennegrezcan.
  • En el mortero majamos los ajos con el perejil, mezclamos con un chorro de vino y reservamos.
  • Cuando la cebolla esté blanda, pero sin que coja color, retiramos el exceso de aceite y añadimos las alcachofas y el majado de ajo y perejil. Rehogamos unos momentos hasta que reduzca y regamos con el vino y el caldo de pescado, justo para cubrir las verduras, y dejamos hervir a fuego bajo hasta que las alcachofas estén tiernas. No deben quedar muy blandas, unos quince o veinte minutos como máximo deberían ser suficientes. Vigilamos que no se pegue el guiso, y si es necesario añadimos un poco más de caldo de pescado. Pero tiene que quedar un caldo espesito.
  • Cuando ya estén, comprobamos de sal y agregamos las almejas bien lavadas y las rodajas de salmón, bajamos un poco el fuego y esperamos hasta que se abran las almejas. Apagamos el fuego y dejamos reposar unos minutos.
  • Emplatamos con la cebolla como fondo del plato y con la alcachofas y las almejas rodeando las rodajas de salmón. 


1 de noviembre de 2013

Pastel de carne

Aunque por lo general usamos la carne picada para la confección de las típicas albóndigas  o los no menos típicos filetes rusos, lo cierto es que podemos utilizarla para hacer platos un poco más imaginativos. Este pastel de carne (y verduras) que hoy os propongo reúne lo mejor de ambos mundos: las proteínas de la carne y los huevos junto a los minerales y la fibra de la verdura.  Su preparación es sencilla y el resultado espectacular,  y además nos permite tenerlo preparado con antelación, incluso varios días, ya que se conserva muy bien en la nevera.  Para aligerar un poco las calorías de nuestro pastel vamos a hacer las verduras al vapor en lugar de pocharlas en aceite... y las aceitunas le dan el toque festivo a la presentación. La carne puede emplearse del tipo que se prefiera: ternera, cerdo, pollo o pavo... o mezcla de cualquiera de ellas. En cuanto a las aceitunas, si viéramos que están demasiado saladas podemos lavarlas unos minutos al chorro del grifo. Un consejo final: la (doble) cocción de las verduras destruye la mayor parte de las vitaminas de la misma, así que es buena idea servir este pastel acompañado de una buena y variada ensalada.

Ingredientes
500 gr de carne picada
Dos zanahorias
Dos cebolletas
Un pimiento verde
Dos puerros
3 huevos
75 gr de picadillo de jamón
Una docena de aceitunas manzanilla deshuesadas
Sal
Pimienta
Nuez Moscada
125 gr de miga de pan empapada en leche

  • Lavamos, pelamos y cortamos en juliana las verduras y las hacemos al vapor durante quince minutos. Escurrimos bien, trituramos en la batidora y reservamos.
  • Regamos la miga de pan con la leche y dejamos que empape bien.
  • En un cuenco ponemos la carne, los huevos batidos ligeramente, la miga de pan bien escurrida,  el puré de verduras, el picadillo de jamón  y las aceitunas enteras y mezclamos hasta conseguir unas pasta homogénea. Salpimentamos (cuidado: recuerde que las aceitunas y el jamón ya llevan sal) y añadimos nuez moscada al gusto. (Pero no sea tacaño con ella.)   
  • Untamos ligeramente con aceite el interior de un molde y lo espolvoreamos con harina o pan rallado. Vertemos en él nuestra mezcla de carne y verduras y llevamos al horno que tendremos precalentado a unos 190º. El tiempo de cocción deberá estar en torno a los 45 minutos o una hora, dependiendo del tipo de horno. La prueba del pincho nos ayudará a saber cuándo está listo nuestro pastel.
  • Dejamos enfriar y desmoldamos. Recuerde que puede conservarse tres o cuatro días en la nevera sin problemas. En ese caso cúbralo con film de plástico para evitar que se reseque. 


30 de octubre de 2013

Berenjenas con sepia

La sepia es uno de esos ingredientes que por lo general hacemos a la plancha, ya que su rápido tiempo de cocción la hace muy adecuada para este tipo de preparación que además respeta su sabor. Pero lo cierto es que la sepia es también muy adecuada para guisos y estofados, aparte de su invaluable aporte a los arroces y paellas. Por su parte, la berenjena, a la que casi siempre condenamos al relleno, puede utilizarse también guisada junto con otras verduras. Su pulpa esponjosa apenas necesita un hervor, por lo que (a lo que íbamos) resulta una buena compañía para la sepia, a la que no debemos hacer durante más de tres minutos o se nos quedará dura y gomosa. De todas formas, elegiremos sepias pequeñas que son las que necesitan menos tiempo de cocción. Cuidado: recuerde que la sepia es rica en sodio y colesterol, si usted tiene algún problema con uno u otro, tenga esto en cuenta.

Ingredientes para cuatro personas
Cuatro sepias pequeñas
Dos berenjenas
Dos tomates
Dos cebolletas
Dos dientes de ajo
Dos o tres hojas de laurel
Unas ramitas de perejil
500 cl  de caldo de pescado
Sal
1/2 cucharadita de pimentón dulce
Aceite de oliva

  • Lavamos bien las berenjenas, las secamos y las troceamos. (Para quitar el sabor ligeramente amargo que suelen tener, las salamos abundantemente y las dejamos escurrir durante una media hora. Las lavamos después al grifo para eliminar el exceso de sal y ya las tenemos listas para cocinarlas.) Reservamos.
  • Limpiamos, lavamos y troceamos la sepia. Reservamos.
  • Pelamos la cebolleta, la cortamos en juliana y la pochamos en una cazuela con un chorro de aceite y una pizca de sal. A media cocción añadimos los ajos pelados y picados en fino, el tomate pelado y troceado y cocemos unos minutos más hasta que la cebolleta esté blanda.
  • Retiramos el exceso de aceite, agregamos las berenjenas, la sepia, las hojas de laurel y el pimentón y rehogamos un par de minutos.
  • Regamos con el caldo justo para cubrir, comprobamos de sal y dejamos hasta que veamos que la sepia está tierna, pero recuerde que no debe hervir más de tres o cuatro minutos.
  • Servimos con un poco de perejil picado por encima.

28 de octubre de 2013

Muslitos de pollo asados al aroma de limón y cilantro

Los muslos de pollo son una buena opción, relativamente barata además, para preparar un plato muy apetitoso y nutritivo. Y puesto que asarlo es una de las formas tradicionales de hacer el pollo, vamos a seguir hoy la tradición. Intentaremos conseguir muslos de pollo de corral, de carne más sabrosa que los insípidos pollo de producción industrial. Los haremos a fuego un poco más lento de lo habitual, con lo cual conseguiremos que nos queden más jugosos y con su carne bien impregnada de los aromas del limón y el cilantro con los que vamos a sazonarlos. Pueden servirse acompañados de un arroz blanco y unos tomatitos cherry, como aquí, o con cualquier guarnición de verduras al vapor ,por ejemplo.


Ingredientes para cuatro personas
8 - 12 muslitos de pollo de corral, según tamaño y/o "saque" de sus comensales
Un limón
Dos cucharadas de cilantro picado
Media cucharadita de pimienta negra en grano
Dos dientes de ajo
Un vaso de vino blanco

  • Limpiamos bien los muslos, quitándoles la piel y los restos de grasa que pudieran tener. Salpimentamos y los ponemos en una fuente para horno.
  • En el mortero trituramos los dos dientes de ajo pelados, el cilantro picado y los granos de pimienta. Añadimos el vaso de vino y mezclamos bien.
  • Lavamos muy bien el limón y rallamos la piel cuidando de no llegar a la parte blanca, que es amarga.
  • Regamos los mulos de pollo con la mezcla del mortero, añadimos la piel rallada del limón y dejamos marinar una media hora.
  • Llevamos entonces al horno que habremos precalentado a 160º y dejaremos que se vayan asando, dando vuelta a los muslitos de vez en cuando, hasta que estén hechos. (Ya sabe, el tiempo dependerá de su horno así como de la calidad de la carne. Vigile para que no se quemen. Si se consumiera el jugo de la salsa, podemos añadir un poco más de vino.)
  • Cuando ya estén, colamos la salsa y dejamos reducir en un cazo durante unos minutos a fuego suave.
  • Para servir, salseamos el plato y sobre la salsa ponemos los muslitos. Acompañar con la guarnición deseada.

25 de octubre de 2013

Calabaza asada


Una forma sencilla y rápida de preparar ese lujo del otoño que es la calabaza. Asada conserva todo su sabor y el deje ligeramente dulce queda compensado con el aroma de las especias con las que vamos a aromatizarla. Solución ideal para una original guarnición que igual puede acompañar un plato de pescado como servir de excelente aperitivo con una cerveza cuyo sabor amargo contrasta con el dulzor de la calabaza. Sólo hay que cuidar que nos quede al dente, por lo que el tiempo de cocción, dependiendo siempre del tipo de calabaza, será muy corto.

Ingredientes
500 gr de calabaza pelada y limpia
100 ml de vino blanco
100 ml de brandi
Cuatro vainas de cardamomo
Tres clavos de olor
1/2 cucharadita de pimienta negra en grano
Una pizca de sal
  • Una vez pelada y limpia la calabaza, la cortamos en bastoncillos de un centímetro (más o menos) de grosor, los salamos ligeramente y los ponemos en una recipiente que pueda ir tapado al horno.
  • Añadimos las especias, (las vainas de cardamomo las pondremos enteras) regamos con el vino y el brandi y llevamos al horno, que habremos precalentado a unos 190º.
  • Controle el punto de cocción, pero no debería dejarlo más de diez minutos, recuerde que la calabaza debe quedar al dente.
  • Puede servirse fría o caliente. (Y está igual de rica en ambos casos.)